«Rocket woman» («Mujer cohete» en español) es como se define en su perfil corporativo. «Así me llaman en Ginebra porque soy muy rápida y no se me ponen muros por delante. Lo traduciría como que soy muy cabezota, muy burra, muy de tirar para adelante, y mi tía me dice que ahí se me ve lo extremeño». Lo cuenta a este periódico Adela Villanueva (Badajoz, 1982) por videoconferencia desde su casa en Ginebra (Suiza), en donde vive y desde donde ha lanzado la aplicación Alkelio, que ya se conoce en el mundo de los negocios como el ‘Tinder para las empresas’.

«Le dicen así porque sigue un patrón parecido. Lo que hace la herramienta es poner en contacto a una compañía con un problema con otra que le puede dar una solución. Nosotros además hacemos una auditoría para asegurarnos de que esa coincidencia va a funcionar», explica Villanueva. 

La plataforma apenas se lanzó en diciembre y en este momento están terminando la funcionalidad móvil para que la herramienta esté totalmente lista en, calcula, unos tres meses. Y a pesar de estar arrancando, grandes multinacionales como Nestlé, McDonald’s, Chanel o P&G ya se han registrado en esta aplicación. «Imagínate que tu periódico necesita una herramienta que transcriba las entrevistas directamente y está buscando una empresa que la tenga. De poneros en contacto se encarga nuestra idea», detalla.

Para ello, cada compañía debe especificar primero si se trata de una start-up o de una empresa ‘tradicional’. A partir de ahí se abre un cuestionario con el que conocer qué necesidades tiene y en el que deben detallar qué negocio es, a qué se dedica, qué problema tiene, cómo le gustaría solucionarlo y con qué presupuesto cuenta. Con esa información, Alkelio busca coincidencias para que las empresas 'hagan match, es decir, para que se encuentren por ser compatibles y así puedan hacer negocio entre ellas. Todo un ahorro de tiempo y también una oportunidad para conocer y dar a conocer nuevos negocios y proyectos. El registro es gratis y sólo se paga una vez encontrada la empresa compatible para poder contactar con ella.

Mentalidad global

Villanueva ha recorrido mucho mundo antes de llegar a Ginebra y poner en marcha Alkelio junto a otros dos cofundadores -uno vive en Singapur y la otra en Nueva York-. Licenciada en Comunicación por la Universidad Complutense de Madrid, estudió Ciencias Políticas en Lyon y siguió formándose y trabajando en asesoría para empresas en ciudades como París, Nueva York o San Francisco. También ha estudiado en las universidades de Standford y Harvard y conoce Sillicon Valley, la cuna del emprendimiento tecnológico. Pero fue en Singapur donde decidió que tenía que dar el siguiente salto: «Fue allí donde tuve mi punto y aparte, donde me dije que no quería seguir trabajando para organizaciones grandes sino emprender con mi propia idea», recuerda.

Ahora dirige Alkalio junto a sus dos confundadores y otros cinco trabajadores «satélites» -que se dedican a este y otros proyectos-.

«En este momento estamos yendo de feria en feria para conocer a emprendedores, para presentar el proyecto y también para perfeccionar el producto», dice Villanueva, que afirma que en esta aplicación global hay también «muchas starts-up españolas que son muy potentes». Por otro lado, están buscando financiación adicional para el proyecto. «Lo hemos levantado con nuestro propio bolsillo y obviamente nadie vive del aire», dice.

Mujeres líderes

Y no es fácil el campo en el que Villanueva se mueve: negocios y tecnologías, dos áreas tradicionalmente copadas por el sexo masculino. 

«Es verdad que en muchas reuniones, en congresos, en muchos sitios, he sido la única mujer presente pero eso nunca me ha hecho sentirme menos, porque no hay ningún tipo de diferencia entre lo que los hombres y lo que las mujeres podemos hacer», afirma. «Se notan cosas algunas veces, como por ejemplo cuando una mujer habla y un hombre la interrumpe hablando más alto. Aunque a veces nosotras ya sabemos lo que hay y les dejamos. Creo que en general somos más inteligentes, más empáticas, y por eso cubrimos diferentes áreas de liderazgo», apunta. «No es que las mujeres no puedan, es que tenemos que darles más confianza en ellas», sentencia.