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Matar a Sócrates

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TAt lo largo de los siglos dos poderes han intentado acabar con la Filosofía, el poder político y las iglesias. Mataron a Sócrates pero el "solo sé que no sé nada" es una sentencia que se oye por doquier. Silenciaron a Galileo pero la ciencia siguió las directrices que él dictó. Condenaron a Voltaire, Rousseau, y Nietzsche pero nuestro mundo bebe de sus pensamientos.

Y si todos esos poderes no lograron acabar con el pensar, con la crítica, con la cultura, no parece que pueda lograrlo una ley pese a que ha reducido la Filosofía a un solo curso. No podía esperarse otra cosa del pragmatismo, del consumismo y de la ignorancia. El pecado de esta ciencia es que no es útil puesto que no inventa tecnologías, no arregla frigoríficos, no produce nada digno de consumirse. Es el saber más inútil que pueda existir. Pero además trata de pensar. ¡ Con lo malo que es pensar! Y no solo piensa sobre el ser, las esencias y otras abstracciones, es que ¡ piensa sobre la justicia!, ¡ y sobre la verdad!. Es preferible que nadie indague sobre esos temas y mucho menos quienes están llamados a ser mano de obra o, como se dice ahora, " recursos humanos".

Es probable que si uno ha conocido a Platón, a Kant o a Ortega no permita que le llamen "recurso humano" y le incluyan en una lista junto a otros recursos como los ladrillos, el plástico y las patatas. Es probable que si uno ha estudiado Filosofía descubra que para que algo forme parte de la cultura debe ser ético. Es posible que algunos políticos no necesiten reflexionar sobre el mundo, el hombre, la justicia, la verdad, la solidaridad y otras cuestiones improductivas, pero el hombre auténtico, ese del que hablaban Platón, Unamuno, Ortega, Camus, no dejará de hacerse preguntas y responderlas aunque sea fuera de los centros escolares y en contra de los deseos de algunos.

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