"Lo prendí todo esta noche para celebrar (…) Celebré y cele cele celebré”. Y celebró. Nathy Peluso (Luján, Argentina, 1995) llegó al escenario de Medellín este pasado miércoles cual aparición celestial, pero la tranquilidad duró apenas unos segundos: lo que tardó el público en explotar y ella, manos en jarra, en revelarse toda terrenal. Cual fiera, las tablas del teatro romano parecía quedársele pequeñas a una artista que no para en el escenario.

Así lo dice ella: “tengo fuerza pa partir el coco”, arranque del segundo tema del recital, ‘Sana Sana’, cuyas pulsaciones bajaba después con la balada ‘Buenos Aires’. Una carta de presentación que fue la dinámica del espectáculo de más de hora y media de la compositora argentina. Pura energía la de Peluso, que no defraudó con el repertorio que le ha hecho un hueco en el top de las listas de éxitos: salsa, trap, hip-hop, jazz, boleros, swing y soul en una mezcla de ritmos urbanos, latinos y tradicionales que fluye sin obstáculos. La artista cambia de registro con la misma facilidad que expulsa su torrente de voz mientras danza sin parar por el escenario.

Nathy Peluso, durante su actuación EL PERIÓDICO

“Mi gente, ¿están gozando?”, interpelaba entre canción y canción a una grada de Medellín que no llenó –se vendieron unas 700 entradas de las 1.000 butacas disponibles- pero cuyo público compensó con una entrega total a cada movimiento y cada gesto de la argentina mientras la acompañaban como un coro en cada uno de los temas.

La ‘Sandunguera’ Peluso cuenta con un mensaje claro: “fuerza”, “coraje”, y es el que transmite de manera arrolladora en canciones como ‘Bussiness woman’ o ‘Corashe’. “¿Dónde están las mujeres poderosas?”, preguntaba tras el primer amago de fin de concierto que la audiencia, claro, no creyó porque faltaban dos de sus ‘hits’ del momento ‘Delito’ y ‘Mafiosa’. “Peluso, ¿qué pasó que está tan peligrosa? ¿Acaso le tienen miedo a las mujeres poderosas?” Ella desgañitaba. Y sus seguidores estallaban.

Del apoteosis final Peluso consiguió calmar los ánimos y fundirse en un abrazo final con sus seguidores en el que agradeció estar en un “lugar maravilloso” como Medellín que le puso “la piel de gallina”. Bendiciones y final.

Casi. Nathy Peluso no se iría sin recargar la energía por última vez. ‘Sugga’ fue la canción elegida para despedirse definitivamente: “Llevo azúcar en la cartera / Chica amorosa que está soltera / Nena dulce bandolera / Soy mucho más de lo que tú te esperas”. Peluso tiene las riendas. Y esa es la inspiración que le da a ellas: mujeres y poderosas.

Nathy Peluso, en un momento del concierto EL PERIÓDICO

Inés B. e Inés F. El Periódico

"Venimos cuatro, con nuestras hijas, a ellas les gusta muchísimo. Nathy une a las mujeres".

Rocío y Sara. El Periódico

"Nos gusta todo de ella. Es un icono feminista. Una tía muy grande con una actitud genial. Pasa de todo".

Raúl y Patricia. El Periódico

"Es todo ella. Sus letras, cómo compone, su ritmo latino, cómo baila cualquier cosa, su música".

Juan y David. El Periódico

"Nos encanta su 'flow' y su interpretación. Es una mujer súper empoderada y tiene mucha fuerza".

Arrollador símbolo feminista de una nueva generación

Nathy Peluso es una mujer de armas tomar. Y lo sabe. Por eso se ha reapropiado de este término para reivindicarlo. “La música es una herramienta muy pura para inspirar a las mujeres”, dice la compositora, quien se siente “superorgullosa” de “colaborar y dar voz al feminismo”. Y eso es lo que hace. Estas son algunas de las letras que la han convertido en sinónimo de ‘mujer poderosa’.

Corashe

¿Y vos porqué te asustaste?

 ¿Acaso no te comí a besos?

 ¿Acaso no te llené el vaso?

 Acaso no deberías perder el miedo

 A vos mismo para evitar el fracaso, eh?

 Te hace falta ‘corashe’

Business woman

Me llaman porque soy una business woman

Tengo negocios que dirigir yo sola

Hago guita desde que nací bien piola

No se perdona

Esta vida sienta bien sin ti (Sin ti)

Ahora me lloras (Uhh yeah)

Lo siento pero

Esta vida sienta bien (bien) sin ti

No se perdona

A un traicionero

Mafiosa

Ajá, mujer con hambre de poder

(De mafiosa; ¡poderosa!; pa' trabajar)

Ya no pido perdón ni permiso

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