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UNO DE LOS SECTORES MÁS CASTIGADOS POR LA PANDEMIA

El turismo no logra despegar en julio y encara agosto en mínimos

La ocupación rondó el 30% en los alojamientos rurales aunque es mayor si disponen de piscina. Las reservas no remontan y piden agilizar el plan regional de descuentos para impulsar la demanda

El turismo no logra despegar en julio y encara agosto en mínimos

El turismo no logra despegar en julio y encara agosto en mínimos

La vuelta a la normalidad está dejando un verano en suspenso en buena parte del sector turístico de la región. En medio de una montaña rusa de reservas y cancelaciones al ritmo de cómo va evolucionando la situación con los botes del coronavirus, los que mejor están logrando amortiguar la caída son los establecimientos que se adaptan a las peculiaridades de la demanda actual: espacio propio, zonas exteriores y agua. «Las dos casas que tienen piscina han estado al 70% de ocupación en julio, la otra, al 30%. Las preferencias de la gente estaban claras», señalan en el Centro Rural Camino de la Ermita. Reconocen que aunque no hay malas perspectivas para el mes de agosto, la incertidumbre permanece por la dinámica de este año, con oleadas de reservas y también de cancelaciones en función de la situación. «Hasta que no pase el agosto, no nos atrevemos a dar nada por seguro», zanjan sobre a previsión.

El mes de julio no es especialmente bueno para el turismo en la región. En las ciudades suele estar entre los meses más flojos del calendario y en el caso del turismo rural, tampoco es el que más reservas acumula, salvo en aquellos enclaves que disponen de agua en el propio establecimiento (piscina, río o piscina natural) o en las inmediaciones. El cierre de muchas piscinas naturales este año por el temor a las aglomeraciones y los contagios en los pueblos, lo ha puesto más difícil a muchos establecimientos.

«Plantear un turismo de interior es complicado en un contexto en el que falta una oferta atractiva para los visitantes si no hay eventos, cada día hay casos nuevos o brotes, y más limitaciones a las actividades de ocio», señalaba a comienzos del verano el presidente de la Antonio Martínez, presidente de Setex, después de que las pernoctaciones hoteleras se hundieran en el mes de junio. En el mes de julio la situación tampoco ha mejorado, tal y como han alertado también en estos días representantes del turismo de ciudades como Cáceres y Mérida.

En el caso de Mérida, la afluencia de visitantes que cada verano pasan por la ciudad con el festival de teatro se ha visto reducida por la limitación de aforo de este año. La consecuencia es una caída de las reservas, que apenas superaron el 47% el mes pasado y que no prevén rebasar el 40% a lo largo de agosto. En cuanto a la capital cacereña, de hecho, el área municipal de Turismo ya trabaja en un plan de apoyo para ‘vender’ la ciudad como un destino seguro frente al covid, tal y como publicó esta semana este diario. El turismo es la principal industria de la ciudad y las cifras no dejan lugar a dudas del parón: 2.200 visitas en junio frente a las casi 10.000 que recibie- ron un año antes.

MENOS AGUA / «Hemos tenido que aprender a ‘vender’ Extremadura sin tanta agua como teníamos», reconoce Victoria Bazaga, presidenta de la Federación de Extremeña de Turismo Rural (Fextur). Y el problema es que han tenido que hacerlo, además, a marchas forzadas y con una oferta lúdica que tampoco ha acompañado con la supresión de eventos.

«Llegar al 30% de ocupación media entre el 22 de junio y el 22 de julio fue una sorpresa», reconoce Bazaga. De hecho, la última semana de junio fue el mejor momento: acababa de levantarse el estado de alarma y con la movilidad recuperada, muchas personas pusieron tierra de por medio. Pero la proliferación de brotes en distintos puntos de España han hecho mella en un sector volátil que es especialmente sensible a la incertidumbre: «esperamos que la situación se calme y la gente vea que en Extremadura hemos trabajado muy bien para ofrecer seguridad a los clientes»,

reivindica.

A favor de los establecimientos de la región está que son de pequeña dimensión, con pocas habitaciones y, en muchos casos, con espacios abiertos «Las características de los establecimientos evitan grandes flujos de clientes», dice. Junto a eso, confía en que «el turista paisano», el extremeño que vuelve cada verano a sus orígenes, «responda». «Es una incógnita lo que v a suceder y sería un turista muy interesante», apunta Bazaga.

El sector urge a activar las medidas extraordinarias promovidas por la Junta y las diputaciones para promover la demanda y, en especial, el plan de bonos de descuento para alojarse en establecimientos de la región. Con la situación que viven a estas alturas del verano, entienden que es la única alternativa para amortiguar el golpe de esta campaña y el que arrastran desde el pasado mes de marzo, por los efectos de la crisis sanitaria, que se llevó por delante el mejor momento para el sector turístico extremeño: la primavera.

La situación no es mejor en el resto de alojamientos de la región aunque son los apartamentos los que más problemas están atravesando para reactivar una demanda que dan casi por perdida ya en el periodo estival. «El mes de julio nunca es bueno, pero lo que hemos vivido este año no es comparable a nada. No hay demanda. Apenas hemos tenido reservas en julio y no las tenemos para el mes de agosto» indican empresarios del sector. La sensación es que los únicos que logran alquilar algo son «los que tienen una zona exterior grande o los que están tirando los precios», apuntan.

CAMPING A MEDIO GAS / En los camping la situación varía en función de la zonas y de los recursos con los que cuenta cada establecimiento para completar la oferta de alojamiento: «no es lo mismo un camping en el centro de la región o en la zona de Monfragüe, que en el norte»; y como eso, «tampoco es lo mismo la situación del alquiler de las parcelas que de los bungalows», resume el presidente de la Asociación de Campins y Bungalows de Extremadura (ACEX), Víctor Manuel Carrón.

La conclusión es que la demanda en el caso de este tipo de establecimientos se está centrando en los que tienen agua cerca disponible (piscina, piscina natural, garganta...) y más que nunca en los bungalows. «Siempre tienen más demanda al tratarse de alojamientos independientes, con espacio propio, baño, cocina... y este año, más que nunca», apunta. En el caso de su negocio, por ejemplo, la proporción ha estado en el 70% en el caso de los bungalows y del 40% en las parcelas.

PICO EN JUNIO / Calcula que las cifras que están registrando al menos permitirán no cerrar la campaña en blanco en su negocio «pero el mes de julio no ha sido normal», asegura Carrón. De hecho, el principal pico de reservas lo tuvieron para la última semana de junio y a partir de ese momento, se instalaron en la incertidumbre con los rebrotes, que han ido provocando que se sucedan días de peticiones de clientes con días de cancelaciones.

«Tenemos cancelaciones a diario, especialmente de personas de regiones más distanciadas que temen desplazarse y no poder moverse después», reconoce. Y mientras tanto, están amortiguando esas anulaciones con un incremento de la demanda entre personas de la región o de provincias limítrofes que optan por desconectar en destinos próximos a su lugar de residencia : «reservan menos días, tres o cuatro, frente a los 10 o 15 de quienes se desplazan de zonas más lejanas», reconoce. Pero al menos prevén mantener cierta actividad con eso en agosto: «me conformo con que todo vaya como en julio».

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