Todos tienen algo en común: «¿Y Extremadura, qué?» Al menos seis partidos regionalistas han confirmado ya que se presentarán a las elecciones autonómicas de 2023, algunos viejos conocidos de la política extremeña como Extremeños (antes Prex-Crex) o Extremadura Unida, y otros nuevos como Una Extremadura Digna, Juntos por Extremadura, Cacereños por Cáceres y Cáceres Viva. 

Sus movimientos son aún incipientes, apenas tienen arraigo territorial y en la mayoría de los casos ni siquiera candidato, pero a la vista de los resultados cosechados por las plataformas ligadas a la ‘España Vaciada’ en las elecciones de Castilla y León están convencidos de que ha llegado su momento. A favor, la gran desafección ciudadana hacia la clase política y los partidos tradicionales; en contra, un aparato débil y una ideología política poco definida más allá de la reivindicación en abstracto del agravio al territorio. 

Para entrar en la Asamblea necesitan sumar al menos el 5% de los votos emitidos

No aspiran a ganar, pero sí a cambiar las reglas del juego irrumpiendo en un Parlamento tradicionalmente estable y dominado por las mayorías absolutas del PSOE. Su objetivo, dicen todos, ser la voz de una «Extremadura olvidada», sin tren, sin carreteras, sin industria y sin grandes proyectos en el horizonte que permitan avanzar como región. Y en un escenario tan fragmentado como el que hay ahora en España, la clave para hacerse oír es lograr llave de la gobernabilidad. 

La bisagra

«Ser bisagra es bueno, porque tienen la opción de apostar por una u otra formación para constituir gobierno. Pero también es malo, porque cualquier decisión que se tome es todavía más escrutada por la ciudadanía», explica Gabriel Moreno González, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Extremadura (Uex). El mejor ejemplo es Izquierda Unida (IU): se abstuvo a cambio de sus famosos 10 mandamientos para que el PP de José Antonio Monago pudiera formar gobierno en 2015 y en 2019 optó por la coalición con Podemos para no desaparecer del hemiciclo. 

Sentarse en la Asamblea de Extremadura no es fácil: la propia IU no ha superado el umbral de votos necesario, del 5%, en numerosas ocasiones y también otras formaciones con un gran aparato detrás como Vox se han quedado fuera por el mismo motivo. En las elecciones de 2019, las últimas, se presentaron en solitario seis partidos minoritarios que, en conjunto y sumando ambas provincias, apenas coparon el 2% de los votos. 

El de mayor éxito fue Extremadura Unida, que logró 3.970 sufragios, el 0,41% de las papeletas emitidas en la provincia de Badajoz y el 1,03% en Cáceres. El siguiente fue el partido animalista Pacma, con 3.460 votos. Extremeños se integró en Unidas por Extremadura, la coalición de IU y Podemos, y consiguió una diputada en la Asamblea Extremadura: Lorena Rodríguez. Vox, la gran expectativa entonces, logró casi 30.000 sufragios y se quedó a unas décimas de conseguir escaño tanto en la provincia de Cáceres como en Badajoz. Pero la clave no está en la ley electoral, sino en los votos. 

Es cierto que la desafección general hacia la clase política tradicional puede beneficiar a estas formaciones, pero según el profesor de la Uex esto también puede ser un bluf: al mismo tiempo que explotan ese descontento, estos nuevos partidos carecen de infraestructuras sólidas con gran implantación territorial. Y Extremadura es una de las regiones más rurales ya no de España, sino de Europa, donde la mayor parte de la población vive en municipios de menos de 10.000 habitantes. «Si no tienen presencia en esos pueblos va a ser muy difícil que obtengan representación. El problema no será la barrera, sino que no conseguirán peso suficiente en votos», sostiene Moreno. 

A ello hay que añadir además que la gran mayoría de estas nuevas formaciones se autodefinen de centro, una estrategia para captar al mayor número posible de electores. «El problema es que esa definición puede esconder una ideología concreta que no se manifiesta», y donde se verá es en el programa electoral. «Para el elector es difícil saber qué ideario tiene un partido, como por ejemplo Cáceres Viva, más allá de la reivindicación de lo cacereño, que se presupone que las formaciones locales del resto de partidos también defienden», afirma. 

Antecedentes

A la espera de la cita con las urnas el próximo año, lo cierto es que los partidos localistas y de ámbito provincial han logrado ya cosechar importantes éxitos en comunidades como Aragón y Castilla y León, el espejo en el que ahora se miran estas nuevas formaciones extremeñas.

Primero fue Teruel Existe, una de las sorpresas de las elecciones generales de noviembre de 2019: fue la fuerza más votada en esta provincia con más de 19.700 votos y el 26,6% de las papeletas, frente al 25,5% que logró el PSOE y el 23,6% del PP. Cada uno de estos tres partidos entró con un escaño al Congreso de los Diputados. 

Ahora, en las elecciones autonómicas de Castilla y León, el golpe lo han dado las plataformas ligadas a la España Vaciada, a cuyo auge algunos atribuyen incluso la derrota del PSOE. Soria ¡Ya! logró el 13 de febrero más del 42% de los votos en esta provincia, frente al 24% del PP y el 18% del PSOE, obteniendo tres procuradores a las Cortes de Castilla y León. Si los resultados se extrapolan, salvando las distancias, a unas generales, el colectivo habría logrado incluso entrar en el Congreso. Unión del Pueblo Leonés ha conseguido en las autonómicas otros tres escaños, y Por Ávila mantiene el que ya logró en los comicios de 2019. 

Extremeños promoverá una gran coalición que aglutine a todos estos partidos

A la próxima cita prevista en el calendario, que son las autonómicas de Andalucía (todo apunta que a finales de este año) ya se prevé que concurran otras dos plataformas provinciales de Jaén y Huelva. En Extremadura, Estanislao Martín, que vuelve a aspirar a la secretaría general de Extremeños tras la salida de Lorena Rodríguez, avanza que su partido intentará sumar a todas las fuerzas regionalistas para crear una gran coalición extremeñista. «La gente está harta de los partidos tradicionales. Llevamos 40 años de autonomía y seguimos igual», defiende. En la región también existe la plataforma Extremadura Vaciada, pero aún no ha confirmado si se presentará o no a los comicios de 2023.

"Queremos más desarrollo industrial"

Cacereños por Cáceres nació a finales de 2019 y se define como una plataforma «ciudadana y política» para dar voz a la sociedad civil en la defensa de los intereses de la provincia. Su objetivo es el desarrollo industrial para «poner Cáceres donde se merece».

«Queremos traer inversiones, conseguir desarrollo porque la situación actual es de abandono total, hay un desequilibrio enorme con respecto a Badajoz», dice Leopoldo Barrantes, su secretario general y portavoz. Aún no tienen candidatos, pero su intención es presentarse tanto a las autonómicas, por la provincia de Cáceres, como a las municipales.

"Buscaremos inversión privada"

Francisco Alcántara es la voz de Cáceres Viva, un partido «de centro, reformista y socioliberal» que nace en noviembre de 2019 a manos de «representantes de la sociedad civil cacereña» para intentar cambiar las cosas. Consideran que los partidos tradicionales no son «activos» en la defensa de la provincia y su objetivo es trabajar para que sea «receptora de inversión privada.

«No tenemos un sentimiento antipacense, lo que queremos es que nos vaya mejor a todos», afirma Alcántara. Entre sus propuestas, un régimen fiscal especial como el que ya tienen Canarias, Ceuta y Melilla.

"Si no nos movemos, no tenemos futuro"

La idea detona del éxito de Teruel Existe en 2019 y toma forma de partido político en 2021. Juntos por Extremadura concurrirá a las elecciones autonómicas para combatir la indignación ciudadana y su presidente, Raúl González, presume de que son «un partido político sin políticos», porque ninguno ha militado antes en otras formaciones. 

«Extremadura apenas avanza, no tenemos industrias y si no nos movemos, no tenemos futuro», defiende. Entre sus medidas, beneficios fiscales específicos para la región, «que harían que miles de empresas recalaran en Extremadura».

"Somos la alternativa para lograr la igualdad"

La plataforma Una Extremadura Digna aspira a ser la alternativa de los partidos tradicionales para reivindicar «la dignidad de las personas» mediante medidas para el acceso a la vivienda o la formación.

«Queremos poner a Extremadura en su sitio», dice Óscar Pérez, coordinador de la coalición que integran Actúa, Libre Federación, Defensa de lo Público y otras formaciones muy minoritarias y localistas de Extremadura. Se definen como «una plataforma de clase trabajadora y de ideología progresista» y reclaman proyectos que están en el tintero, como el tren o las autovías.

"La gente está harta de los tradicionales"

Extremeños, la coalición del Prex-Crex, lleva desde el año 1991 presentándose a las elecciones autonómicas, pero considera que nunca tanto como ahora ha sido su momento. En el periodo 2003/2010 formó coalición con el PSOE y en la última legislatura con Podemos e IU, pero de cara a 2023 promoverá una gran plataforma de partidos extremeñistas.

«Llevamos 32 años en política y conocemos la realidad: la gente está harta de los partidos tradicionales, en 40 años no hemos avanzado», dice Estanislao Martín, uno de los dos candidatos a la secretaría general del partido. El otro es José Julio Tiemblo, y ambos se presentan al sexto congreso del partido, que se celebra el 12 de marzo en Burguillos del Cerro.

"Nuestros diputados no nos defienden"

Extremadura Unida es otra de las formaciones regionalistas históricas de Extremadura. Aún no tienen candidato para las elecciones de 2023 pero su presidente, Pedro Cañada, confirma que se presentarán para dar voz a una Extremadura «indefensa» ante las instituciones. 

«Nuestros diputados no tienen libertad para votar, no son libres para defender los intereses de nuestra región», defiende Cañada, que aspira a «sacar a Extremadura de la jaula» y que sus representantes puedan votar sin el yugo de la disciplina de partido. «O nos lo tomamos nosotros en serio, o no lo hará nadie», afirma.