Intentaron cargarse la carrera profesional y no pudieron. Ahora lo intentan con las guardias, que supone que cada médico cobre de media 2.400 euros anuales menos". Este es para el secretario general del Sindicato Médico, José Ignacio Vilella, uno de los fines del Servicio Extremeño de Salud a la hora de aplicar el aumento de la jornada laboral en 2,5 horas semanales, norma que tienen previsto recurrir ante los tribunales de justicia (ver El Periódico de ayer).

Vilella fue muy crítico con el consejero de Salud, Luis Alfonso Hernández Carrón, a quien pensaba plantearle los problemas del colectivo médico durante la reunión de la Mesa Sectorial prevista para ayer. "Pero el consejero no se presentó a la misma. Dicen que quieren negociar, pero no aceptan ninguna propuesta".

A este respecto, el SES indicó ayer que el aumento de jornada ha sido negociado con los sindicatos, "con independencia de su desacuerdo con esta medida, que entendemos que puedan no compartir", pero que consideran que redundará en la calidad del servicio.

No comparte estas tesis el portavoz de Simex, quien considera que al final "tanto tensar la cuerda perjudicará a los pacientes". La medida, además, cree que tiene otra finalidad: "reducir las monstruosas listas de espera. Antes pagaban las peonadas (hacer horas extras) y ahora con las horas que habrá que hacer por las tardes, les haremos el mismo servicio y no tendrán que pagarnos".

Desde el colectivo médico también se teme que el SES les detraiga de la nómina de julio las horas no trabajadas por el aumento de jornada (efectivo desde el 1 de julio), aspecto que el SES negó ayer. "La nómina de julio está cerrada --señalaron a este diario-- y no contiene ningún descuento relacionado con el incremento de la jornada laboral".

Finalmente, Vilella espera que no les reclamen las horas no trabajadas en julio, "porque el carácter retroactivo no puede ser negativo ni perjudicar al individuo. La culpa es de ellos por tardar tanto en aplicar las instrucciones".

Desde el colectivo de enfermeros, Damián Cumbres afirmó que "la gente está encabronada, pero también asustada. Y nos guste o no la norma, ya está en marcha y se va a cumplir".