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El Periódico Extremadura

CLASIFICACIÓN ELABORADa POR EL MINISTERIO PARA LA TRANSICIÓN ECOLÓGICA

La mitad del territorio extremeño tiene un valor «máximo» o muy alto frente a proyectos solares

Un 36% del suelo se considera «no recomendado» para estas iniciativas por su elevada sensibilidad ambiental. En el caso de la energía eólica, tienen esta misma calificación 1,8 millones de hectáreas, un 44,6% del total

La mitad del territorio extremeño tiene un valor «máximo» o muy alto frente a proyectos solares EMILIO FRAILE

Un 36,2% de la superficie extremeña tiene una sensibilidad ambiental máxima frente al desarrollo en ella de instalaciones fotovoltaicas y en un 10% adicional es muy alta. En concreto, presentan la primera de estas condiciones algo más de millón y medio de hectáreas y otras 435.774 la segunda, según la actualización de la ‘Zonificación ambiental para energías renovables: eólica y fotovoltaica’, un trabajo confeccionado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) con el fin de ser un instrumento «clave» para orientar la implantación de proyectos de energías limpias hacia zonas con un «menor impacto sobre el medio ambiente», se subraya desde el departamento que dirige Teresa Ribera.

En el caso de los aerogeneradores, la proporción que suman ambas categorías es algo mayor, y roza los dos tercios del territorio extremeño. En 1,86 millones de hectáreas la sensibilidad ambiental es máxima (44,6% del total) y en 834.758 hectáreas (un 20%) es definida como muy alta

La mitad del territorio regional tiene un valor «máximo» o muy alto frente a proyectos solares

El informe está enfocado a las grandes plantas de generación de energía renovable, ya sean estas eólicas o fotovoltaicas, por lo que no atañe a pequeñas instalaciones como las de autoconsumo, infraestructuras aisladas de poca potencia o aquellas que se ubiquen en cubiertas o tejados de edificios y suelos urbanos.

Las zonas de máxima sensibilidad son aquellas en las que, a priori, no sería ambientalmente recomendable implantar instalaciones de este tipo, debido a la presencia de elementos ambientales de máxima relevancia. Son lo que se denomina indicadores de exclusión, entre las que se incluyen los espacios naturales protegidos o las Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA). También los núcleos urbanos o su proximidad a ellos. 

Cinco categorías

En los mapas elaborados por el ministerio el territorio se clasifica en cinco categorías de sensibilidad: baja, moderada, alta, muy alta y máxima (no recomendado). En términos de porcentajes, para la región presentan unos valores del 10,4%, 13,8%, 29,1%, 10,5% y 36,2%, respectivamente, para la solar fotovoltaica, una fuente renovable en la que Extremadura es líder nacional, con cerca ya de cuatro mil megavatios instalados. Si se habla de aerogeneradores, las proporciones de zonas consideradas de mayor valor ambiental es superior. Además de la superficie calificada como de máxima sensibilidad o muy alta (64,7%), en otro 14,1% es catalogada de alta y en un 15,9% de moderada. En el restante 5,3% es baja. En esta renovable, Extremadura ocupa una posición mucho más retrasada en el ranking autonómico de potencia de generación instalada. Solo hay de momento un parque eólico en funcionamiento (El Merengue, en Plasencia, con 39 MW) y apenas existe otra media docena de iniciativas en marcha. 

En todo el país, las áreas donde no se considera aconsejable desarrollar estas iniciativas suman el 51% del territorio si lo que se tiene en cuenta es el despliegue de la energía eólica y el 33 % en el de la fotovoltaica. En el extremo contrario, los porcentajes con un bajo valor ambiental son del 36% y el 20% para cada una de estas dos tecnologías, muy por encima de los niveles registrados en Extremadura.

La idea es que estos mapas constituyan una herramienta que haga posible conocer «desde fases tempranas» los posibles condicionantes ambientales derivados de la ubicación de los proyectos. En cualquier caso, se añade, que las zonas presenten un menor grado de sensibilidad ambiental según el modelo territorial no implica directamente que cualquier planta de este tipo vaya a obtener una resolución ambiental favorable.

La extensión de su territorio y el valor natural de buena parte de él sitúan a Extremadura entre las autonomías con más hectáreas sensibles a la puesta en marcha de estas iniciativas. En cuanto a la tecnología solar fotovoltaica, figura por detrás de Andalucía, las dos Castillas y Aragón, mientras que en los parques eólicos quedan por delante, además de las anteriores autonomías, también Galicia y Cataluña.

Los mapas de zonificación fueron publicados inicialmente por el Gobierno en diciembre de 2020. «Sin embargo, esta herramienta requiere una revisión periódica, ya que la información ambiental utilizada está sujeta a actualizaciones, como por ejemplo la declaración de nuevas zonas protegidas o la aprobación de otros instrumentos de protección de la biodiversidad», se explica. 

A este respecto, la principal novedad de esta actualización es la revisión del indicador relativo a los planes de «recuperación y conservación de especies amenazadas, que se ponen al día con los elementos proporcionados por el Banco de Datos de la Naturaleza del ministerio, como son los nuevos espacios Red Natura 2000 o Espacios Naturales Protegidos, entre otros.

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