El convenio ni se ha empezado a negociar, pero tanto la patronal como los sindicatos dieron por bueno que la reunión de ayer permitiera clarificar al menos (tras cuatro horas de conversaciones y un receso) quiénes serán los actores a escena en la negociación y qué papel tendrá cada uno en la mesa de la que debe salir el nuevo convenio para los trabajadores del sector agroganadero de la región. Hay que recordar que alrededor de 64.000 personas dependen de ese marco y que las campañas agrícolas más importantes de Extremadura y que más trasiego de personas y peonadas dejan están a punto de arrancar. 

La parte sindical no estaba sujeta a cambios por lo que UGT y CCOO siguen ostentando el 50% respectivamente del peso de la negociación. El problema estaba en el reparto en la patronal por la incorporación de Afruex y el enfrentamiento que había causado además que llegara con una sentencia judicial que le daba la razón. Se llegaron a poner tres propuestas sobre la mesa y finalmente la que ha permitido el acuerdo se asemeja a la que había planteado Asaja Extremadura. Según el acuerdo que alcanzaron ayer, Apag Extremadura Asaja y Asaja Extremdura coparán el 60% de la representatividad en la mesa negociadora y el 40% se lo reparten UPA-UCE (25%) y Afruex (15%). En todo caso, una cláusula, establece que para que un convenio pueda tener validez, deberá llevar la rúbrica de tres de las organizaciones sentadas en la mesa. Además se acordó también que en todas las cuestiones relacionadas ocn la fruticultura sea Afruex quien lleve el peso de las conversaciones. 

Las organizaciones sindicales dan por bueno que la reunión no haya deparado avances en cuanto al convenio, aunque una vez que están definido los actores, urgen a avanzar en ya en la negociación para garantizar un convenio que dé estabilidad al empleo de la campaña de la fruta que está a punto de arrancar. «El trabajo previo que se ha hecho hoy es muy importante, pero ahora toca ya hablar de las condiciones laborales de las personas que trabajan en el campo», señaló Ricardo Salaya, secretario general de UGT-FICA tras la reunión. 

«Esperamos que el próximo día nos podemos sentar a hablar de los intereses de los trabajadores del campo en Extremadura que es lo que estamos intentando desde que se creó esta incertidumbre con la sentencia que anuló el convenio», señaló Saturnino Lagar, secretario general de Industria de CCOO.

Los cambios

Las organizaciones agrarias coinciden en señalar que el acuerdo despeja el horizonte para la negociación, que esperan iniciar en la próxima reunión, fijada para el 26 de mayo. «Con la representatividad clara ya podemos ver las aportaciones que cada uno tengamos que hacer», anotó el dirigente de Apag Extremadura Asaja, Juan Metidieri. 

Para el presidente de Asaja Extremadura, «es el momento de que el convenio se adapte a las circunstancias actuales del campo» y apuntó a que «hay que hacer muchos cambios».

Para el secretario de Agricultura de UPA-UCE, José Cruz, «no es el momento de ponernos a darle la vuelta como un calcetín al convenio y para ser operativos con las campañas que vienen ahora habría que dar validez al convenio que se firmó y, con el tiempo, ir haciendo modificaciones.

El gerente de Afruex, Miguel Ángel Gómez valoró que tras el acuerdo de ayer «todos estamos ya de pleno derecho en la negociación y podemos empezar a negociar».