Poco a poco las nubes que tapaban el autoconsumo se van despejando. El año pasado, las instalaciones conectadas a la red con esta tecnología en Extremadura multiplicaron por más de cuatro las que lo habían hecho en el 2019. Y en lo que va del 2021, entre los proyectos puestos en marcha y los que están tramitándose casi se ha alcanzado ya un 80% de la cifra totalizada en el ejercicio anterior.

En el conjunto del país, el avance ha sido también notable, del 30% en la potencia instalada. La eliminación de barreras administrativas y el deseo de conseguir un ahorro en la factura por una vía que además es medioambientalmente sostenible están impulsando una alternativa que es cada vez más conocida. Factores que se han visto ayudados asimismo por el incremento de la tasa de ahorro durante la pandemia, un excedente que no pocas familias han optado por invertir en diferentes mejoras en sus inmuebles, entre ellas esta.

Con todo, el margen de crecimiento es todavía enorme y España sigue aún muy lejos de otros países europeos como Alemania, Italia o Países Bajos. Según las estimaciones elaboradas por el área de estudios de EDP Solar, solo en Extremadura hay más de 54.500 edificios y 330.000 unifamiliares con potencial para poder instalar paneles solares destinados a abastecerse con la propia energía generada en la vivienda.

Unas 385.000 unifamiliares y edificios tienen potencial para instalar autoconsumo en la región

Con unas 3.000 horas anuales de sol tanto en la provincia de Cáceres como en la de Badajoz, en la primera de ellas serían unos 21.500 los edificios que disponen de superficie útil suficiente para estas plantas fotovoltaicas, lo que representa tres cuartas partes del total de los existentes. A ellos se sumarían 136.000 unifamiliares (el 83%) que también podrían potenciar su ahorro energético a través del autoconsumo, conforme a los cálculos de este grupo energético, que ha desarrollado proyectos de este tipo en varias zonas de la capital cacereña, como La Sierrilla, Macondo o Los Castellanos. En el caso de la de Badajoz unos 33.500 bloques destinados a viviendas y 195.000 unifamiliares disponen de las condiciones necesarias para estos montajes en sus cubiertas, lo que concentra un 92% y un 94%, respectivamente, del parque existente.

En 2020 los proyectos puestos en marcha multiplicaron por más de cuatro los del 2019. En lo que va de año, ya se han conectado 279 plantas, un 72% de todas las que lo hicieron el año pasado

Extremadura ha superado ya el millar de instalaciones de autoconsumo conectadas a red. En concreto, de acuerdo a los datos facilitados por la Consejería para la Transición Ecológica y Sostenibilidad, son 1.015, con una potencia instalada conjunta de 19,16 megavatios (MW). De ellas, 96 se acoplaron a la red en el 2019, con 0,76 MW totales; cifra que, a pesar de la pandemia, se disparó hasta las 388 el año pasado, con 14,04 MW. En lo que va de 2021, ya se han conectado 279 plantas, con 2,04 MW y se cuenta con más de una treintena de proyectos en tramitación, con 15,64 MW adicionales (la presencia de algunas plantas empresariales o industriales de mayor entidad distorsiona el promedio de potencia anual, al ser aún un volumen de proyectos limitado).

En todo el país, el año pasado se instalaron 596 MW de nueva potencia fotovoltaica de autoconsumo, lo que llevó a un incremento del 30% con respecto al 2019, cuando se colocaron 459 MW, según los registros de la Unión Española Fotovoltaica (Unef). La mayoría de esta nueva potencia, un 56%, se montó en el sector industrial, un 23% en el sector comercial y un 19% en el sector doméstico, que es donde el autoconsumo experimentó «un crecimiento sin precedentes», se afirma desde esta patronal. En el ejercicio anterior había tenido poco más de la mitad del peso: un 10%. 

Unas 385.000 unifamiliares y edificios tienen potencial para instalar autoconsumo en la región

«La tendencia al alza de estas instalaciones se debe fundamentalmente a que la regulación es ahora mucho más favorable», resume Alberto Cantero, CEO del grupo empresarial de ingeniería extremeño Gamma Solutions. Un cambio de marco normativo que arrancó en el último trimestre del 2018 con la derogación del denominado ‘impuesto al sol’ y que en el caso concreto de Extremadura se vio favorecido además por la supresión, desde mediados del año pasado, de la obligación de que estas instalaciones sobre cubierta necesiten de licencia de obras. Algo que hacía «la tramitación más lenta y que suponía un coste adicional que se ha eliminado».

«Hay que tener muy claro cuál es tu perfil de consumo, ya sea al actual o el futuro, y cuál va a ser tu perfil de generación, e intentar compatibilizarlos»

Alberto Cantero - CEO DE Gamma Solutions

La demanda de estas instalaciones se está centrando fundamentalmente hasta el momento en viviendas unifamiliares, ya que en ellas puede disponerse con más libertad de su cubierta, explica. Aunque cuando se trata de inmuebles adosados, al ser el tejado una estructura común, cada vecino no tiene autonomía para realizar modificaciones de esta índole, «con lo cual debe solicitar permiso a la comunidad, suele ser relativamente sencillo, porque son pocos vecinos, y solo nos hemos encontrado algún caso en el que se han puesto problemas», detalla. 

Cantero estima que con el autoabastecimiento puede obtenerse en torno a una media del 30% del ahorro en el término variable de la factura eléctrica, con el que puede amortizarse la instalación en un plazo de entre cinco y diez años. Un periodo que no incluye las ayudas públicas que se reciban, que reducirían todavía más el horizonte de amortización. Subraya que «para no decepcionarse» a la hora de optar por el autoconsumo lo mejor «es tener muy claro cuál es tu perfil de consumo, ya sea al actual o el futuro si, por ejemplo, prevés comprar un vehículo eléctrico, y cuál va a ser tu perfil de generación, e intentar compatibilizarlos». «Y quien te puede elaborar una propuesta a medida es un profesional que sepa leer bien cuál es tu comportamiento desde el punto de vista energético», aduce este experto.

Pocas en bloques de viviendas

En las comunidades de vecinos, en cambio, Cantero reconoce que el crecimiento del autoconsumo «no está teniendo el ritmo que a todos nos gustaría». «No siempre los espacios que hay en la cubierta son aprovechables y cuando sí lo son tienes que conseguir que los vecinos se pongan de acuerdo», aclara. En relación a esto último, defiende que se permita decidir a cada vecino sobre «la parte proporcional que tiene sobre la cubierta del edificio si quiere compensar la energía que consume en su vivienda». En este sentido, hasta ahora, dentro de los proyectos en bloque lo más habitual es que la generación solar se destine a las zonas comunes como ascensores, e iluminación de los portales. 

Desde UNEF se achaca el menor dinamismo del autoconsumo colectivo a tres factores: la rigidez de los actuales coeficientes para el reparto entre los diferentes vecinos; el establecimiento de una distancia máxima entre los puntos de generación y consumo de medio kilómetro, algo que tiene un carácter restrictivo sobre todo para las zonas rurales o para aquellas de las ciudades que están fuera de sus centros urbanos; y las dificultades para obtener las mayorías suficientes en las comunidades de vecinos.

La puesta en marcha de este tipo de instalaciones requiere del voto favorable de un tercio de los integrantes de la comunidad que representen, a su vez, un tercio de las cuotas de participación. «Puede darse la circunstancia de que la comunidad no esté interesada en hacer esa inversión pero, sin embargo, sí haya algún propietario que lo esté. Tanto en uno como en otro caso sería necesaria la misma mayoría», puntualiza María Teresa Lechado, presidenta del Colegio de Administradores de Fincas de Extremadura. «Todavía se están haciendo pocos estudios en las comunidades, aunque el autoconsumo comienza a verse con interés», señala. Entre otras cuestiones, añade, porque es una alternativa que los administradores «estamos ofertando en todas las posibilidades que hay, tanto de autoconsumo compartido con vertido a la red como sin él». 

«Todavía se están haciendo pocos estudios en las comunidades, aunque el autoconsumo comienza a verse con interés»

María Teresa Lechado - Presidenta del Colegio de Administradores de Fincas de Extremadura

Dentro de las limitaciones, eso sí, que aún sigue imponiendo la pandemia a la celebración de juntas de propietarios, «no porque legamente no puedan tener lugar, sino porque hay comunidades que todavía no quieren que sean presenciales» y donde existen problemas para poder organizarlas de forma telemática. «Ahora que va a llegar una cantidad importante de fondos para la rehabilitación y la eficiencia energética» a través de las ayudas europeas, concluye, será «el momento ideal para hacer todas estas adecuaciones en los edificios».

Ayudas públicas

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A la espera del impulso que puedan dar al autoconsumo los fondos europeos, la Consejería para la Transición Ecológica y Sostenibilidad extremeña tiene aún abierta una línea de ayudas para fomentarlo. Esta subvención, válida tanto para particulares como para empresas, cubre hasta el 55% del coste de la instalación, si bien estará activa solo unos días más, hasta el 17 de mayo próximo. En esta misma fecha acaba otra línea de ayudas para actuaciones ligadas a proyectos de ahorro y eficiencia energética donde el autoconsumo no supere el 40% de la iniciativa.

Aparte de los apoyos autonómicos, desde el ámbito local también puede incentivarse las instalaciones bonificando impuestos como el IBI. En el caso de Extremadura, no son muchos los municipios que lo han aprobado y solo en la provincia de Badajoz: Don Benito lo hace con un 30% , Mérida con un 10% (ambas localidades durante cinco años) y Villanueva de la Serena, con un 30% (durante tres). Aunque la bonificación más generosa en porcentaje de todas, según la información recopilada por EDP, se aplica en Villanueva del Fresno, con un 50%.