Una vez más las posturas están enfrentadas y enconadas en la negociación del convenio del campo y, de nuevo, lo están a poco más de un mes de la época en la que la proximidad de las campañas agrícolas intensifican la actividad en las explotaciones extremeñas, de las que dependen 65.000 empleos. Patronal y sindicatos mantienen la interlocución en el convenio del campo pero desde ambos lados reprochan al otro la imposibilidad de consensuar ya un acuerdo tras más de seis meses de negociación. Los principales escollos están en el cómputo de la jornada laboral y en la subida salarial y la discrepancia en ambos casos si se puede contemplar un incremento de jornada después de tres subidas salariales en los últimos años. la patronal lleva ese tiempo reclamando un incremento de jornada. Para los sindicatos siempre ha sido una línea roja.

Desde las organizaciones agrarias defienden que la propuesta que defendieron en la reunión de ayer, de dos horas y en un clima tenso, ya contempla una reducción de las pretensiones iniciales. La primera petición fue adaptar la jornada a lo que marca el estatuto de los trabajadores, que son 1.826 horas anuales; mientras que ayer ya se puso sobre la mesa, la cifra de 1.800 horas al año. Son 32 horas más que lo que establece el último convenio del campo en vigor (1.768). «Todos tenemos que movernos de nuestras posturas para poder alcanzar un acuerdo y nosotros en la patronal ya lo hemos hecho, pero los sindicatos se muestran inflexibles», señalan desde las opas. Ayer participaron en la negociación Apag Extremadura Asaja, UPA-UCE y Afruex (no estuvo Asaja Cáceres); y CCOO y UGT como interlocutores de los trabajadores.

Poco margen antes de las campañas en Extremadura

Para las opas el margen para consensuar un acuerdo comienza a ser escaso porque las campañas agrícolas comienzan en poco más de un mes; pero confían en que en «dos o tres reuniones más» se pueda consensuar un texto «si todos cedemos», insisten. Reconocen, que el incremento de costes que afecta a las explotaciones agrarias y la incertidumbre actual «tampoco favorece el clima de negociación».

Por parte de los sindicatos reconocen que las posturas están «muy enquistadas» y rechazan el aumento de jornada que se plantea. «Aumentar la jornada como respuesta a la subida del salario mínimo es reducir el salario», señalan desde los sindicatos, que cuestionan además otros puntos de la propuesta de convenio que han estudiado hoy sobre la antigüedad o los desplazamientos. De momento, patronal y sindicatos se han citado de nuevo a finales de mes para poner sobre la mesa una nueva propuesta de convenio.