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El Periódico Extremadura

ANA DE MIGUEL Filósofa y autora de ‘Ética para Celia’

«La pornografía y la prostitución legitiman el abuso»

Ana de Miguel CEDIDA / MONTSE BOIX

Es uno de los grandes referentes de la filosofía actual y está en Extremadura. Ana de Miguel (Santander, 1961) visita Mérida hoy (18.30 en el Consorcio de la Ciudad Monumental) y Almendralejo mañana viernes (a las 10.00 en el Salón del Vino y a las 18.00 horas en el CPR Almendralejo) para presentar su último libro, Ética para Celia, en el que planta cara y abre toda clase de preguntas contra lo que ella llama la «doble verdad»: esa que sigue estableciendo normas y fines vitales distintos para hombres y mujeres. Profesora de Filosofía Moral y Política en la Universidad Rey Juan Carlos y autora también de títulos como Neoliberalismo sexual. El mito de la libre elección, De Miguel hace un repaso cronológico desde la Prehistoria hasta nuestros días con todos sus grandes pensadores para demostrar una incómoda realidad: que lo que llamamos historia de la humanidad no es más que la historia de los hombres.

--¿Por qué vio necesario escribir una Ética para Celia? ¿En qué diría que se asemeja a la Ética para Nicómano de Aristóteles?

--Se asemeja en que son dos libros que reflexionan sobre cómo vivir una vida buena. Y de poder decírselo a alguien, de no estar sola ese día, de haber creado lazos y continuidad en la aventura de la humanidad. Luego está la cruda realidad: para Aristóteles las mujeres eran hombres imperfectos y la cosa no iba con ellas. Ética para Nicómaco ha pasado por ser una ética universal, pero si la lees y conoces el texto observas que es una ética para varones al igual que Rousseau escribió una pedagogía para Emilio y otra para Sofía. Y el papel de Sofía es servir a Emilio y punto. Ética para Celia es para chicas y chicos, de forma muy consciente, pero lo escribo poniendo de interlocutora a una chica. Primero, para mostrar que cuando ponemos un nombre de mujer parece que la cosa va para chicas y si ponemos Nicómaco parece destinado a toda la humanidad. Esto muestra los límites de la idea de igualdad, incluso en la actualidad. Y dos, para que los varones de cualquier edad se acostumbren a que un nombre de mujer también representa al ser humano, a toda la humanidad. 

--El libro es un repaso a la historia y el pensamiento de la humanidad, solo que, tal y como narra, la humanidad viene a ser el hombre...

--Ser humano neutral y varón han sido sinónimos. Muy brevemente, para que el gran Ulises, el ser humano, viajara 20 años desarrollando sus capacidades, tuviera experiencias, se enamorara y viviera su pasión con Circe y Calipso... Tenía que existir Penélope, su esposa, que se pasa esos 20 años haciendo nada. Lo repito, por si no ha quedado claro, nada. Tejer y destejer una colcha. Y hasta su hijo, el jeta de Telémaco, la manda callar cuando la pobre iba a decir unas palabras. Penélope y ser humano neutral no son sinónimos, ¿a que no es tan complejo? Es fácil de comprender pero tal vez no se quiere ver con objetividad.  

--Hay un concepto que está muy presente en el libro: el de la empatía o más bien la falta de ella entre los grandes pensadores.

--Más que falta de empatía es no ponerse en el lugar de la otra persona, que implica sentimiento y emoción pero también razón. Tenemos un tema importante con la pornografía y la prostitución porque enseña a los chicos a no ponerse en el lugar de las chicas, y ahí se legitima el abuso, el comportamiento inmoral. El ponerse en el lugar del propio deseo a costa de quien sea y lo que sea. Creo que estábamos en un momento de acercamiento entre mujeres y hombres y, de repente, la pornografía, la prostitución, el mundo polarizado de las redes... Los está alejando. Es algo grave para la humanidad. 

--Algunas feministas critican que, a pesar del avance que supone el que cada vez más mujeres ocupen espacios tradicionalmente masculinos, eso puede suponer una trampa en el sentido de que las mujeres nos debemos adaptar en lugar de crear una nueva cultura, ¿cuál es su juicio al respecto?

--Hay que separar dos cosas aquí. Por un lado, la cultura patriarcal denominó masculinas actividades como pensar, leer, viajar o hacer deporte. Hoy decimos que esto fue apropiarse de lo humano y no tengo que aceptar que me masculinizo si me gusta el deporte o leer. Otra cosa es que el mundo se ha organizado con las mujeres sosteniendo con sus cuidados a toda la humanidad. Y esta infraestructura que nos aplasta no la aceptamos ya. Toda la organización social tiene que cambiar. ¿Cómo íbamos a hacer un mundo en que nos diera miedo volver solas a casa por la noche o en el que no tuviéramos derechos cuando los hombres ya sí? ¿En que los hombres fueran dejando desparramados ‘hijos ilegítimos’ con todo el dolor que eso ha conllevado? No sé, por poner unos ejemplos de nada.

«El mundo se ha organizado con las mujeres sosteniendo con sus cuidados a toda la humanidad»

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--Usted escribe que «la pornografía es la teoría y la prostitución la práctica», ¿puede la «cosificación» de la mujer ser «empoderante»?

--A ver, en el nombre del cielo, apelo al buen sentido de la humanidad, ¿cómo convertirte en objeto, en trozo de carne, te va a empoderar? ¿No les parece raro que hacer lo que quiere justamente la industria de la pornografía y la prostitución empodere a las chicas? Las mujeres necesitamos poder cambiar el mundo, no empoderarnos para mostrar carne.

--En este libro usted hace también una crítica al neoliberalismo, ¿cómo se interrelaciona nuestro modelo económico con la opresión de la mujer?

--Me podría alargar mucho, es muy interesante la pregunta. Pero voy a lo básico: el modelo económico quiere fijar esta creencia neoliberal: nada tiene límites, todo tiene un precio y lo más digerible siempre, dada la huella patriarcal en nuestro ser, es el mensaje de que las mujeres se pueden comprar, vender, regalar… De ahí que el neoliberalismo sexual legitime el neoliberalismo económico.

--En su epílogo deja la esperanza hacia un nuevo modelo, ¿lo cree posible tras miles de años en los que la historia de la humanidad se ha escrito desde solo una mitad? 

--Mira, me sentía optimista, parecía que nuestra voz se convertía en una voz capaz de ser escuchada por la comunidad humana... Nuestra visión de lo bueno y lo valioso, del sentido de la vida... Y, de repente, la guerra, el regreso de los valores bélicos con su presupuesto económico correspondiente, la vuelta de la censura en nombre de la denominada transfobia que es, sencillamente, una miserable mentira, la vuelta al rosa y al azul como si fuera el colmo de la modernidad, la defensa de la hormonación en la infancia sin el consentimiento de madres y padres… Quieren callar los argumentos y debates con insultos graves, están boicoteando a compañeras en la universidad y no lo están logrando del todo pero son pasos atrás que solo traen confusión. Y la desigualdad se alimenta y nutre de la confusión.  

--Ética para Celia ya va por su séptima edición, ¿esperaba tan buena acogida? 

--Tenía mis dudas, por supuesto, lo que sí te digo es que lo escribí desde la fría razón, con la pasión que le es propia a la lógica de la reciprocidad. Como digo las reglas del método son las mejores amigas de las chicas, en vez de los diamantes, como dice la canción, y por tanto de los chicos también. Ojalá se usara para debatir en los centros de enseñanza. No para aprender, para debatir. Me gustaría que se tradujera a otros idiomas. Aquí traducimos muchos libros y no hay reciprocidad, ¿por qué? ¿Solo interesa venir aquí de vacaciones o qué? Puede ser el primer libro de Ética de una filósofa a sus hijos. Si lo hubiera escrito en inglés una profesora de las universidades yanquis ya estaría traducido en medio planeta.

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