Que el sistema inmunológico de una persona pueda reconocer y defenderse contra una determinada enfermedad. Ese es el objetivo de una vacuna. Las tradicionales se basan en administrar el virus debilitado o inactivo contra el que se quiere luchar. El fin es que el organismo genere anticuerpos que lo bloqueen. Las nuevas fórmulas a raíz del covid-19 hacen que las defensas vayan contra una proteína llamada ‘S’. A continuación, una guía básica en base a la documentación del Ministerio de Sanidad.

¿Cómo actúan?

Las de BioNTech/Pfizer y Moderna se catalogan en el grupo de vacunas nuevas. Están basadas en el sistema de ARN mensajero. ¿Qué se introduce en el organismo? Instrucciones para que las propias células fabriquen proteínas ‘S’, las cuales son iguales a las del coronavirus. El sistema inmune reconoce que esta proteína no debería estar y produce anticuerpos.

Las de AstraZeneca y Janssen funcionan con la fórmula tradicional de vectores víricos. Este mecanismo ya se usó con el virus del ébola y el zika. ¿Qué se introduce en el organismo? Un virus diferente al coronavirus que contiene ADN modificado. Parte de ese ADN se convertirá dentro de la célula en muchas copias de ARN. Y ese ARN lleva las instrucciones para que las células fabriquen las proteínas ‘S’. A partir de ahí el resto del proceso funciona de la misma manera.

Las diferencias

La vacuna de la farmacéutica estadounidense Pfizer y la empresa biotecnológica alemana BioNTech es la primera aprobada en Europa para personas de más de 16 años, cuyo suministro empezó el 27 de diciembre. Por sus características, se ha de almacenar en cadena de ultrafrío a entre 70 y 80 grados bajo cero, de modo que conlleva una compleja logística. Su precio oscila entre los 15 y los 20 euros por dosis; la vacuna completa costaría entre 30 y 40 euros por persona. Este preparado se aplica en dos dosis separadas por unos 21 días. En el proceso de ensayos clínicos se ha demostrado que la inmunización consigue una eficacia del 95%.

Por su parte, el preparado de Moderna no requiere una cadena de ultrafrío. La fórmula se puede conservar a -20 grados durante seis meses. Es la segunda vacuna frente el coronavirus aprobada en Europa e inició su distribución el 16 de enero. Su precio se encuentra entre los 20 y 30 euros por dosis, lo que supondría entre 40 y 60 euros por persona. Está recomendada para personas de más de 18 años y, según sugieren los ensayos clínicos, presenta una eficacia del 94,5% con un suministro de dos dosis por persona y una distancia de 28 días.

Por su parte, la vacuna británica, fabricada por Oxford y AstraZeneca, permite una producción y una logística más simple que las vacunas de ARN, pues se conserva a una temperatura de entre 2 y 8 grados, por lo que no necesita una cadena de ultrafrío ni grandes infraestructuras para almacenarla. Es la tercera aprobada en Europa y tiene el precio más económico: entre 2 y 3 euros por dosis, de modo que vacunar a una persona costaría de 4 a 6 euros. Según los ensayos clínicos, la eficacia alcanza el 90% siempre que se emplee en dos dosis separadas entre 10 y 12 semanas y, a ser posible, en un plazo de 12 semanas.

La vacuna de Janssen, de Johnson & Johnson, es la cuarta que consigue la conformidad del organismo europeo, pero se ha paralizado para estudiar sus efectos adversos antes de que se empezara a usar. Es similar a la de Oxford y AstraZeneca y, la logística que requiere es también sencilla. Aunque se transporta a unos -20 grados, puede estar hasta dos horas a temperatura ambiente y conservarse durante semanas a unos 2 u 8 grados. En cuanto a su precio, la farmacéutica comunicó el año pasado que costaría como mucho 8,4 euros por dosis. Se estima que es eficaz a un 67% para infecciones leves y a 85% para evitar formas graves de la enfermedad tras la aplicación de una sola dosis. H