Kiosco

El Periódico Extremadura

Los riesgos de las tareas agrícolas

Casi 5.000 tractores con más de 20 años han cambiado de manos desde 2017

En lo que va de 2022, cuatro extremeños han perdido la vida en percances con este tipo de vehículos. Un envejecido parque de maquinaria es una de las principales causas que están detrás de esta siniestralidad

Cinco mil tractores con más de 20 años han cambiado de manos en Extremadura desde 2017 ROSA VEIGA

Un parque de maquinaria demasiado envejecido y manejado por agricultores con una edad media también cada vez más alta. Más años que se traducen en peores medidas de seguridad para la maquinaria y menos reflejos en quienes la manejan. Trabajadores que desarrollan sus tareas muchas veces en solitario, lejos de puntos donde recibir atención sanitaria y que en otras son mano de obra contratada temporalmente para los momentos de máxima actividad y que han recibido poca formación. Todos ellos son factores que incrementan el riesgo de siniestros con maquinaria agrícola y también la probabilidad de que estos incidentes acaben teniendo repercusiones de gravedad.

En lo que va de 2022, cuatro personas han perdido la vida en este tipo de accidentes en la región. Un hombre de 52 años, que falleció al volcar el tractor que conducía en una finca del término municipal de Torrejón el Rubio, ha sido la última, a inicios de junio. Fue el tercer incidente mortal en poco más de dos semanas después de que otros dos agricultores perdiesen la vida en circunstancias similares en Peraleda del Zaucejo y Casas del Monte. Además, el 29 de abril un varón de 58 años, residente en Calamonte, falleció mientras realizaba tareas agrícolas en una finca de La Garrovilla, al quedar atrapado por el brazo cultivador del tractor.

Cinco mil tractores con más de 20 años han cambiado de manos desde 2017 en Extremadura

De la misma forma, en estos meses ha habido varios accidentes más de parecidas características que se han saldado con heridos de gravedad. Sin embargo, no existe ninguna estadística que refleje el impacto real de estos sucesos, que muchas veces no entran siquiera a formar parte de los registros públicos. Los de accidentes laborales, por ejemplo, recogen información procedente de trabajadores por cuenta ajena pero excluyen a muchos autónomos, a familiares que ayudan puntualmente en tareas agrícolas o a personas jubiladas. «Existe una siniestralidad oculta, porque no hay cifras oficiales», afirma Jorge Ortega, experto en seguridad vial de la Fundación Mapfre y coordinador del informe Siniestralidad mortal agrícola, vuelco de tractores y riesgos de incendios en cosechadoras (2010-2019). En esta década, el estudio recoge, a partir de las noticias aparecidas en prensa, un total de 880 fallecidos en España a causa de percances en los que había un tractor implicado, 16 de ellos en Extremadura.

«En caso de vuelco, sin arco de protección las posibilidades de supervivencia son prácticamente nulas»

Jorge Ortega - Experto en seguridad vial de la Fundación Mapfre

decoration

Unos incidentes en los que se está produciendo «una tendencia al alza, sobre todo en el vuelco de tractores, pero al no tener datos fiables no podemos decir claramente que esto esté sucediendo», reconoce.

Desde inicios de 2020 y hasta mediados de este año, la DGT tiene registrados en la comunidad autónoma 32 accidentes con maquinaria agrícola involucrada (tractores y otros) en los que han perdido la vida una persona y ha habido cuatro heridos que han necesitado hospitalización. No obstante, en este caso se trata únicamente de los siniestros que han tenido lugar en carretera pero no aquellos que han sucedido en el campo durante las tareas agrícolas.

«En general, la formación en prevención de riesgos laborales en las empresas deja muchísimo que desear»

María José Ladera - Secretaria de Salud Laboral de UGT Extremadura

decoration

Por este motivo, los datos del 112 son los que pueden reflejar de manera más fidedigna la magnitud de este problema. Solo entre el 1 de enero y el 15 de junio de este año, el Centro de Atención de Urgencias y Emergencias extremeño ha atendido doce accidentes en los que estaba involucrado un tractor y que han dejado tres fallecidos y cinco heridos, uno de ellos de gravedad. En los dos últimos años y medio, este servicio tiene constancia de 91 percances de este tipo, con 53 heridos (nueve de ellos graves y otros tantos menos graves).

A 31 de diciembre pasado, el Ministerio de Agricultura estima que había cerca de 51.000 tractores en uso en la región. Su falta de renovación es uno de los principales factores de riesgo. El año pasado se vendieron en la comunidad autónoma 721 tractores nuevos. En esos mismos doce meses, las estadísticas del ministerio recogen 877 cambios de titularidad de unidades con más de veinte años de antigüedad. Desde 2017 han sido casi cinco mil (4.849) trasferencias de vehículos que habían cumplido ya las dos décadas. Y eso a pesar de que en 2020 el Gobierno aprobó prohibir el cambio de titularidad, excepto por herencia, de los tractores de más de 40 años sin estructura de protección homologada, con el fin de reducir precisamente los accidentes.

«Sin apoyo de la Administración, es imposible que las explotaciones por sí solas, con la rentabilidad tan baja que tienen, puedan asumir el coste de la renovación»

Ignacio Huertas - Secretario general de UPA-UCE

decoration

Similar panorama ofrecen las operaciones con los remolques o las cosechadoras de cereales, lo que hace que el parque de maquinaria agrícola esté más que envejecido.  

«La antigüedad es un factor muy importante porque la mayoría de los siniestros mortales se producen por vuelco. Y aquí una medida de seguridad fundamental es el empleo de ROPS, un arco o una cabina que no se deforma. En caso de que haya vuelco, este sistema de contención es capaz de soportar el peso del tractor y en ningún caso se va a producir el aplastamiento», precisa Ortega. Empezaron a ser obligatorios en algunos tractores nuevos «en el año 2005, pero no en todos, en los más pequeños todavía no lo es», añade. Y si se trata de unidades con más de dos décadas de funcionamiento, es poco habitual que lo incorporen.

Según el mencionado estudio de la Fundación Mapfre, seis de cada diez siniestros mortales con maquinaria agrícola se producen por el vuelco de un tractor. Y en un 86% de ellos el vehículo carecía de esta estructura de protección. En el resto de casos, aun contando con ella, o bien estaba abatida (5%) o bien el conductor no llevaba abrochado el cinturón de seguridad o intentó saltar en marcha. «Estos arcos se pueden plegar y en ocasiones, para andar por zonas con ramas, los bajan, lo que es una barbaridad», sostiene, porque en caso de vuelco, las posibilidades de supervivencia sin arco son «prácticamente nulas».

La edad media de los fallecidos en siniestros con maquinaria agrícola ronda los 60 años en España

decoration

La tarea que se vincula a un mayor número de vuelcos es el transporte con remolque, con un 35% del total de accidentes. Otro 26% se produce cuando el agricultor está labrando, y un 20% in itinere

Otras medidas cuya incorporación considera apropiadas este experto en seguridad vial son los inclinómetros, que advierten de un posible vuelco, o sistemas ecall, que avisan a los servicios de emergencia de que ha habido un accidente. «En una carretera que esté más o menos transitada los servicios de emergencia están en cuestión de minutos, pero en una zona rural muchas veces no se tiene conocimiento del accidente hasta el día siguiente o los dos días que pasa alguien por ahí y ve que hay un tractor volcado», esgrime. De la misma manera, hace hincapié en la necesidad de que se requiera formación específica para conducir esta maquinaria, «no simplemente tener el carné B y ponerse a arar».

Cinco mil tractores con más de 20 años han cambiado de manos desde 2017 en Extremadura INAKI OSORIO

A mediados de este mes, el Ministerio de Agricultura aseguró que en breve se publicará la convocatoria del Plan Renove para maquinaria agrícola 2022, con un total de 6,55 millones de euros, de los que 2 millones se destinarán a máquinas de siembra directa, y otros 4,55 millones para tractores y automotrices. Las prioridades, aseguró la directora general de Producciones y Mercados Agrarios, Esperanza Orellana, son aumentar la seguridad en el trabajo y apostar por maquinaria cada vez más eficiente energéticamente (en esta convocatoria se incluirán los tractores eléctricos). «El presupuesto con el que suele salir el Plan Renove a nivel nacional se gastaría solamente en Extremadura con las compras de tractores que se realizan en la región», critica Ignacio Huertas, secretario general de la organización agraria UPA-UCE. «Se tendrían que aumentar los fondos, y sobre todo hacer una línea específica para los tractores, con un presupuesto propio para que se pueda realizar ese proceso de renovación», alega Huertas. Un tractor nuevo mediano (con una potencia de entre 50 y 100 CV) puede oscilar entre los 30.000 y los 45.000 euros. Sin apoyo de la Administración «es imposible que las explotaciones por sí solas, con la rentabilidad tan baja que tienen, puedan asumir el coste de la renovación en un periodo de tiempo razonable», defiende.

La edad media de los fallecidos en siniestros en los que está implicada maquinaria agrícola es de 59,4 años. Entre 2010 y 2019, el 43,2 % de ellos eran mayores de 65 años. «En el campo la población activa está bastante envejecida. Con unas pensiones tan bajas como las que tenemos, la realidad es que muchos tienen que seguir trabajando [después de la edad de jubilación]», señala Huertas. Y manejar maquinaria agrícola «a partir de determinadas edades es más complicado. No tienes los mismos reflejos que una persona joven y eso supone un mayor riesgo», apostilla.

Más de 850 accidentes laborales en el campo entre enero y mayo

Entre enero y mayo en Extremadura se contabilizaron 857 accidentes de trabajo con baja en el sector agrícola, un 6% más que los que se produjeron en el mismo periodo de 2021, cuando fueron 806, de acuerdo a los datos facilitados por UGT Extremadura. De ellos, dos fueron mortales, dos muy graves, doce de carácter grave, y los restantes 841 leves. 

«En general, la formación en prevención de riesgos laborales en las empresas deja muchísimo que desear», lamenta María José Ladera, secretaria de Igualdad, Política Social y Salud Laboral de UGT Extremadura, que añade que en el caso del sector agrícola esta carencia se agrava por la temporalidad propia del sector, con buena parte de la mano de obra contratada durante los cortos periodos de tiempo en los que se concentra la mayor carga de trabajo. «Si una empresa contrata a un trabajador una semana o quince días para una determinada actividad agraria probablemente no le proporcionará la formación ni los medios obligatorios de seguridad y salud laboral», aduce. Y un parque de maquinaria «anticuado» acentúa todavía más el peligro de accidentes graves.

Entre los percances de carácter leve, con frecuencia se trata de trastornos musculoesqueléticos originados «por no realizar correctamente» la manipulación manual de cargas o por «el manejo inadecuado de algunas herramientas», detalla Ladera, que remarca también la necesidad de prevenir los efectos que en estos meses pueden tener las altas temperaturas en los trabajadores agrarios, al elevarse las posibilidades de sufrir insolaciones o golpes de calor. 

Compartir el artículo

stats