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crisis del coronavirus

¿El teletrabajo ha llegado para quedarse en la región?

Una correcta implementación de esta modalidad de empleo puede aumentar la productividad laboral. Una mala aplicación puede agrandar la brecha salarial en detrimento de las mujeres o dificultar los ascensos

¿El teletrabajo ha llegado para quedarse en la región?

¿El teletrabajo ha llegado para quedarse en la región?

Alberto Manzano Cortés

Alberto Manzano Cortés

Muchos extremeños no se habían reincorporado todavía presencialmente a su puesto de trabajo cuando la amenaza de nuevos rebrotes les ha alargado su primera gran experiencia de teletrabajo. El ejercicio en remoto ha pasado en los últimos cuatro meses de ser algo anecdótico en las empresas a una rutina habitual. Y en numerosos de estos casos, la voluntad es que este proceso sea algo irreversible. Ante esta emergencia, el Ministerio de Trabajo ha adelantado la aprobación de una nueva ley que regule esta modalidad, cuyos detalles se encuentra actualmente debatiendo con patronal y sindicatos.

La última encuesta publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre el tema, lanzada el pasado 10 de julio, revela que la extensión del teletrabajo se ha triplicado entre las empresas ubicadas en España. Mientras antes de la pandemia solo el 14% de empresas tenían a algún empleado operando a distancia de manera regular, tras esta casi la mitad (el 48,8%) han continuado parte de su actividad con un segmento o toda la plantilla ejerciendo desde casa. Esta rápida extensión del teletrabajo ha llegado de la mano de pros y contras, así como marcado por la falta de planificación en primera instancia.

LOS LÍMITES

¿Por qué hasta ahora el teletrabajo había sido algo minoritario? «Muchas empresas tenían miedo al cambio y a perder el control sobre sus empleados», afirman los expertos. La pandemia ha precipitado ese cambio y ahora las direcciones de las empresas deben idear como domarlo. «Cada organización tiene que plantearse cómo de madura está para decidir cuántos días a la semana de teletrabajo puede asumir», apuntan.

Uno de los pros más evidentes, en los que coinciden los especialistas, es en el ahorro de tiempo que supone el teletrabajo en los desplazamientos, sobre todo para aquellos empleados que viven más alejados de su centro de trabajo o con peores comunicaciones. No obstante, quedarse en la vivienda no es una buena opción para todo el mundo (por espacio o por responsabilidades familiares) y por ello abogan porque las empresas asuman el coste de ‘coworking’ u otras alternativas fuera del domicilio.

Sobre convertir el salón de casa en la mesa de oficina, los investigadores destacan que «el teletrabajo facilita la conciliación, pero no debe ser solo una herramienta de conciliación». Pues la flexibilidad horaria y la capacidad de compaginar varias tareas en el mismo espacio entraña el riesgo de que sean las mujeres las que en mayor medida se acojan al teletrabajo. Por una cuestión de asumir más responsabilidades en los cuidados familiares. «Es imprescindible incorporar el teletrabajo en los planes de igualdad», añaden.

Otro beneficio del teletrabajo es que «puede aumentar la productividad debido a un mayor compromiso de los empleados», explican los analistas. Pues estos tienen una percepción de mayor autonomía sobre su tiempo cuando ejercen a distancia y sin la presencia directa de sus superiores, que cuando lo hacen desde la oficina. No obstante, esa ‘ausencia’ física también comporta riesgos. Hay un peligro de no recibir ‘feed back’ de los jefes y tener más problemas para ser promocionado que alguien que recurrentemente esté en la oficina.

Aunque hay empresas que se han resistido, el cambio debería ser posible. Hasta el 21 de septiembre estará en vigor el decreto de desescalada que mantenía el teletrabajo como opción preferente para garantizar la salud siempre que la actividad lo permita y el esfuerzo para las compañías no sea desproporcionado.

Los testimonios

Los testimonios«Se ha visto que es más productivo»

¿El teletrabajo ha llegado para quedarse en la región?

¿El teletrabajo ha llegado para quedarse en la región?

Raúl Terrones Ríos es responsable de Cuentas de Telefónica. Atiende a este diario en un receso de su trabajo, que ejerce desde su casa en Cáceres. ¿Y uno se concentra igual en su domicilio que en su puesto en la oficina? La respuesta, para él, es ‘sí’, aunque admite que se pierde el contacto con los compañeros. «Y aunque la empresa nos proporciona las herramientas para que haya un trato colaborativo, como el Zoom o Skype por ejemplo, no es lo mismo». La segunda pregunta es: ¿el teletrabajo ha llegado para quedarse o hay que repasarlo? «Se ha visto que es bastante más productivo, pero lo que sí es cierto es que tenemos que marcar ciertos límites porque hay veces que esa desconexión que existe en la empresa, en el hogar es más complicada. Puedes estar continuamente con la actividad laboral en la cabeza», responde el cacereño.

Hay más incógnitas habituales que han surgido en esta nueva opción propiciada a causa de la pandemia del coronavirus. Una de ellas es: ¿A la vez que se atiende a un cliente se pueden estar realizando tareas del hogar? «En mi caso, si estoy trabajando solo me ocupo de ello. Bien es verdad que depende de cada situación personal, hay gente que tiene hijos o personas mayores a su cargo y conciliar es más dificultoso. Ante ese tipo de situaciones, seguramente tengan que desempeñar funciones al tiempo que trabajan».

En la oficina tampoco se está todo el rato ocupado, hay momentos para hablar con el compañero, meterte en internet, echar un vistazo a las redes sociales… De ahí que las situaciones son casi paralelas. Lo que está claro es que «si una persona es productiva en la oficina, puede serlo en casa y viceversa. Luego como organices tu tiempo y lo ejecutes, depende de cada uno», considera.

¿Y el cliente echa de menos el cara a cara o con las llamadas y videollamadas las cosas funcionan igual que antes? «Son conscientes de la situación en la que estamos y saben que nos tenemos que adaptar a una nueva forma de vida. Es un choque no tener el contacto presencial, sin embargo creo que se está haciendo de forma bastante aceptable».

Y la última cuestión, la que todos se plantean: ¿Qué pasará en septiembre, hay incertidumbre, continuará el teletrabajo? «En mi caso me adaptaría a la nueva circunstancia. Sí es cierto que por parte de la empresa se ha asentado un plan para volver al trabajo de forma escalonada, aunque especialmente de manera segura». Raúl da en la clave: la seguridad, ante todo, que para eso hay opciones como que te atiendan desde el salón de casa.

«Puedo estar más tiempo con mis hijos»

¿El teletrabajo ha llegado para quedarse en la región?

¿El teletrabajo ha llegado para quedarse en la región?

Marta González Rodríguez es administrativa en Jogosa Obras, una empresa forestal. Esta madrileña que lleva 12 años en Extremadura, es madre de dos hijos y asegura que con el teletrabajo «hacemos al final más porque hay niños, hay comidas, la casa... y es verdad que no te desconectas nunca».

González Considera que esta situación, en su caso, se extenderá hasta finales de año, y más si en septiembre no se produce una vuelta al cole presencial o la pandemia va a más. «En la empresa se han dado cuenta de que este método funciona porque los trabajadores estamos respondiendo bastante bien», comenta.

Para desempeñar sus tareas cuenta con todos los medios necesarios. Su oficina en casa dispone de internet y teléfono, además se compró una impresora y todo ha ido rodado. «Ahora suelo ir una vez a la semana a la empresa para recoger el correo, o resolver alguna gestión, aunque es algo mínimo», sostiene.

En su empleo, antes del coronavirus, no era el cara a cara la tónica general. «Charlamos con proveedores y la verdad es que el contacto presencial no era habitual. A lo mejor mis compañeros, que son más de obra, pues han mantenido alguna reunión a través de videollamada. En mi caso, igualmente tuve que utilizar ese mecanismo cuando elaboré una auditoría de calidad, pero mi puesto de trabajo es más papeleo que otra cosa», destaca la madrileña.

Para una madre, teletrabajar siempre es más duro, «porque no estoy concentrada cien por cien», confiesa Marta. Y pone un ejemplo: «A veces tengo que parar o no puedo contestar una llamada porque en ese momento mis hijos, que son pequeños, requieren de mi atención. Es verdad que el teletrabajo está genial, porque estoy bastante tiempo con ellos, es muy cómodo, tiene sus pros y sus contras, sin embargo al final lo prefiero», concluye.

«No sé que pasará el mes de septiembre»

¿El teletrabajo ha llegado para quedarse en la región?

¿El teletrabajo ha llegado para quedarse en la región?

En la empresa Deloitte, trabaja en los Servicios Generales de Gestión y debido al coronavirus el emeritense Alberto Blanco Castro se ha visto obligado a trasladarse a una segunda residencia para desempeñar sus funciones. «Trabajando desde casa dedicamos mucho más tiempo al empleo, estás más concentrado, no te distraes con los compañeros, hasta el punto de que hay ocasiones que empleamos más horas que en la oficina», explica.

Blanco es de lo que opinan que este sistema ha llegado para quedarse, aunque no al cien por cien, porque «es bueno acudir a tu puesto físico para la puesta en común de determinados temas junto al resto de la plantilla. Admito que estar siempre en la vivienda supondría un retroceso. Estaríamos inmersos en nuestras tareas y soy de los que piensan que las relaciones laborales en persona son muy positivas».

Los tiempos de escape son diferentes en un sitio que en otro. «En el hogar, además de poder charlar con los compañeros telefónicamente puedes dedicar pequeños periodos en los que hay menos carga de trabajo a cocinar, a poner la lavadora, a ejecutar labores domésticas que en otro caso no podrías desarrollar», destaca.

Trabaja en Madrid, sin embargo se volvió a Mérida con su familia. «Me vine para poder estar disfrutar de ellos, y para mí el confinamiento, en ese sentido, se hizo infinitamente más agradable».

Desde casa dispone de los medios necesarios para llevar a cabo su ocupación con normalidad. «Cuento con un ordenador que me proporciona la empresa, del mismo modo tengo internet para conectarme a la red, y a partir de ahí podemos disfrutar de los programas y comodidades igual que en la oficina», señala.

El escenario para Alberto ha cambiado. De ver el asfalto ha pasado a tener más contacto con la naturaleza, con sus amigos de toda la vida, del verano en el pueblo… «La calidad de vida no es nada comparable en Extremadura a la que existe en Madrid», subraya.

Con la mirada puesta en septiembre, este extremeño sabe que las dudas y la incertidumbre siguen planeando entre sus compañeros. Las noticias sobre rebrotes o sobre una segunda oleada del covid deja a los trabajadores en una situación a la que de momento no se puede responder. «La idea era volver a la normalidad, entre comillas, pero está en el aire. No sé si nos harán incorporarnos al 50% o, si seguiremos en la situación que nos encontramos. Nos lo comunicarán en las próximas semanas», asevera.

Regresar a la capital española, volver a coger el metro, la rutina… Situaciones más que de miedo, «de respeto», que pasan por la cabeza de Alberto, quien no obstante reconoce el valor de su empresa, que ha adoptado todas las medidas necesarias para evitar contagios.

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