El consejero de Sanidad, José María Vergeles, ha reconocido este jueves que las reticencias de la población a la hora de combinar distintas marcas de vacunas frente al covid-19 y en especial, el preparado de Moderna, podría estar ralentizando el avance de la tercera dosis en Extremadura. En el tramo de 50 a 59 años el porcentaje de población que ha recibido el pinchazo adicional se ha estancado en el 77%, una cifra que baja al 58% en caso de la franja de 40 a 49.

Ante estos datos, Vergeles ha recordado que el tramo de 30 a 49 años es el que se está vacunando ahora, pero sí ha reconocido que sería necesario hacer un rescate para la población de 50 a 59 años “que no ha podido o no ha querido vacunarse” cuando se realizaron los llamamientos para llegar al 80% que la estrategia del Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas marca como objetivo de cobertura.

En Extremadura el grueso de la población se ha vacunado con Pfizer (hasta la fecha se han recibido 1.554.323 vacunas de esta marca, más 84.000 pediátricas, frente a 291.770 de Moderna) y ahora “hay rechazos a la tercera dosis porque piensan que con Moderna no deben vacunarse”.

“Eso nos está pasando en una parte de población. Y a esas personas lo que les digo es que la evidencia científica dice que no solo no es malo vacunarse con diferentes marcas, sino que puede ser bueno desde el punto de vista inmunitario. Sobre todo si la tercera dosis es de ARN mensajero. Y sobre todo, si la última dosis es de Moderna”, ha defendido Vergeles.

Otra razón por la que en Extremadura se está rechazando la vacuna de Moderna, según el consejero, es porque se trata “en cierta medida, de una vacuna más reactógena”. Es decir, que tiene más efectos secundarios. “Y cuando la vacuna se comporta así, es porque puedes estar seguro de que ha agarrado”, ha señalado.

En cualquier caso, para Vergeles los porcentajes de vacunación frente al covid-19 en Extremadura son “muy aceptables” teniendo en cuenta que para otras vacunas incluidas en el calendario se fijan como objetivo tasas de cobertura del 60%, frente al 80% establecido para el covid-19.