Las mejores perspectivas se han cumplido y el sector turístico celebra las buenas cifras que deja en Extremadura este puente de la Constitución «a rebosar», según resaltan. Pero al mismo tiempo no esconden el temor a que la movilidad de los últimos cinco días se traduzca en las próximas semanas en un alza en los contagios; y que eso depare nuevas restricciones y dé al traste con una Navidad que, sin limitaciones, les permitiría culminar el 2021 con una remontada en la actividad que no han dejado de buscar este año. 

«Hay cierto temor a qué puede pasar a partir de ahora porque habrá que ver los efectos que va a tener en los próximos días tanto movimiento. El miedo que tenemos es que nos veamos de nuevo afectados por restricciones, que no nos dejen trabajar el final de año», apunta Victoria Bazaga, presidenta de la Federación Extremeña de Asociaciones de Turismo (Fextur). «En realidad no hemos podido trabajar más que medio año, así que necesitamos esos días que quedan ahora de Navidad; poder disponer de ellos sin limitaciones, más allá de las 6M (mascarilla, metros, lavado de manos, menos contactos y en una burbuja, más ventilación y me quedo en casa si tengo síntomas) que todos tratamos de respetar siempre», añade. Sobrevuela en el ambiente lo que sucedió en la Navidad del 2020, justo después de un puente de la Constitución sin restricciones: una escalada en la cifra de contagios e ingresos (aún no se había iniciado la vacunación) que desembocó en la supresión de las medidas de flexibilización del Plan de Navidad.

«Esperamos que no haya nuevas restricciones ahora, que el nuevo semáforo covid, una subida lenta de los contagios y la vacuna nos permitan seguir trabajando, porque las reservas ya están al 60% en el norte de la región para el final de año y es casi imposible ya encontrar una casa de gran capacidad disponible», avanza sobre el horizonte más inmediato Ignacio Lozano, presidente de Turismo Norte Extremadura.

El turismo rural ha rebasado el 85% de ocupación y ha llegado al 100% en el norte de la región

En turismo rural cierra este puente con niveles de ocupación general por encima del 85%, que se elevan hasta el 100% en el caso de los establecimientos del norte de la región. «No ha decepcionado en absoluto, se han cumplido las mejores previsiones», subraya Victoria Bazaga. 

Muchos negocios han estado al completo durante cuatro días, algo que no es habitual en el tipo de cliente que recibe Extremadura, principalmente por viajeros en familia. «Tenemos a nuestro favor el tipo de destino, con establecimientos pequeños, poblaciones dispersas y sin aglomeraciones», enumera la empresaria. Madrid, Andalucía, Castilla y León y Castilla-La Mancha han sido de nuevo las comunidades que más visitantes han aportado en este puente. Han ocupado además el hueco que la caída de turistas internacionales ha dejado por las limitaciones derivadas de la nueva variante y la subida de contagios en Europa. 

«Hemos tenido un overbooking total. Dos semanas antes del puente ya no teníamos plazas», señala Ignacio Lozano. Y no solo se han llenado los alojamientos, «los restaurantes han ocupado todas las mesas y las empresas de actividades han trabajado también muy bien, porque el tiempo ha acompañado buena parte del puente», relata el empresario. 

«Casi demasiados turistas»

Más allá del turismo rural, en núcleos como Cáceres o Mérida, tampoco ha sido fácil moverse o encontrar mesa en un restaurante de las zonas turísticas en estos días, con colas para entrar en algunos de sus principales monumentos o museos. Solo entre el viernes y el lunes, el Museo de Cáceres ha recibido más de 3.000 visitantes según las cifras que ha difundido el propio museo en sus redes sociales. «Los índices de ocupación han estado en máximos. La mayoría de los hoteles han llenado», destaca Daniel del Amo, presidente de la Asociación de Hoteleros de Mérida. 

Los mejores datos se han registrado allí de domingo a lunes, cuando los hoteles han rozado el 100%, mientras que el martes la ocupación ya bajó al 50% en este caso, con las primeras salidas de clientes, de regreso a los lugares de origen. «No tenemos muchos clientes extranjeros, pero es cierto que hemos tenido menos; aunque los han suplido los turistas nacionales, que han llegado más que otros años», subraya el también director del Parador de Mérida.  

No ha sido fácil moverse por el centro de Cáceres o Mérida, con colas en muchos monumentos

En Cáceres la ciudad monumental ha sido un continuo trasiego de grupos de visitantes que se mezclaban con los ciudadanos que han aprovechado el puente para hacer turismo en su ciudad. «Hay muchísima gente, casi demasiada. Yo diría que las cifras de este puente rebasan las que hemos tenido antes de la pandemia», subraya María Jesús Pérez Blanco, guía turística y tesorera de la Asociación Profesional de Guías Turísticos de Cáceres. 

Las visitas organizadas para adentrarse en la historia de la ciudad Patrimonio de la Humanidad evidencian ese puente «a rebosar»: «con la cantidad de guías que somos, todo el mundo está trabajando mucho estos días», subraya Pérez Blanco. Y eso que no ha sido fácil la gestión, por las medidas de seguridad que se siguen manteniendo en algunos casos o que se autoimponen por precaución. «No hacemos visitas con más de 15 personas si no son del mismo grupo. No podemos trabajar con 80 personas porque es más difícil cumplir las medidas de seguridad», apunta la guía turística. De nuevo sobrevuela el temor a una Navidad con limitaciones: «Trabajamos con todas las medidas de seguridad, pero están subiendo los contagios y tememos que puedan volver las restricciones», asume.