«Hemos estado durante dos años metiendo en la cabeza de los ciudadanos machaconamente que si tienen síntomas se hagan la prueba. Y ahora, del día 27 al 28, eso cambia. Y sé que esto es difícil [de asimilar]», reconoció hoy por la tarde el vicepresidente segundo y consejero de Sanidad y Servicios Sociales, José María Vergeles, tras la decisión de que los asintomáticos y aquellos que presenten síntomas leves de covid no hagan cuarentena ni tengan que realizarse pruebas de antígenos o PCR. «Vamos a hacer todos los esfuerzos de comunicación posibles para que esto se entienda bien, pero sobre todo lo que quiero que se entienda es que no dejamos de vigilar la infección por coronavirus, la vigilamos de otra forma», incidió Vergeles, que compareció para valorar los asuntos tratados en la reunión del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. Fue en ella donde se abordó la nueva estrategia de vigilancia y control frente a la covid-19.

Las nuevas medidas entrarán en vigor el próximo lunes. A partir de ese momento, si una persona presenta síntomas respiratorios leves, y no está incluida en el grupo de alto riesgo o vulnerable, no hará falta que se haga prueba diagnóstica. Podrá seguir desarrollando su vida normal, pero durante diez días intentará «en todo lo posible», igual que se hace con otras enfermedades respiratorias como «un resfriado» o «una gripe», proteger a las personas «vulnerables», subrayó.

Si se vive o trabaja en un ámbito de riesgo, como son los centros sanitarios o las residencias de mayores, entonces sí tendrá que contactar con el sistema sanitario para que se le haga la prueba. De ser positivo el resultado, no podrá ir a trabajar a estos entornos durante cinco días, pasados los cuales se volverá a evaluar su situación y la posibilidad de reincorporarse «pero extremando las precauciones».

Igualmente, si la persona con síntomas leves es considerada vulnerable (aquellas a partir de los 60 años, las que tienen las defensas bajas o las mujeres embarazadas), colectivos para los que «la evidencia científica» señala que tienen más probabilidades de cursar la enfermedad de una forma grave, deberán hacerse la prueba. Si es positiva, lo comunicarán a sus contactos, aunque únicamente a título informativo, sin que estos tengan que hacerse test o guardar cuarentena.

Síntomas graves

Cuando los síntomas sean graves, será en el centro sanitario en el que, además de realizarle la prueba al paciente, se evalúe «su situación clínica por si necesita ingreso», declaró Vergeles, quien hizo un llamamiento tanto «a los profesionales» como a los «pacientes para que sigan estas recomendaciones», de forma que comprendan que «si le dicen que no tiene que realizarse la prueba» es porque clínicamente no es necesario. «Es importante que lo vayamos interiorizando», adujo.

El consejero de Sanidad extremeño defendió que los cambios no significan que se baje la guardia con la enfermedad, sino únicamente que esta se vigilará de una forma diferente, y que los esfuerzos se concentrarán en atender a los pacientes que la desarrollen en un estado grave, en detectar rápidamente las variantes «que circulen por nuestro país» y en «proteger a la población vulnerable». 

Otra novedad es que tampoco habrá que notificar diariamente los casos positivos. «Lo que cambia es la métrica, pero no cambia el interés», apostilló Vergeles, que puntualizó que desde la semana próxima «actuarán los sistemas de vigilancia de las infecciones respiratorias agudas en la población y de las infecciones respiratorias agudas graves en los hospitales». En este sentido, informó que se llevan varias semanas compaginando ambos procedimientos de medida (el vigente hasta ahora y el nuevo)y que están arrojando «exactamente» los mismos resultados».

De igual manera, se seguirán secuenciando parte de las muestras que den positivo para ver a qué variantes corresponden y trabajando por si en algún momento los indicadores revelan que los riesgos vuelven a subir y hay que dar un paso atrás. 

Consideró que se trata de cambios destinados a que «la gente viva mejor», y de una forma «mucho más normalizada», y que son una «recompensa en términos de salud» a la respuesta masiva que se ha dado a los llamamientos para vacunarse.