«Extremadura es la única que no paga». Es el mensaje que un grupo de auxiliares de conversación han hecho llegar a este periódico y que reproducen en las redes sociales, en los distintos grupos de potenciales auxiliares de conversación que quieren venir a enseñar a los centros educativos españoles.

Estos jóvenes denuncian que la Junta de Extremadura se ha demorado casi tres meses en abonarles el pago por su trabajo este curso escolar, realizado hace apenas un par de semanas, y que aún hay tres compañeros que no han recibido el dinero. La Junta, por su parte, a fecha de 3 de febrero, confirma a este diario el impago pero lo achaca a que «no entregaron su documentación correspondiente antes de diciembre».

«Lo de los documentos es una excusa, llevo trabajando cuatro cursos como auxiliar de conversación y siempre son los mismos y a mí también me dijeron este año que estaban mal», cuenta Katy, nombre ficticio de una de las auxiliares de conversación que han acudido a este periódico para hacer pública su situación y que quiere mantenerse en el anonimato por temor a que no la renueven el curso próximo: «Me quiero quedar en Extremadura un año más para acabar mi carrera en la universidad», explica.

Katy asegura que ha estado sin cobrar ocho meses, desde mayo del pasado año hasta este mes de enero, sin, en teoría, poder percibir otros ingresos: «Yo no tengo permiso para trabajar en España al margen de ser auxiliar de conversación. En verano suelo volver a mi país para trabajar y ganar más dinero pero este año con la pandemia ha sido imposible. He trabajado como niñera, de manera ilegal, y le he tenido que pedir prestado dinero a mi tutora en el colegio (se refiere a la profesora de inglés que le acompaña en el centro educativo)», narra. Katy presenta una serie de correos electrónicos enviados a la Junta para que resuelvan su situación económica: «Sigo recibiendo excusas: que hay un embargo, que algo anda mal con los números. Fui a mi banco, a Hacienda... y todos dicen que el problema es de la Junta (…) No puedo comprender cómo con todos los que trabajan en Mérida, ni una sola persona ha podido arreglar esta situación», dice.

Esta misma situación de demora no sólo perjudica a los auxiliares, sino que también hace que se resienta la educación: «La falta de auxiliares ha hecho que tenga que trabajar en tres escuelas este curso y no puedo hacer bien mi trabajo porque es imposible dar clases a 337 alumnos cada semana», explica Katy. Además, alude al hecho de que cada curso escolar hay menos auxiliares de conversación en Extremadura: «Se ha corrido la voz de que son unos morosos y nadie quiere venir». Los números dados por Educación confirman esta bajada: mientras que en el curso 2015/2016 la región contaba con 156, este presente curso la cifra es de 93, mientras que el pasado fueron 95.

CSIF les apoya

CSIF les apoya«No entendemos que llegue febrero y aún haya trabajadores sin cobrar. Aunque les falte documentación, ellos están desempeñando un trabajo», dice Mercedes Barrado, de CSIF. El sindicato presentó un escrito en diciembre para apoyarlos y exigir a la Junta el pago de sus 935 euros mensuales.

«Nadie dice que Educación tarde en pagar a propósito pero es una situación precaria e injusta que se viene repitiendo y que deben resolver», afirma. Barrado lamenta que esta situación afecte además a la Educación en la región: «Son chicos jóvenes que conectan muy bien con los alumnos y no solo les enseñan su idioma; también les abren una ventana a la cultura de sus países y hacen actividades. El otro día me decía una compañera que habían organizado una actividad de gastronomía francesa».

Desde CSIF confirman que los tutores de los centros escolares vienen arropando a los auxiliares ante «las carencias que se repiten año tras año». «Algunas veces mi tutora ha sido la que ha llamado a la Junta por mí porque yo no me expreso bien en español», cuenta Katy en su testimonio a este periódico, en el que mezcla el inglés con un chapurreo de castellano: «Creo que también se aprovechan de que no conocemos el idioma ni cómo funcionan las cosas», lamenta.

E insiste en que la «reputación de morosidad» está provocando que los auxiliares prefieran elegir otras comunidades y que, ante «el deterioro del programa», este está en riesgo de desaparición.

La Junta, por su parte, afirma que este descenso se ha dado «a nivel nacional» y que el principal motivo es la pandemia. Añade además que «los que acaban viniendo a Extremadura suelen estar encantados con ‘el descubrimiento’ y hay unos cuantos que han terminado por asentarse aquí. De los de este curso, unos 20 están solicitando la renovación para continuar el próximo».

¿Quiénes son los auxiliares de conversación?

¿Quiénes son los auxiliares de conversación?Son personas nativas de países donde se hablan las lenguas cuyo aprendizaje se pretende fomentar. En Extremadura, hay programas de inglés y francés en colegios e institutos. Según datos de la Consejería de Educación, la mayoría de estos trabajadores proceden de los Estados Unidos y del Reino Unido, junto con otros países como Canadá, Francia, Portugal, Italia, Bélgica, Australia y Alemania.