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El Periódico Extremadura

Olga Tostado Calvo Expresidenta del Consejo de la Juventud de Extremadura

«La mayoría de los jóvenes que conozco no tiene trabajo estable»

Olga Tostado. EL PERIÓDICO

Olga Tostado Calvo es trabajadora y educadora social. Tiene 30 años, de Miajadas. Empezó a participar en la comisión ejecutiva del Consejo de la Juventud de Extremadura en 2016 como vocal de feminismo, LGBT y discapacidad hasta que en 2020 fue nombrada presidenta, puesto que acaba de dejar. 

¿Por qué entró en el Consejo de la Juventud de Extremadura? 

En mi casa siempre se ha participado en distintas organizaciones, de ahí me viene ese interés por cooperar, además considero útiles los espacios de trabajo comunitarios. Mis inicios comenzaron al terminar la carrera cuando tuve la posibilidad de participar en la asociación Achikitú, cuya sede está en Don Benito. Empecé dando charlas de igualdad y colaborando como monitora de ocio y tiempo libre. Un año después mi agrupación me ofreció ocupar una de las vocalías del Consejo de la Juventud de Extremadura, que realmente todavía no conocía, y acepté. A día de hoy, me siento muy orgullosa de haber accedido porque el consejo me ha transformado por completo y me ha hecho comprender que los jóvenes tenemos muchos problemas en común aunque nos diferenciemos en la política, religión o distintos intereses. El espacio es tan plural y diverso que al final aprendemos que nos unen más cosas de las que nos diferencian. Esto nos enriquece mucho porque aprendemos a ver la realidad desde otros puntos de vista, a no quedarnos solamente con nuestra postura y a compartir con personas diferentes de toda Extremadura. 

¿Cómo llegó a ser presidenta del Consejo de la Juventud?

Durante mis años en la vocalía compartí muchos momentos con personas de asociaciones juveniles. Al final entre el apoyo recibido y mis propias ganas, decidí presentarme creando un equipo en el que tuvieran mucho peso las entidades rurales, que hasta entonces no habían entrado en la comisión ejecutiva. Formé una plantilla muy plural y así conseguimos el respaldo de casi la totalidad de entidades juveniles. En esos momentos me encontraba en Madrid estudiando con un contrato predoctoral, pero yo quería venirme a Extremadura para desarrollarme, crecer y devolver un poco lo que me había dado en los años previos. 

De todos los proyectos en los que ha participado en el Consejo, ¿cuál ha sido el más apasionante?

Con lo que más disfruté fue con el grupo de trabajo de mujer joven, cuando llegué; había muchas mujeres implicadas y me enseñaron valores como la sororidad. Teníamos un canal de Youtube, Feministuber, sobre feminismo dirigido a chicas jóvenes, desde entonces, nuestro consejo se convirtió en referente para otras entidades juveniles autonómicas. También resaltaría otros relacionados con la investigación como el estudio Juventud en Extremadura 2021 que presentamos en la Asamblea hace dos meses, que además están utilizando desde el ejecutivo, grupos parlamentarios y sociedad civil para justificar sus ponencias. En estos momentos el consejo está reclamando atención integral a la salud mental, una problemática que se acentuó en la pandemia y que no se está viendo atendida.

¿Qué destacaría del Consejo de la Juventud de Extremadura? 

Es potente y útil porque no está vinculado a ningún partido político ni ningún movimiento en particular. Al ser autónomo y al tener un presupuesto posibilita que el trabajo que se realiza sea efectivo. Por eso queremos fomentar el asociacionismo estudiantil. En Extremadura, en los niveles preuniversitarios no había asociaciones estudiantiles y en colaboración con la secretaría general de Educación, con Francisco Amaya, pudimos entrar en los centros educativos. Nos parece importante porque son los primeros niveles donde empiezan a defender sus intereses de manera autónoma. El consejo está abierto a todos los jóvenes, tanto si perteneces o no a la asociación.

¿En Extremadura se apuesta por los jóvenes?

Al Consejo de la Juventud le gustaría que en los espacios donde se toman las decisiones hubiera presente más personas jóvenes. Al final la sociedad es paternalista y se considera que los jóvenes muchas veces no tienen la capacidad de elegir por sí mismos, de exponer las necesidades y de saber lo que realmente necesitan o quieren, pero esta reflexión es injusta y falsa. Ejercemos una labor bastante potente para poner de manifiesto la necesidad de contar con jóvenes para hacer políticas que afectan a esta franja de edad. No nos parece suficiente, pero sí que es verdad que en las últimas leyes y planes que se han elaborado, se ha contado con propuestas nuestras. Por ejemplo, cuando se elaboró el borrador de la ley de reto demográfico, nos consultaron para ver qué queríamos incluir o qué pensábamos que era importante. Tanto desde los grupos parlamentarios como del ejecutivo se nos ha escuchado y esto es un ejemplo. Además, cuando llegaron los fondos europeos también tuvimos reuniones y pudimos exponer nuestras necesidades. 

¿Cómo ve el mundo laboral para los jóvenes extremeños?

Lleva siendo preocupante desde hace muchísimos años. La mayoría de los jóvenes que conozco todavía no poseen un trabajo estable y tampoco se han independizado. Algunos tienen sueldos pero son bajos y una considerable parte de ellos depende en gran medida de sus familias. La mitad de los jóvenes, en los que incluyo a personas de 30 años, están todavía formándose, con contratos de prácticas o de corta duración que no generan una estabilidad o un plan de futuro.

¿Cómo percibe la situación de la gente joven en el mundo rural? 

El Consejo de la Juventud es referente tanto para la entidades juveniles nacionales como para las autonómicas por su campaña Soy de pueblo, por su reivindicación en la mejora de calidad de vida de las personas jóvenes de las zonas rurales. Es cierto que las expectativas de vida no son tan buenas como nos gustarían. Lamentablemente tengo muchos amigos viviendo fuera, sobretodo en Madrid pero también en el extranjero. A muchos conocidos les gustaría vivir en Extremadura, por la tranquilidad de la región, pero no ven un futuro cierto aquí. Hay escasas opciones y muchas de ellas no son ni estables y tampoco están bien remuneradas. Tengo amigos que se han formado, además son buenos en lo suyo, y se han tenido que ir lejos porque aquí viven sin trabajo o con un puesto que no es el suyo. Un trabajo que no requiere sus estudios, para los cuales se han estado preparando durante mucho tiempo y con una inversión familiar detrás. Además, para emprender no solo hacen falta ganas, también dinero.

¿Por qué dejó la presidencia? 

Tengo 30 años y dejó de ser joven para el consejo. Además creo que ahora le toca liderar el espacio a personas que vienen detrás y sobre todo a más jóvenes. En la entidad están participando gente que tiene 14 años, entre estas edades y yo hay unas diferencias abismales de necesidades. Estaré siempre para lo que me necesiten pero también tenemos que saber irnos. Además, estoy contenta con el relevo de Maribel, que también es una mujer rural, y de todo su equipo.

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