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ESPECIALISTAS DE ZONAS RURALES VALORAN LAS VACANTES MIR QUE HAN QUEDADO LIBRES

«Los médicos de Primaria somos un producto escaso pero cada vez estamos menos valorados»

Critican que no se cubren bajas, por lo que deben atender varios pueblos a la vez dejando a los vecinos sin médico cuando se marchan. Ahora les han quitado mil euros al mes al reducirles las guardias. Por eso entienden que las plazas de Familia queden libres

Desde la experiencia: los médicos rurales analizan la situación de la medicina en los pueblos extremeños

Desde la experiencia: los médicos rurales analizan la situación de la medicina en los pueblos extremeños Silvia Sánchez Fernández

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Desde la experiencia: los médicos rurales analizan la situación de la medicina en los pueblos extremeños Sira Rumbo Ortega

Una llamada a media mañana le confirmó a Ludovic Brule, médico de Atención Primaria en Villasbuenas de Gata (Cáceres, 341 habitantes), lo que ya se esperaba desde el día anterior. Ya sabía que su compañero del consultorio de Perales del Puerto, el pueblo de al lado, había dado positivo en coronavirus, por lo que ahora él tendrá que suplir su baja durante los próximos días (al ser personal sanitario no puede acudir a trabajar hasta que no tenga PCR negativa confirmada). Es la tónica habitual porque las ausencias, dice, no se sustituyen (no solo las incapacidades temporales, sino tampoco los días libres). Así, los médicos de estas zonas rurales se ven obligados a doblar sus consultas, desplazándose de un pueblo a otro durante la mañana y dejando desatendidos a los vecinos del municipio cuando se marchan a cubrir el otro puesto. Todo, además, sin compensación económica. «Trabajo doble, pongo mi coche, me responsabilizo de los pacientes que dejo sin atender,... Y nada se valora», afirma Brule.

Tiene 54 años y desde que llegó a Extremadura (estudió en Valladolid y sacó el MIR en Miranda de Ebro) ha sido médico rural, a pesar de que su residencia está en Cáceres capital. Empezó en Santiago de Alcántara y ha pasado también por Herreruela y Cedillo, y desde hace 13 años está en Villasbuenas de Gata. Tarda hora y 20 en llegar a la consulta desde su casa, pero hasta ahora no le importaba porque le gusta estar en los pueblos pequeños. Dice que le permite un trato más directo con los pacientes. Conoce a las familias enteras por su nombre. Sin embargo, por primera vez en 22 años, ha solicitado el traslado a Cáceres. «No puedo seguir aquí en estas condiciones, económicamente no me sale rentable», asegura.

«Se excusan en que no hay médicos para cubrir las bajas y al final terminarán por cerrar centros de salud y hospitales»

Ludovic Brule - MÉDICO DE ATENCIÓN PRIMARIA EN VILLASBUENAS DE GATA

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Muestra su nómina. El sueldo base de un médico de familia en Extremadura es de 1.238 euros, a lo que se suman los complementos y las guardias. Estas últimas son las que consiguen compensar el salario. Suponían unos 1.500 euros mensuales pero ahora el Servicio Extremeño de Salud (SES) se las ha reducido, por lo que está perdiendo una media de unos mil euros al mes. «Nos han quitado las guardias a nosotros para dárselas a los de Continuada y así equiparar sus sueldos con los nuestros», explica.

Ludovic Brule lleva 13 años como médico de Atención Primaria en Villasbuenas de Gata, un municipio de 341 habitantes al norte de Cáceres. Silvia Sánchez Fernández

En la zona de Gata estas urgencias se pasan en el Punto de Atención Continuada (PAC) de Hoyos y de Cilleros y las cubren tanto los médicos de Atención Continuada como los de Primaria que pasan consulta a diario en los ambulatorios de la zona (además de en Villasbuenas hay en Cilleros, Villamiel, Acebo, Hoyos y Perales). Hasta ahora la categoría de Continuada cobraba estas guardias a un precio mucho menor y sin tener en cuenta festivos ni fines de semana (se les pagaba igual que un día laborable). Tras sus quejas, el Servicio Extremeño de Salud decidió equiparar sus sueldos a los de un médico de familia (en la práctica el trabajo que realizan es el mismo, con la salvedad de que ellos trabajan cuando los ambulatorios cierran). «La solución ha sido fácil, quitárnoslo a nosotros para dárselo a ellos. No se entiende. Nosotros somos médicos pero nos levantamos cada mañana para tener un sueldo a final de mes, trabajamos para cobrar», se queja Ludovic Brule. Al final, insiste, no compensa estudiar más de diez años (seis de carrera, un año mínimo para aprobar el MIR más otros cuatro de formación) si no está económicamente valorado.

«Olvidados»

La misma opinión comparte su compañero Carlos Díaz, que lleva 35 años pasando consulta en Acebo (580 habitantes), uno de los pueblos de al lado. En su caso asegura sentirse «maltratado por la administración». «Te sientes olvidado y últimamente con la sensación de que no hay interés por las necesidades que tenemos. No se cubre cuando falta un compañero y ahora nos quitan las guardias. Juegan a los montoncitos con los sueldos, en lugar de mejorar las condiciones a unos y a otros», protesta. Díaz comenzó a ejercer cuando el médico estaba disponible las 24 horas los 365 días del año. Entonces no había ni centros de salud ni Urgencias. «Venían a buscarte a casa cuando pasaba algo, incluso de los pueblos de al lado», recuerda. En cambio, a pesar de que la profesión ha mejorado en estos aspectos, reconoce que, a día de hoy, «hay más malestar que antes, estamos retrocediendo».

Carlos Díaz lleva 35 años pasando consulta en Acebo, una localidad de 580 habitantes en la Sierra de Gata. SILVIA SANCHEZ FERNANDEZ

«Juegan a los montoncitos con los sueldos. Darle a uno parte del otro en lugar de mejorar las condiciones a uno y a otro. Soluciones hay pero no les interesan»

Carlos Díaz - MÉDICO DE ATENCIÓN PRIMARIA EN ACEBO

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Y se pone a sí mismo como ejemplo. Está en edad de jubilación (ha solicitado prorrogar su vida laboral, aunque aún no ha recibido contestación) y entre los compañeros de la zona ya existe el rumor de que su plaza no se cubrirá. «Con la excusa de que no hay médicos para cubrir ese puesto quieren juntar Villasbuenas y Acebo. No hay médicos porque quién va a querer venir. Los médicos de Atención Primaria vamos al contrario. Lo normal es que cuando un producto es escaso tenga cada vez más valor pero nosotros somos un producto escaso y cada vez tenemos menos valor, cada vez ganamos menos», apunta Brule.

Por todo ello, ambos entienden que en la última convocatoria para Médicos Internos Residentes (MIR) se hayan quedado vacantes el 41% de las plazas ofertadas en la región (no se han cubierto 40 de las 98 que se ofrecían). «Conocen lo que está ocurriendo», aseguran. Además de los problemas para trabajar en condiciones se une que, en el caso de los MIR, el salario también es uno de los más bajos del territorio nacional (mil euros al mes el primer año).

Les preocupa la situación, sobre todo porque en la próxima década, según los datos que baraja Sanidad, se jubilarán en la región unos 600 médicos de familia. Si no hay especialistas que cubran esas vacantes, se quedarán vacías. «Es preocupante pero al final a la administración le compensa que no haya médicos porque con esa excusa acabarán por cerrar centros de salud y hospitales», sospecha Brule.

Un 13,1 para acceder a Medicina

Lo que no llegan a entender es porqué se dificulta tanto el acceso a la profesión. Empezando por la nota de corte: un 13,1 sobre 14 en la UEx para el presente curso. «Hay mucha gente que quiere ser médico y no le dejan. Quieren empollones y se olvidan de que la medicina no solo es de cabeza, no hace falta ser un coco para ser médico. Hay que estudiar mucho pero también es necesario tener aptitudes físicas para determinadas especialidades. Un oftalmólogo necesita visión binocular o un cirujano un buen pulso», argumenta Ludovic Brule. Cita a América como ejemplo: «Estudian solo cuatro años y después van al hospital a trabajar. Luego, según las aptitudes que uno tenga, se les selecciona para una especialidad o para otra. Cada uno vale para una cosa pero aquí al sistema no le importa», insiste este médico.

A pesar de todo, si volvieran atrás, tanto Brule como Díaz, elegirían de nuevo su profesión. «No lo cambiaría por nada del mundo, soy feliz haciendo lo que hago, a pesar de que la administración mire hacia otro lado», asegura el médico de Acebo. Ludovic Brule va más allá: «Claro que habría sido médico. Nos gusta lo que hacemos y juegan con eso, ese es el problema. Saben (la administración) que nos tienen pillados porque no vamos a dejar a nuestros pacientes en la estacada», concluye. 

Un médico por mil euros al mes y 12 € la hora de guardia

Los salarios son una de las causas de que los MIR no elija Extremadura. Aquí un Médico Interno Residente (MIR) de primer año cobra 1.064 euros netos al mes, según un informe elaborado por el Sindicato Médico de Granada, que analiza las retribuciones que recibieron estos especialistas en formación en el territorio nacional el pasado mes de abril. El segundo año de MIR el salario en la región asciende a 1.114 euros; el tercero, a 1.189; el cuarto, a 1.277 y el quinto, a 1.364. Según esto, la extremeña es la sexta comunidad autónoma que más bajo remunera a estos especialistas, con un salario que está por debajo de la media española (1.079 euros netos al mes el primer año).

Peor se cobran las guardias. Según este documento a un interno de primer año se le pagan 12,35 euros la hora por una guardia en día laborable y 13,48 euros/hora por festivo o día especial (Navidad o Año Nuevo); la cuarta región que peor remunera estas urgencias. En el caso de los considerados como días especiales es la comunidad que peor paga, muy por debajo del resto, donde el precio por hora oscila entre los 20 y los 35 euros.

En el cómputo total Extremadura se sitúa a la cola de las 17 comunidades y las dos ciudades autónomas. Los MIR de primer año que eligen Extremadura para formarse son los peor pagados si se tienen en cuenta el salario base que reciben y el número de guardias que realizan. Así, según este documento del Sindicato Médico de Granada, estos facultativos cobran al mes 1.744 euros netos, mientras que en País Vasco, donde más se paga, reciben 2.007 euros. La media del territorio nacional se sitúa en 1.833 euros al mes. Al año en Extremadura un residente recibe 22.450 euros netos sumando las guardias. 

«Traer a extracomunitarios no es legal, no pueden trabajar»

Para poder cubrir las vacantes que han quedado libres en el concurso de plazas MIR el Ministerio de Sanidad ha acordado con las comunidades autónomas ampliar el cupo de médicos extracomunitarios. Han quedado vacantes 217 en todo el territorio nacional (200 solo en Atención Primaria). Y 40 de ellas en Extremadura, también de médico de familia, En todos los concursos se reserva un número de plazas para estos especialistas que residen fuera de la comunidad europea pero ahora ese porcentaje se bajará para poder llegar a cubrir esas vacantes.

Es «la única solución viable jurídicamente», en palabras del consejero de Sanidad, José María Vergeles. Ludovic Brule y Carlos Díaz, médicos de Atención Primaria en la zona de Sierra de Gata (Cáceres), no lo comparten. Y advierten de que se trata de una ilegalidad. Según explica Brule desde 1995 en España es requisito indispensable tener el MIR para poder trabajar en la sanidad pública (no así en la privada). Los extracomunitarios que vengan no tienen ese título. «Nos dicen que tenemos titulitis pero es que muchos no vienen preparados. He conocido casos en los que no sabía qué hacer con un paciente con vómitos u otro que salió a una urgencia con el talonario y sin su maletín», asegura Brule.

Y se queja porque estos especialistas extranjeros, cuando vienen, necesitan convalidar el título de Medicina y el carné de conducir. Sin embargo «pueden trabajar de médico mientras se realizan los trámites pero no pueden conducir hasta que no se formalice el proceso. No sé a dónde vamos a llegar», añade. Para ambos, lo más justo sería que ocuparan las plazas los MIR que se han quedado fuera, por orden de nota. 

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