La candidatura de la concejala cacereña María Guardiola para presidir el PP extremeño se impone desde esta semana. La dirección nacional de Feijóo no quiere cismas regionales y ha encomendado a José Antonio Monago la búsqueda de una candidatura de consenso que pasa por aupar a María Guardiola a la presidencia regional del partido y convencer a su contrincante, Fernando Pizarro, actual alcalde de Plasencia, para que se integre en una única lista

La razón oficial: gusta más el perfil político y personal de la concejala cacereña cara a un enfrentamiento electoral con el PSOE y más concretamente contra el socialista Guillermo Fernández Vara y, además, goza de un mayor apoyo dentro de las filas del PP, empezando por las dos presidencias provinciales que están con ella incluso antes de la llegada de Feijóo. Comprenden que es una verdadera desconocida, y más fuera de Cáceres, pero a la vez consideran que puede ser una ventaja en un determinado momento no teniendo ataduras ni mochilas.

Por otra parte, sumado a lo anterior, Génova entiende que Pizarro es un buen candidato local en Plasencia, la ciudad de mayor población donde gobierna el PP en Extremadura, y se teme que un cambio de cartel pueda acarrear perder las elecciones municipales. 

Extraoficialmente no se indica lo mismo sino que María Guardiola es la candidata designada por el aparato del partido en Cáceres y que Badajoz aprueba la designación a cambio de colocar al número 2. Monago, por su parte, habría aprobado la petición de sus dos presidentes provinciales a cambio de dirigir su propia sucesión ahora que está ligado a la dirección nacional del PP como presidente del comité de garantías y ve su futuro en la capital española. 

El viernes pasado, el propio Monago convocó en la sede regional del PP en Mérida a los dos presidentes provinciales, Laureano León por Cáceres y Manuel Naharro por Badajoz, para hacerles saber la decisión del partido en Madrid y la suya propia de que María Guardiola tenía que liderar la formación y sucederle en el cargo. Acto seguido, convocó a la propia María Guardiola para indicarle que debía buscar la integración de su adversario y su equipo, y justo después llamó a Fernando Manzano, actual secretario general del partido y persona de confianza de la candidatura de Fernando Pizarro, para apelar a su fidelidad al PP y desarticular la campaña de apoyo lanzada desde hace meses a favor del alcalde placentino.

Futuro político

Fuentes del PP indican que solo falta negociar los términos de «la rendición de Pizarro» así como su futuro político y el de su equipo. Su rebeldía y su apelación hace meses a unas primarias donde las bases pudieran expresarse parecen descartadas por decisión de Madrid primero y de Mérida después. De hecho estaba prevista esta semana en Madrid una reunión de Pizarro con Miguel Tellado, secretario de Organización del PP, pero se ha aplazado dadas las filtraciones habidas en los últimos días. 

Lo cierto es que una vez acordados los términos de la retirada, José Antonio Monago hará oficial su renuncia a presentarse al congreso y, acto seguido, convocará el cónclave regional apelando a la unidad. Se bajara como fecha posible el 2 y 3 de julio, si bien caben modificaciones pero siempre dentro del mismo mes. Lo que sí parece cerrado es que será un congreso de conciliación total donde María Guardiola cogerá las riendas del PP cara a las elecciones de 2023.