La cifra de hechos esclarecidos relacionados con la cibercriminalidad en Extremadura fue de 613 a lo largo del 2018, una cuarta parte, aproximadamente, del número de infracciones de las que tuvieron conocimiento las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y las policías locales ese año. Además, fueron detenidas e investigadas 114 personas.

Números «reducidísimos», reconoce Juan Luis Picado, y que vienen derivados de la complejidad que supone perseguir este tipo de infracciones. En estas situaciones, «el delincuente intenta minimizar riesgos. Antes tú ibas a un cajero y te ponían el ‘lazo libanés’: se quedaba atascada la tarjeta y luego llegaba el delincuente y te la cogía. O eso o te colocaban una cámara pequeña para verte el pin. Prácticas que suponen muchos riesgos para los delincuentes, porque tienen que estar físicamente allí. Y eso ya no es necesario», remarca este abogado.

Un factor que complica la resolución de los delitos y que suma a otros dos. Por un lado, que muchos de los delitos de índole económica se perpetran a través de servidores que son «ciegos, están ubicados en países en los que son prácticamente irrastreables». Por otro, que para descifrarlos se precisa a menudo «de la colaboración de las plataformas de telefonía, o de los servidores de las redes sociales». «Y cuando hay que investigar este tipo de delitos, a pesar de que estamos en la sociedad de la inmediatez, te encuentras con que todo es mucho más lento».

«Perseguir esos delitos es muy difícil», coincide Enrique Díez de Baldeón, presidente de la Asociación de Criminólogos de Extremadura (Crimex), quien hace hincapié además en que todavía «hay muy poca formación y especialización», en este ámbito. «En ciberdelitos, el crimen organizado va muy por delante de la policía y la Guardia Civil», aduce. «Poco a poco se está mejorando y se van poniendo más medios, pero aún queda mucho camino».

Tramos de edad y género

Del más de un centenar de detenidos e investigados el año pasado por delitos relacionados con la cibercriminalidad en la comunidad autónoma, la mayor parte fueron hombres (95), mientras que por tramo de edad el más concurrido fue el que va de los 26 a los 40 años (47), seguido del de 41 a 50 (20) y del que transcurre de los 18 a los 25 (19).

Las causas más frecuente que motivaron la detención fueron las incluidas en el capítulo ‘otras estafas’, con 25, por encima de las amenazas (21), las infracciones contra la propiedad intelectual (16) y el descubrimiento o revelación de secretos (10).