En sus planes no está volver a pelear por la alcaldía de Plasencia, esta vez tiene claro que la pretensión es ir más allá; Fernando Pizarro sigue aspirando a ser el candidato a la presidencia de la Junta de Extremadura. Así lo confirman fuentes de su entorno (él prefiere no hacer declaraciones oficiales), que aseguran que no hay ningún cambio de rumbo, al menos hasta el momento, en el camino que quiere recorrer de aquí a la convocatoria del próximo congreso regional del PP, en el que se decidirá quién será el nuevo presidente de los populares extremeños y, en consecuencia, el aspirante a pelear por ganar las elecciones en la región (quien lidera el partido suele ir de número uno en la lista autonómica). Ese congreso se celebrará en el próximo mes de julio (aún no hay fecha cerrada), cuando ya quede menos de un año para las elecciones en Extremadura.

Antes de que Alberto Núñez Feijóo se hiciera con los mandos en Génova, la candidata apoyada desde Madrid para mandar en la comunidad era María Guardiola (ahora concejala en el ayuntamiento de Cáceres); así estaba establecido bajo el poder de Pablo Casado. Pero el todavía presidente del PP de Extremadura, José Antonio Monago, no defendía esta opción (ni ninguna otra). Ahora, con el relevo en el partido a nivel nacional, vuelven a surgir dudas y diferencias dentro de la formación.

Monago cobró de nuevo fuerza y poder con la llegada de Feijóo; y ahora con responsabilidades en Madrid (es presidente del Comité de Derechos y Garantías) cada vez está más claro que dará un paso al lado en cuanto a la presidencia del PP regional; eso sí, dirigirá su sucesión. 

Lo que sí es cierto es que su cercanía a Feijóo (con Casado había lejanía) le haría cumplir con la disciplina de partido y apoyar el nombre que se propusiera desde Génova, aunque este nombre fuera el de María Guardiola.

La mirada en mayo de 2023

De momento Pizarro continuará con su mirada puesta en las elecciones autonómicas de mayo de 2023. «Sigue teniendo el apoyo de las bases», subrayan desde su entorno para enfatizar que tendría posibilidades de ganar unas supuestas primarias aunque la cúpula nacional (y regional) del partido no lo apoyara.

Lo cierto es que desde las presidencias provinciales de Badajoz y Cáceres no han escondido que la candidata favorita era Guardiola, eso sí, cuando aún Casado estaba en primera línea. Ahora el congreso regional se acerca y se abren nuevas incógnitas.

Entre ellas, si el partido permitirá que Pizarro, que lleva tres mayorías absolutas seguidas para el PP, deje un bastión clave para los populares.

De momento, más allá de Fernando Pizarro, ningún militante ha confirmado públicamente que quiere liderar el partido a nivel regional, incluida la propia Guardiola. Lo que todos sí pretenden es evitar esas primarias y que el nombre elegido sea de consenso. Tarea nada fácil.