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El Periódico Extremadura

LA PRESIDENTA DE LA ASOCIACIÓN DE ACOSO ESCOLAR (ACOES) COMPARECE EN LA COMISIÓN DE LA ASAMBLEA

«Mi hijo me llamaba en los recreos muerto de miedo para que lo salvara»

Sufrió bullying por un compañero de instituto, que terminó agrediéndole en el patio. A raíz de su experiencia esta madre creó el colectivo, que ha recibido 24 denuncias en un año. Pide a la Junta que renueve los protocolos y que exija activarlos: «Hay casos en los que la víctima convive con el acosador un curso entero, es un sufrimiento constante»

Maribel Mendoza, ayer en su comparecencia en la comisión de Educación de la Asamblea de Extremadura. ASAMBLEAEX.ES

Habían pasado tres días de curso cuando su hijo se sentó con ella en la cama para decirle que dos compañeras le habían rociado gel hidroalcohólico por la cabeza y por la cara. Era el primer año de instituto, después de terminar Primaria en el colegio. Su madre, Maribel Mendoza, no le dio mucha importancia, hasta que la escena se repitió un día y sí y otro también. Se puso en contacto con el centro pero, como la situación continuó, decidió hablar directamente con la familia de una de las menores y se solucionó el problema. Este, porque a las pocas semanas se inició otro episodio, esta vez con un compañero, del que sufrió burlas y amenazas y que terminó agrediéndole en el patio.

Fueron cuatro meses de calvario. Hasta que un día su hijo se sentó de nuevo junto a ella en la cama y le dijo que se negaba a ir al instituto porque «él (el agresor) estaba allí dentro». Ella le obligaba, para que no perdiera las clases, hasta que la situación se convirtió en insostenible. «He visto entrar a mi hijo en el colegio con el culo encogido, muerto de miedo. Me llamaba desde el recreo diciéndome ‘ven a por mí porque no aguanto más’, se me partía el corazón», recuerda. Una mañana el menor se plantó y se negó a salir de casa.

«Tenemos casos en los que el niño se ha autolesionado o que incluso ha querido quitarse la vida»

Maribel Mendoza - Presidenta de Acoes

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«Sufrimiento continuo»

Mendoza volvió entonces al instituto a hablar con la dirección, que le intentó tranquilizar asegurándole que no volvería a pasar. Pero no fue así. Durante las vacaciones de Navidad, a través de una aplicación educativa, el acosador le envió audios con burlas y amenazas que pudo escuchar todo el aula. «Te voy a coger en la puerta del colegio, acuérdate de cuando te partí el labio, el que salió ganando fui yo», le decía en uno de ellos, según cuenta su progenitora. Tras aquello, el acosador fue expulsado del instituto («no es la solución, hay que trabajar con los agresores y sus familias», dice) y ella decidió denunciar lo sucedido a la policía.

Terminó archivándose porque el acosador, explica, «era menor de 13 años». Pero sufrió mucho, él y su familia. «La familia se cimbrea, es un sufrimiento continuo desde que se va al colegio hasta que llega. Cuando abría la puerta lo primero que le preguntaba era si le había pasado algo», cuenta.

Durante todo el proceso Mendoza se sintió sola, sin saber a dónde acudir para solucionar el problema. Por eso decidió poner en marcha la Asociación de Acoso Escolar (Acoes), que este martes presentó en la comisión de Educación y Empleo de la Asamblea de Extremadura. Desde su constitución, en junio del año pasado, el colectivo ha tramitado 24 denuncias por acoso en la región; mientras que Educación solo reconoce seis. Pide que se actualicen los protocolos (el actual es de 2016 y el decreto que lo regula de 2007) y que se exija su puesta en marcha desde que se tiene conocimiento del acoso. «Hay que activar el protocolo desde el minuto uno, igual que se activa cuando hay una mujer víctima de violencia de género, porque aquí hay una criatura sufriendo y muchas veces se puede tirar el curso entero dentro del aula con su acosador», afirma.

Cuando recibe una denuncia el colectivo se entrevista con la familia e intenta mediar entre estos, el centro y la familia del agresor, aunque en la mayoría de los casos , «el 90%», asegura, el colegio se niega a colaborar. El acoso, advierte, no solo se da entre alumnos, sino también de docentes o padres a menores.

Ciberbullying y niño invisible

Tienen víctimas desde los 9 años. La mayoría sufre ciberbullying y lo que se conoce como ‘niño invisible’, al que ninguno del grupo acepta. «Hay niños que se han autolesionado, que se beben agua con sal antes de ir al colegio para vomitar y que les dejen quedarse en casa o que quieren quitarse la vida (en España se suicidan al año 200 niños por esta causa)», agrega. Este último es el caso de una menor cuyas acosadoras difundieron un mensaje falso inventándose que había mantenido relaciones sexuales con otro compañero.

El colectivo se ofrece para dar charlas en los centros. Al finalizar una de ellas, en un colegio de Orellana, una niña de 9 años se les acercó y les dijo: «Muchas gracias porque mis compañeros me han pedido perdón porque ellos no sabían que lo que me estaban haciendo era acoso». Por eso, insiste, es importante visibilizar el bullying, porque «a los niños hay que hacerles entender que a la otra persona se le hiere»

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