La llegada de la primavera viene de la mano del buen tiempo: horario de verano, temperaturas agradables… pero también supone el inicio de las alergias propias de la época, sobre todo el polen. La Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seaic) calcula que la polinosis o alergia al polen afecta en España a unos ocho millones de personas, unas 300.000 en Extremadura, lo que supone el 30% de la población. Y las previsiones para este 2021 apuntan que la primavera será «muy intensa».

Tanto en Cáceres como en Badajoz los índices serán de más de 5.000 granos de polen por metro cúbico. En el resto de comunidades, según un estudio del Seiac, los niveles van ser más moderados, entre 3.000 y 5.000 granos por metro cúbico. Los pólenes más frecuentes en el sur peninsular son los olivos y las gramíneas. La contaminación y el cambio climático son las principales causas del incremento en el número de personas con alergias a pólenes, ya que éstas hacen que las vías respiratorias sean más susceptibles, al igual que las elevadas precipitaciones propician un desarrollo de la vegetación más favorable y, en consecuencia, una floración mayor.

Son muchas las personas a las que les afecta esta estación del año, y cada vez son más las que presentan por primera vez algún síntoma, incluso ya siendo adultos o ancianos que anteriormente nunca habían manifestado ningún signo de alergia. El principal agente causal de las alergias en primavera es el polen de algunas plantas: alrededor de un 20% de las personas están sensibilizadas por algún tipo de polen en concreto, pero también los ácaros del polvo son un factor clave en esta época del año. A pesar de estar presentes siempre, la primavera es su estación favorita, ya que encuentran las mejores condiciones de temperatura y humedad. 

«Ya ha terminado la temporada del plátano de sombra, en estos momentos estamos con el estudio de la encina y el alcornoque, y en seguida nos centraremos en las gramíneas y el olivo, que son las que predominan con intensidad en el mes de mayo», explica Santiago Fernández Rodríguez, profesor de la Universidad de Extremadura (Uex) y coordinador del grupo de investigación Aerouex, creado en el seno de la misma. Aerouex estudia la relación entre los cambios climáticos y cómo afectan a los seres vivos, además de colaborar con la Red Española de Aerobiología (REA).

Alergia y coronavirus 

La llegada del coronavirus puede crear confusión entre la población en cuanto a síntomas provocados por las alergias. Por ello se debe tener claro cuáles son los síntomas que afectan a una cosa u otra. Principalmente los signos de alergia son ojos llorosos, mucosidad nasal transparente, picor en la nariz, garganta y paladar, congestión nasal, abundantes estornudos, dificultades respiratorias, tos y pitidos continuos. Por lo general estos últimos síntomas son más propios de asma polínico. «Podría asegurar que una persona alérgica sabría distinguir perfectamente entre los síntomas de una alergia y los síntomas del covid», afirma Fernández.  

El confinamiento contribuyó a mejorar la calidad del aire y la reducción de las enfermedades respiratorias, y el uso generalizado de la mascarilla ha ha hecho disminuir los síntomas generales y de asma. «Por supuesto que la mascarilla reducirá los síntomas a aquellas personas que padezcan una alergia», concluye Fernández. La mascarilla va a conllevar, además, reducir el consumo de medicamentos y de aerosoles.