Un «sentir de Extremadura innato». Y un confinamiento por la pandemia. Esos fueron los dos motores principales para que tres jóvenes hermanas lanzaran ‘unamihina’ en Instagram. Un proyecto que ha ido creciendo poco a poco mientras sus autoras han permanecido en el anonimato, incluso para sus más allegados. Hasta hoy.

Las hermanas Benítez (María, Anabel y Carmen) son originarias de Herrera del Duque pero solo la mayor, María, de 33 años y terapeuta ocupacional, sigue viviendo allí. Así que durante el encierro por covid las hermanas hablaban continuamente por videollamadas. En una de esas conversaciones prendió la chispa. Lo cuenta Anabel, 27 años, maestra de inglés en Castañar de Ibor. «La del medio» cuenta a este periódico qué es ‘unamihina’, productos e historias con alma extremeña.

«Durante la pandemia cada una estábamos en un sitio y Carmen, la pequeña -26 años-, vive en Barcelona en un piso mientras que María y yo vivimos en una casa y podíamos salir al campo», recuerda Anabel. «Somos muy creativas y con eso nos vino la idea de hacer algo, de poner en valor la vida en nuestra tierra», añade. En esa idea se basa por ejemplo ‘Extremeñals on the road’. «Es un homenaje a los jóvenes extremeños, tanto a los que se quedan como a los que se van y quieren volver», apunta Benítez.

‘Unamihina’ tiene dos ramas que se complementan: las historias de costumbres y tradiciones locales y regionales que comparte en redes y los productos (camisetas, sudaderas, bolsos…) que se venden inspirados en estas. «Cada una de las hermanas aportamos algo al proyecto. Yo soy maestra, así que me dedico a la parte más lúdica y de historia. María trabaja en una residencia de mayores y con ellos también aprende muchas historias y refranes. Y Carmen, que es arquitecta, se encarga de la creación digital del contenido para las publicaciones», detalla Anabel. 

Producto local 

«‘Mijina’ o ‘mihina’: dícese de un poco de algo, una miaja, pero aún más pequeño… Aderezado por un diminutivo de cariño extremeño». El 5 de mayo de 2020 las tres hermanas publicaban su primer ‘post’. Hoy, 116 publicaciones después, rozan los 4.000 seguidores y su carta de presentación en su web es: «Identidad: Promover el valor de nuestras raíces. Hecho en Extremadura: Diseñado y producido en nuestra comunidad. Hacemos comunidad: Colectivo de jóvenes ‘extremeñals’».

 «Nosotras no nos metemos en política pero sí que siempre que tratamos algún contenido damos el chascarrillo y tal vez alguna pulla social. Como con el ‘On the road’, donde señalamos la falta de infraestructuras para llegar a la región. Ese nos surgió un día que mi hermana volvía a Barcelona. Del pueblo se vino a Castañar para que la llevara a Navalmoral a coger el autobús hacia Madrid y de allí se fue a Barcelona. Toda una ruta», recuerda. Viajes largos y tediosos que todo extremeño conoce.

«Niña, ¿y tú de quién ‘ereh’?», «De pueblo» o «Made in Extremadura» son algunas de las frases selladas en los productos en venta. La última, que se traduce como fabricado en Extremadura, se ajusta totalmente a la realidad. «Cuando empezamos hace un año hicimos algo así como un estudio de mercado y había algunas cosas que no nos cuadraban. Teníamos claro que queríamos que fueran productos asequibles económicamente pero también que se hicieran aquí. Nos decíamos ‘seguro que hay alguien que lo pueda hacer aquí’», dice. «Y con los contactos de los pueblos, vaya la gente que conocemos, un electricista nos contó que había un muchacho en Fuenlabrada de los Montes que tenía máquinas para hacer las camisetas. Los bordados lo hacemos en Cabeza del Buey y los bolsos con una chica de Talarrubias. Algunas cosas de papelería en la librería de nuestro pueblo. En Extremadura hay una red de pequeños empresarios que no venden a gran escala pero que están ahí», recuerda.

Y si hay un producto que entusiasma a Anabel, ese es el calendario atemporal: «Nos surgió la idea de uno que tenía nuestra abuela en la bodega. Ahí ella tenía apuntados sus santos y todas sus cosas. En nuestro calendario hemos puesto una serie de ‘Extremeñals pleasures’ (placeres extremeños), esas mezclas con el inglés son cosa mía -ríe-, para cada mes, ¡que además son gratuitos!», afirma. 

Captura de su cuenta de Instagram. INSTAGRAM @unamihina

Anonimato

Pero a pesar de la buena idea y el éxito, estas hermanas se han resistido a desvelar que son ellas las que están detrás de todo el proyecto. «Fíjate que empezamos con esto en abril y hasta agosto no se lo contamos a nuestra madre. Nos daba un poco de vergüenza por la gente. Y con ella fue mucha ternura, lloró de la emoción», rememora Benítez. «Mi padre alucina porque ya hemos vendido a extremeños que están fuera en Francia, Italia, Reino Unido…», dice. «En el pueblo también pensamos que a lo mejor decían que somos unas flipadas», confiesa entre risas. «Pero ya una librería nos ha pedido productos y vamos a tener que ir las tres y decirle a la Carmen -la librera- que somos nosotras», ríe.

Ese es precisamente el próximo objetivo que les gustaría cumplir: que tiendas de toda la región vendan sus regalos: «Lo que tenemos son unos souvernirs que valen tanto para la gente que viene de fuera como para quienes somos de aquí, entonces pensamos que puede funcionar bien tanto en una tienda por ejemplo en el casco histórico de Cáceres como en cualquier pueblecito», dice. Las hermanas también animan a organizaciones locales a que las contacten para compartir esas historias locales y muchas veces desconocidas que pueblan la región. Porque todas ellas nos hacen ‘unamihina’ más extremeños. 

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