«Estoy muy agradecida». Es la frase que más repite e intercala en su relato la quiosquera Paqui Fernández, ya en casa y «más tranquila». Es la protagonista de una de las imágenes de la jornada de este jueves por el paso de la DANA en Almendralejo. Atrapada en su quiosco y rodeada por el agua, tuvo que ser rescatada por los bomberos, que la llevaron a cuestas hasta su camión. «Yo quería poner el pie en el suelo pero el muchacho no me dejaba», cuenta Rodríguez.

Con el susto aún en el cuerpo, esta quiosquera explica que por la mañana fue a abrir su puesto, como cada día. «Estaba lloviendo, pero tragaba bien el alcantarillado. No esperaba que de repente fuera a llegar todo eso», rememora. Todo eso fue una avalancha de barro y después agua. «Fue rapidísimo. Empezó a llegar barro pero pensaba que sería de algún parque cercano y que pasaría, pero después vino el agua y ya no sólo agua, sino que todas las sillas y las mesas venían a chocarse contra el quiosco. La tormenta arrastraba también contenedores, coches…», detalla.

Se da la circunstancia de que su establecimiento se sitúa en la avenida de la Paz, la zona de Almendralejo que primero se inunda cuando llueve. Así, de un momento a otro, Rodríguez se vio rodeada y atrapada en su quiosco: «No podía abrir la puerta por el barro y después empezó a entrar el agua, una cuarta por lo menos», dice. Ahí fue cuando se dio cuenta de que necesitaba ayuda. «Puse como pude todas las cosas arriba en unas estanterías que hay: la prensa, las revistas y sobre todo los coleccionables, que ahora es época, y me salí a la ventanita por la que vendo porque no tenía otro sitio. Y llamé al 112», dice. «Tengo que darles las gracias a ellos también porque una chica estuvo hablando conmigo para que me tranquilizara porque claro, a mí me dio un ataque de ansiedad, y entonces así pude pasar el mal rato», narra. 

«Luego los vecinos de los bloques de enfrente parece ser que muchos han llamado también a los bomberos para que me rescataran», dice. «Tuve que esperar un rato porque han tenido muchas emergencias. Nada más sacarme a mí también rescataron a un chico un poco más arriba», añade. 

El presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara, visita a Rodríguez junto al alcalde, José María Ramírez, y la concejala, Raquel del Puerto, este viernes RODRIGO MORÁN

Un río sin control

A tan solo unos metros de su quiosco se sitúa la plaza de Extremadura, que actualmente está siendo remodelada, por eso Rodríguez explica: «Menos mal que un operario de la obra abrió la valla, porque si no ahí se podría haber formado un tapón con todas las cosas que venían bajando. Es que era como si viniera un río sin control que se llevaba todo. Yo veía venir el contenedor de vidrio, con lo que pesa eso. Y claro, todas las cosas de los bares, que ellos no sé yo cómo estarán», relata.

Más tranquila y con la ayuda de su familia, Rodríguez pudo volver por la tarde para ver el estado de su quiosco: «Hemos estado quitando todo el barro, limpiando. Muchas revistas las hemos tenido que tirar porque claro, a un periódico no le puede caer una gota de agua, imagínate esto, pero por suerte, como la mayoría de las cosas las había puesto en alto, no ha sido mucha pérdida. Mañana lo volveremos a ver», dice. 

Pendiente de la lluvia y esperando que lo peor haya pasado, Rodríguez volverá a su quiosco para repartir la prensa, como cada día desde hace seis años. Sin quererlo, este jueves ha sido una de las protagonistas. 

Los bomberos rescatan a una quiosquera atrapada en Almendralejo EL PERIÓDICO