Será este viernes el día en que las discotecas vuelvan a levantar la persiana y todos los locales de hostelería puedan funcionar hasta las 2.00 horas. La Junta de Extremadura ya ha recibido la Declaración de Actuaciones Coordinadas (DAC) del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, por lo que la nueva normativa podrá ser ya publicada en el DOE y entrar directamente en vigor, un hecho que ocurrirá este viernes. Así lo ha corroborado el Consejo de Gobierno tras la reunión de carácter extraordinaria de este jueves.

De este modo, Extremadura mantiene su postura de un cierre del ocio nocturno a las 2.00 horas, que se ampliará hasta la 3.00 (una flexibilización que ya podría aplicarse) cuando la situación vaya mejorando. Esa extensión horaria beneficia a todos los bares, a los locales de juegos y apuestas y al sector de las bodas.

En todos los casos, el aforo en el interior será del 50% como máximo; en el exterior, del 100%.

De momento sigue prohibido el consumo en barra, aunque ya se ha puesto sobre la mesa levantar esta medida cuando la situación epidemiológica evidencia mejoras.

No ocurre lo mismo con el veto a bailar en las pistas, donde solo estará permitido colocar mesas y sillas para que los clientes tomen su consumición sentados.

En cuanto a la ocupación de las mesas, el tope máximo será de 6 personas en el interior de los locales y de 10 en las terrazas exteriores.

Y será con este contexto con el que arranque la nueva fase en el ocio nocturno en la región. La mirada está puesta en las cifras de contagio y en el ritmo de vacunación. De ambos factores dependerá que la ampliación a las 3.00 horas pueda coincidir justo con el inicio de la temporada de verano o no.

De momento, Extremadura continúa en alerta sanitaria de nivel 1 y tiene a dos municipios cerrados perimetralmente (Monesterio y Bienvenida, ambos en la provincia de Badajoz). 

El objetivo es que la incidencia acumulada del virus siga bajando hasta los 25 casos por cada 100.000 habitantes (ahora mismo está en los 67,62 casos), lo que significaría una tasa en la que ya se podría hablar de ‘nueva normalidad’. 

En ese escenario las reglas sociales y sanitarias ya serían distintas.