Kiosco

El Periódico Extremadura

La falta de recursos para la atención a la salud mental

Denuncian un intento de violación a una paciente en el sociosanitario de Mérida

La Junta no se pronuncia sobre el caso y se remite a la Policía Nacional. La pareja de la supuesta víctima señala las carencias por falta de personal

David Delgado muestra las dos denuncias interpuestas. M. R. G.

Respuestas y responsabilidades. Es lo que pide David Delgado para que lo que denuncia no vuelva a ocurrir a ninguna otra paciente del centro sociosanitario de Mérida. Su esposa Sonia, de 36 años y diagnosticada con un trastorno bipolar, está ingresada en ese lugar por un cuadro de depresión severa. «Mi mujer entró allí para recuperarse y resulta que ahora está peor», dice Delgado. Y ese empeoramiento lo ha provocado unos supuestos abusos sexuales que ha denunciado a la Policía Nacional. 

«Hace un par de semanas hablo con mi mujer por teléfono, la noto nerviosa y le pregunto qué le pasa. Tras mucho insistir me cuenta que se quedó dormida en el cuarto de la televisión y cuando se despertó se encontró a un interno tocándola», relata. Así consta en la denuncia interpuesta por este vecino de Hornachos. Además, tiene una segunda en la que se describe una supuesta agresión por parte del mismo interno hacia ella: «Al día siguiente, cuando la fui a visitar, me la encuentro fatal y me cuenta que en la mañana de aquel día, este sujeto se coló en su baño mientras estaba orinando y la intentó violar», expone. «Ella tenía la puerta cerrada pero, como no tienen vigilancia ninguna, él se coló, se sentó encima de ella y la intentó forzar», añade. En la denuncia se describe: «Que Sonia se encontraba con sus partes íntimas descubiertas, momento que ha aprovechado dicho interno para bajarse los pantalones e intentar penetrar a Sonia utilizando la fuerza, no llegando a efectuarlo totalmente, si bien Sonia cree que hubo penetración parcial». La víctima se puso «a dar voces y chillar» y el supuesto agresor huyó. Ese mismo día, su mujer le amplió la agresión que ya le había contado por teléfono: no solo la estaba tocando en el salón de la televisión, sino que al despertar ella, la cogió del cuello e intentó obligarla a que le realizara una felación.

Sin respuestas

Tras el suceso, Delgado afirma que solo ha podido hablar con la directora del centro una vez, quien le ha dicho que está al tanto de lo ocurrido: «Me consta que la policía se ha personado tres veces allí: una para hablar con ella, otra con el agresor, y otra con mi mujer. La directora se limitó a decirme que iban a reforzar la vigilancia y que no fuera a denunciarlo a la prensa, que eso iba a afectar a mi mujer. Pero, ¿cómo no lo voy a hacer público si no se ponen los medios para que esto no vuelva a ocurrir? Se supone que el otro día iba a hablar con la psiquiatra y llamo y me dicen que no ha venido. ¿Cómo puede decir el consejero que hay facultativos cuando eso no es cierto? Yo no estoy tranquilo y el centro se cae a trozos», asegura. «Encima, después de lo que pasó, hablé con una trabajadora y me dice: ‘tu mujer ya sabe a lo que se expone si ingresa a un centro como este’», añade indignado. 

A estos ataques denunciados, se añadió otro incidente el pasado miércoles, día 20, en el que otro interno insultó a su esposa: «La llamó ‘puta’ y amenazó con que la iba a violar», describe. Y, a pesar del maltrago, Delgado agradece que este fue el último punto de inflexión para que Sonia se encuentre ahora en un lugar «más seguro».

«Las agresiones ocurrieron en la UME (Unidad de Media Estancia). Estaba allí ingresada por un intento de suicidio y se supone que es el sitio más vigilado, pero lo que pasa es que no hay personal y además están juntos internos con cuadros muy diferentes y se pueden cruzar hombres y mujeres. A raíz de lo que ocurrió el día 20, la movieron a Llerena Alto, un pabellón de mujeres en el que está más tranquila y cuidada», dice. 

Falta de medios

Delgado afirma que su esposa recibe un trato «correcto en general» por parte de las enfermeras y auxiliares pero deplora que el problema es la falta de personal: «Son muy pocos y no pueden vigilar todo el centro. Ahí se trafica con tabaco, con droga. Es que es peor que una cárcel», asegura. Hasta ha llegado a plantearse sacarla de allí: «Claro que lo he pensado, pero cómo me puedo hacer cargo yo si ella todavía no está bien. Tampoco la puedo mover a Badajoz porque son 200 kilómetros que no puedo hacer fácilmente. Es vergonzoso que la salud mental esté así, sin gente capacitada para cuidar a los enfermos». Por eso Delgado afirma que va a llegar «hasta el final»: «Estoy a la espera de que me vayan informando y de que haya un juicio. Pido que pague el sujeto que ha agredido a mi mujer, que se depuren responsabilidades en el centro y que se pongan los medios para que esto no le vuelva a pasar ni a ella ni a nadie», sentencia.  

Fuentes de la Policía Nacional confirman a este periódico que se ha realizado la investigación pertinente y todos los datos recabados ya se han dejado en manos de la autoridad judicial.

La Junta de Extremadura, por su parte, no ha querido pronunciarse y solo señala que la dirección del centro ha adoptado el protocolo correspondiente en estos casos. En cuanto a sobre quién recaería la responsabilidad si estos hechos se confirmaran, las mismas fuentes de Sanidad apuntan a que «la responsabilidad de un delito la determina el poder judicial».

El centro sociosanitario de Mérida arrastra un historial de quejas por las condiciones en las que se encuentra, la falta de psiquiatras y las agresiones a una limpiadora y una auxiliar en el último mes. Por todo ello, el pasado lunes trabajadores y familiares protestaron ante las puertas del SES, mientras que el consejero de Sanidad, José María Vergeles, negaba esta misma semana que el centro sufriera por la carencia de facultativos.

Compartir el artículo

stats