El IES Bárbara de Braganza es otro de los grandes referentes educativos de Extremadura y muchos de sus alumnos han contribuido directamente a su progreso. La apuesta por la innovación ha sido siempre uno de sus sellos característicos. Su patrimonio destaca por los materiales pertenecientes a los gabinetes de Física y Ciencias Naturales, biblioteca, y obras procedentes del Museo Nacional de Pintura. Su directora, María Dolores Mejías Adame, radiografía los entresijos de uno de los grandes centros formativos de nuestra comunidad autónoma.

¿Qué significa para ustedes la concesión de la Medalla de Extremadura?

En 2020 la Fundación Juan Uña propuso la candidatura para la Medalla de Extremadura al cumplirse 175 años de la fundación del Instituto Provincial de Badajoz. Durante todos estos años se ha mantenido de forma ininterrumpida la actividad educativa, prolongada en sus herederos directos: el IES Zurbarán que en un principio se encargó de la enseñanza de alumnos y el IES Bárbara de Braganza que pasó a ocuparse de la formación de las alumnas hasta que volvieron a convertirse en institutos mixtos. Actualmente ambos institutos son poseedores del patrimonio científico-técnico-didáctico y bibliográfico y la concesión de esta medalla servirá de impulso para la difusión de este patrimonio para contribuir al desarrollo y progreso general de la sociedad.

Esta medalla junto a la que se concede al Colegio San Antonio de Padua en su centenario, y a la concedida el año pasado a todos los docentes por su labor durante la situación pandémica supone una revalorización de la profesión que desde hace algún tiempo han sentido que no recibían ni los apoyos ni el reconocimiento social necesario para llevar a cabo su labor. En general, toda la comunidad educativa sale reforzada con este galardón por ello estamos muy orgullosos de pertenecer a la historia de un servicio público de éxito que en este año recibe la máxima distinción que otorga nuestra comunidad.

¿Cuáles son a su juicio los principales méritos de esa institución de enseñanza?

El progreso de cualquier sociedad está sin duda ligado al desarrollo de la educación. Es evidente que la creación del antiguo Instituto Provincial contribuyó a remediar la situación de atraso y aislamiento en la que se encontraba Extremadura en aquel momento.

El impacto de cualquier institución educativa tiene que verse de forma retrospectiva y pensar en cuántas alumnas y alumnos, tras su paso por el Instituto Provincial y luego por el Bárbara de Braganza o por el Zurbarán, han contribuido al progreso de Extremadura, a las letras, a las ciencias, o sencillamente a su desarrollo allá donde les haya llevado la vida. Una de sus características, desde los orígenes, ha sido la apuesta por la innovación, por entender la educación como una actividad que debe insertarse en su tiempo: con un pensamiento crítico, pero siempre a la altura de su presente.

Muchos de los grandes nombres de la historia de Extremadura, como Felipe Trigo, estudiaron en el instituto, y muchas de las mujeres y hombres que protagonizan el presente de la región se han formado en estos centros. 

¿Existirá algún plan coordinado para la recuperación del patrimonio diseminado?

Sí, claro. Para empezar, existe una asociación de institutos históricos de España a los que pertenecemos, y como instituto se ha cuidado mucho esa herencia recibida, porque tiene además un sentido especial. Al instituto de Badajoz se destinó en el siglo XIX a muchos profesores que resultaban políticamente incómodos más cerca de Madrid. Esos profesores más rebeldes resultaban ser además los más innovadores, los más preocupados por conseguir los mejores materiales educativos, que en muchos casos se compraron en las mejores tiendas de París, conservamos las etiquetas originales. Por eso mantenemos una colección fascinante de linternas mágicas, que eran las pizarras digitales del momento, por eso se conservan tantos aparatos del Gabinete de Ciencias y del de Historia Natural, como el único ornitorrinco que hay en Extremadura. En muchos casos, además, sabemos que eran donación de antiguos alumnos, como el Cálao de Filipinas… este material precioso, único, cuando se separan los institutos masculino y femenino se reparte. En el Bárbara se ha inventariado, en nuestra web se puede consultar el patrimonio histórico, están fichados aparatos, animales naturalizados, esqueletos, maquetas, fósiles, etcétera… e incluso se ha desarrollado una app para el móvil que permite una visita virtual. En 2014, junto al instituto Zurbarán, fuimos anfitriones de las VIII Jornadas de Institutos Históricos e España, editándose un catálogo con lo más significativo de un material que se presenta a todos los nuevos alumnos y alumnas cuando llegan por primera ver al centro, para que se sientan parte de una historia muy larga que se prolonga en ellas y ellos.

¿Cuál es el espíritu que caracteriza al IES Bárbara de Braganza?

EL IES Bárbara de Braganza siempre ha querido ofrecer dos valores educativos complementarios: por un lado, proporcionar aquella educación que la sociedad del momento exigía: en el siglo XIX, con la mejor dotación de instrumentos de ciencias, por ejemplo, y el siglo XXI con las secciones bilingües o la apuesta por las tecnologías de la información. Y, por otro, formar ciudadanos felices, responsables y comprometidos con su sociedad: prueba de ellos son los programas europeos que mantenemos, los Erasmus o la apuesta por el ciclo superior de Igualdad de Género.

¿Está bien considerada la educación pública hoy día? Con las reformas continuas ¿cree que la educación pública está siendo minusvalorada en detrimento de la educación privada?

Lo importante es que cada familia pueda elegir el tipo de enseñanza que quiere para sus hijos, la enseñanza concertada o privada es necesaria, pero donde todos tenemos cabida es en la enseñanza pública.

Creo que quienes conocen la educación pública, quienes han participado desde dentro como alumnos, familias o incluso como profesionales conocen de sobra la calidad de esta enseñanza y, sobre todo, la importancia que tiene en aquellos casos en los que se trata de acompañar a alumnado y familias de toda índole: los departamentos de orientación, la competencia del profesorado, la dotación de materiales educativos con criterios de igualdad son valores que debemos preservar. Otra cuestión es que la educación pública, frente a la privada, asuma la inmensa mayoría del alumnado con dificultades educativas, del alumnado inmigrante con necesidades de compensación educativa… y sin embargo sea capaz de ver el potencial de esos alumnos, apoyarlos y conseguir el éxito educativo también con ellos. Esta heterogeneidad existente en nuestras aulas da al alumnado una visión más cercana a la vida real.

Profesores del centro con el maravilloso material didáctico del Gabinete de Ciencias del IES Bárbara de Braganza. SANTI GARCÍA

¿Cuál es la principal asignatura para nuestros alumnos extremeños?

El sistema educativo de cualquier comunidad debe garantizar tanto las asignaturas consideradas como fundamentales para que los alumnos y alumnas puedan acceder con garantías a estudios superiores, como todas aquella materias que contribuyan al desarrollo integral de nuestros jóvenes, al pleno desarrollo de su personalidad y que los ayude a convertirse en ciudadanos democráticos, activos, respetuosos con las diferencias existentes en una sociedad plural, y que valoren la igualdad como instrumento de cambio.

¿Cómo es el día a día en vuestro centro? ¿Hay colaboración (intercambio de materiales, reuniones, etcétera) entre profesores de un mismo departamento? ¿Y entre departamentos distintos?

Claro, porque la educación es, y lo repetimos continuamente, tarea de todos, más sise trata de formadores. Desde los centros se facilita el diseño de actividades interdisciplinares que promueva el trabajo colaborativo entre los docentes, se trabaja por proyectos como hace la sociedad en su conjunto. 

¿Hacia dónde cree que se encamina la educación en la actualidad? ¿Hay demasiada dependencia de la pantalla digital o por el contrario es una aliada?

No debemos tener miedo a las pantallas, son un instrumento maravilloso que consiguen, en buena medida, que una región periférica de un país periférico de Europa puede conocer, comunicarse y emprender proyectos con cualquier lugar del mundo, especialmente de Europa: gracias a las herramientas digitales el Bárbara mantiene sus proyectos Erasmus… pero sin olvidar que detrás de cada pantalla, de cada teclado, hay personas, que son quienes toman las decisiones y orientan al alumnado. Vivimos en una era digital basada en conexiones, toda la información está en red, pero las tecnologías no enseñan por sí solas, es el docente quien sirve de guía, para hacer un buen uso de estas herramientas. Haciendo mucho hincapié en las consecuencias negativas que tiene el abuso o mal uso de las nuevas tecnologías.

Toda herramienta amplifica el trabajo de quien la utiliza, no lo reemplaza.

¿Cree usted que ha cambiado la forma de impartir las clases por el cambio de tipo de alumnos?

La educación no es un mundo alejado del resto: es una parte esencial de la sociedad, y debe serlo de la sociedad más innovadora, más inquieta y comprometida. La educación cambia como cambia la sociedad, como cambian nuestras alumnas y alumnos; por ejemplo, hoy preocupados por la igualdad de género, por el cambio climático, por su futuro en esta región… y nuestro reto es saber proporcionarles los valores personales (como la constancia, la exigencia, el valor del esfuerzo, el sentido de la solidaridad) y los conocimientos para resolver esas inquietudes, sin olvidar que la sociedad en su conjunto, y las familias en particular, son corresponsables de esa formación y de ofrecer esos valores. H