Las primeras semanas del año siempre suelen ser difíciles para el Banco de Sangre de Extremadura (BSE) porque las donaciones bajan durante las vacaciones navideñas. Y si a ello se añade una sexta ola con hasta 4.000 contagios diarios de covid-19, la situación se complica aún más. Por eso en menos de 15 días el BSE ha tenido que recurrir a dos llamamientos urgentes para que los extremeños acudan a colaborar. La respuesta ha sido muy buena, «como siempre», y ahora las necesidades de los hospitales están cubiertas. Pero diariamente se necesitan entre 180 y 200 bolsas de sangre (o lo que es lo mismo, donantes) para que la reserva no se resienta y pueda seguir la actividad hospitalaria.

«Las bolsas que salen tienen que entrar ese mismo día, porque si hoy y mañana las colectas se dan mal, dentro de tres días estaremos otra vez mal», explica la directora del BSE, Esperanza Fernández. «La donación tienen que ser un proceso continuo, no solo atendiendo a los llamamientos, que por supuesto nos sacan del apuro, pero los quirófanos siguen funcionando y nuestros pacientes siempre necesitan sangre», explica. 

La situación ha llegado a ser tan estresante que desde la institución se pidió al Servicio Extremeño de Salud (SES) que en la primera semana de enero se retrasaran algunas operaciones puntuales y no urgentes, sobre todo de pacientes con RH negativo, ya que estos grupos sanguíneos menos comunes son los que más escasean. 

En la primera semana de enero se retrasaron algunas operaciones puntuales y no urgentes, sobre todo de pacientes con RH negativo

La situación vuelve poco a poco a la normalidad y las necesidades de los hospitales extremeños a día de hoy están cubiertas, pero Fernández no descarta que la reserva vuelva a resentirse y de nuevo haya que recurrir a los llamamientos urgentes.

Extremadura cuenta con ocho hermandades de donantes de sangre que realizan colectas mensuales por todos los municipios y cerca de 100.000 donantes, pero la sexta ola de la pandemia también ha impactado en este ámbito. «Con tantas personas contagiadas la población de donantes disminuye»

A ello se unen otros factores como la propia época del año (entre finales de diciembre y principios de enero las donaciones suelen caer en torno a un 25% en toda España) y una mayor demanda de los hospitales, que realizan operaciones en horario extraordinario de tarde para reducir las listas de espera. 

Una vez procesada la sangre en las instalaciones del BSE en Mérida, cuatro vehículos distribuyen diariamente por toda la región las bolsas solicitadas por los centros sanitarios. Además, se atienden una media de tres pedidos urgentes al día desde los hospitales. 

Los protocolos para donar se relajan

En este contexto, el Comité Científico de Seguridad Transfusional del Ministerio de Sanidad ha relajado los protocolos para que las personas que han pasado el covid-19 puedan donar sangre. Una decisión que desde el Banco de Sangre de Extremadura pedían «a voces» y aplauden porque no se ha demostrado científicamente que el coronavirus se transmita por la sangre y porque en las últimas semanas los centros de todo el país han visto caer al mínimo sus reservas. 

Una trabajadora muestra las reservas del Banco de Sangre de Extremadura. Jorge Armestar

Según explica la directora del BSE, Esperanza Fernández, la principal novedad es que se reduce el periodo que tiene que transcurrir para donar sangre después de haber dado positivo en covid. Así, las personas contagiadas que hayan pasado el virus de forma asintomática podrán donar a los siete días, frente a los 14 anteriores.

Para las personas que han tenido síntomas leves o moderados el criterio dependerá de cada centro. En el caso del Banco de Sangre extremeño se ha fijado también en siete días, siempre que los síntomas no sean agudos (fiebre y dolor de garganta). Hasta ahora eran 28 días de espera si no se contaba con prueba negativa. 

Otro de los aspectos que Fernández considera muy positivo es la conservación de la sangre de los donantes que, tras la extracción, dan positivo. «Antes, si un donante daba positivo una semana después de donar, la sangre se tiraba a la basura», comenta. Ahora, el protocolo indica que el positivo se deberá comunicar al centro si el diagnóstico se ha producido en las 48 horas posteriores a la donación. La vacuna, por su parte, tampoco interfiere y se puede donar sangre sin problemas tras haberla recibido. 

Desde el Banco de Sangre de Extremadura también se sigue distribuyendo plasma para el tratamiento de los pacientes covid graves, pero se menos que en otras olas debido a que en la actual, pese a la explosión de contagios, gracias a la vacunación el porcentaje de ingresos se ha reducido de forma drástica. Por otra parte, a los donantes también se sigue realizando una prueba serológica para saber si tienen defensas frente al covid-19, un porcentaje que se sitúa ya por encima del 7%.

Puede donar sangre cualquier persona sana de entre 18 y 65 años de edad que se encuentre bien de salud y pese un mínimo de 50 kilos. Hay situaciones que contraindican la donación, bien por perjuicio al donante (personas con anemia, embarazadas, mujeres que estén lactando, etc.) o el receptor (antecedentes de hepatitis o SIDA, pertenencia a grupos de riesgo para estas enfermedades, toma de fármacos, etc.).

Se puede donar en las colectas que realizan las hermandades de donantes todos los meses en los municipios, en los puntos habilitados en los hospitales y en Mérida, en el propio Banco de Sangre.

"Lo mejor es la satisfacción por dar algo que sirve a otro"

Uno de los que lo hace asiduamente es Francisco Romero Contreras. Desde que tenía 40 años y le invitaron a participar en una colecta en su pueblo. Hoy tiene 63 y continúa por la «satisfacción» personal que le produce saber que está dando algo que sirve a otras personas. «No cuesta nada y puede tener un gran valor», asegura este vecino del municipio pacense de Villagonzalo y trabajador de la Administración pública. 

Ahora incluso anima y convence a otras personas para que vayan a donar sangre cuando se realizan colectas en el pueblo. Además, es uno de los voluntarios de la Hermandad de Donantes de Mérida, con la que colabora en la organización de las colectas. «Cuando me invitaron me acerqué a este mundo, se me despertó el gusanillo y aquí sigo», afirma Francisco, que recuerda que la sangre solo se obtiene así porque no se puede fabricar.

"Donar sangre es salvar una vida y no te cuesta nada"

A sus 21 años, Vanesa Suárez está inscrita en el Registro de Donantes de Médula Ósea (Redmo) y también dona sangre cada vez que puede, que por su condición de mujer son tres veces al año. Estudia un grado de Educación Infantil en la Universidad de Extremadura (Uex), es vecina de Arroyo de San Serván y pertenece a la Hermandad de Donantes de Sangre de Mérida, a la que ayuda cada vez que puede: con el reparto de bocadillos en las colectas, promocionando las campañas en redes sociales o captando nuevos donantes. 

Vanesa (a la izquierda) donando sangre con una amiga. EL PERIÓDICO

«Al final no sabes si tú o alguien que te importa lo va a necesitar. Es salvar una vida, y no te cuesta nada», asegura Vanesa, que incluso ha convertido en colaboradora habitual con la causa a una amiga que tiene «fobia» a las jeringuillas. «Ayudo y me muevo todo lo que puedo, sobre todo en redes sociales», dice.

"Tenía pánico a las agujas y al donar lo fui superando"

Pablo Antonio Vicente comenzó ayudando a su padre cuando era un niño en las colectas que se organizaban en Fuente del Maestre atraído por los ‘regalos’ que daban a los donantes, pero terminó superando su «pánico a las agujas» y convirtiéndose en uno de ellos al cumplir los 18 años. 

Hoy tiene 36 y como su padre, ayuda y colabora por redes sociales, con el boca a boca o los medios de comunicación para animar a donar. En base a su propia experiencia trata de ayudar a otros que como él tienen miedo al proceso. «Me llamó la atención sobre todo lo que esas personas hacían de forma altruista y poco a poco lo fui interiorizando», afirma. «Muchos después repiten porque ven que no es para tanto, y luego por supuesto los beneficios», dice Pablo, que recuerda que gracias a todo esto se salvan vidas.