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El Periódico Extremadura

Entrevista Begoña García Bernal Consejera de Agricultura, Desarrollo Rural, Población y Territorio

«El combustible listo para arder está y va a estar en una región como Extremadura»

Begoña García Bernal, esta semana en su despacho de la Consejería de Agricultura, Desarrollo Rural, Población y Territorio

Un campo de flores en una pintura de gran formato preside su despacho. No es la única. Hay una explosión de color con el rojo como protagonista. Pura energía. La consejera de Agricultura, Desarrollo Rural, Población y Territorio, Begoña García Bernal (Cáceres, 1970) llega apresurada y habla en la entrevista parapetada tras un cuaderno abierto por dos hojas repletas de notas que no mira, aunque arma con datos sus respuestas. Extremadura acaba de vivir un episodio grave de grandes incendios simultáneos: «Sabíamos que esa semana iba a ser complicada, pero no así», dice; «y queda mucho verano por delante», advierte también. 

En la primera quincena de julio hemos vivido un episodio grave de incendios en Extremadura, tanto por la sucesión de fuegos como por la magnitud de algunos ¿Era esperable?

Respuesta: Teníamos muy claro que este año iba a ser un año complicado en cuanto a incendios y por eso cuando empezaron anticiparse las olas de calor en el mes de mayo, decidimos adelantar el riesgo alto de incendios. Sabíamos que esa semana de julio iba a ser complicada, aunque tampoco te imaginas que vas a tener dos grandes fuegos a la vez. Pero tenemos medios y todos estaban disponibles desde el 23 de mayo.

P: Se señala al cambio climático como causante, pero muchos expertos concluyen que los incendios los provocan el abandono de los montes y las zonas rurales.

R: Lo que está haciendo vulnerables a los montes es que el combustible está listo para arder y que eso se une a esas olas de calor y temperaturas altísimas que se están alcanzando, con viento y con escasísima humedad. Eso es lo que nos hace tener grandes incendios.

¿Y qué se puede hacer para que ese combustible no esté?

R: El combustible listo para arder está y va a estar en una región como Extremadura con el componente forestal que hay. Las Hurdes tienen un 80% de su territorio de terreno forestal.

P: ¿No se puede hacer nada frente a eso?

R: Sí, y hacemos mucho. Desde el incendio de Sierra de Gata, que marcó al equipo directivo de esta consejería, se inició un nuevo modelo de política forestal. 

El Proyecto Mosaico...

Iniciamos el Proyecto Mosaico con la Universidad de Extremadura, que financiamos íntegramente. Y ahora, con los fondos de reactivación, tenemos tres millones de euros para hacer cultivos cortafuegos en determinado sitios de Descargamaría, Serradilla, Villasbuenas de Gata, Caminomorisco y 13 naves ganaderas más en Hurdes, Villuercas, Sierra de Gata y La Siberia. Junto eso aprobamos en diciembre la licitación de un acuerdo marco de obras de política forestal, que no lo había en ningún sitio en este país. En junio se adjudicaron 21,9 millones en obras forestales a 70 empresas en seis lotes. Además en el 2016 modificamos la ley de extinción de incendios para meternos en montes privados y sacamos dos decretos para actuar en el valle del Árrago, que había entrado nadie en 50 años; y en el valle del Jola, en Valencia de Alcántara, que tampoco se había hecho nada desde el incendio (en 2003). En agosto llevaremos también a Consejo de Gobierno el decreto que amplía la zona de alto riesgo de incendios en la Sierra de San Pedro para meternos en La Montaña, en Cáceres. Pero hay una cosa; cuando hablamos de montes privados, hay que tener en cuenta que les corresponde a los propietarios la prevención y aun así lo está haciendo la administración. 

Pero si en Las Hurdes hay incendios importantes cada cierto tiempo ¿no está fallando algo?

Este es el incendio menos grande de Las Hurdes. Los de 2003 y 2009 fueron devastadores.

Son más de 3.000 hectáreas. Si se desencadena un incendio así, algo debe fallar en el monte. 

Falla que la gente tiene otro modo de vida y que no quiere vivir en el monte ni ser cabrero. Y no es criticable; es entendible que la gente no quiera irse a estar todo el día en el monte con las cabras.

¿Y ese modelo de mosaico para Gata no es aplicable de algún modo a Las Hurdes?

Se ha aplicado en Las Hurdes bajas, en Pinofranqueado y Caminomorisco; pero en Las Hurdes Altas, con esas pendientes no se puede hacer eso.

¿Y qué se puede hacer allí?

Cuando acabe el incendio (está controlado pero no extinguido) nos sentaremos con los alcaldes y con la gente de Transición Ecológica para escuchar y para mejorar. No se puede hablar allí de ganadería extensiva, pero es verdad que habrá que hacer más selvicultura y más aprovechamientos. 

¿Qué pasa con los planes periurbanos de Las Hurdes? Dicen los alcaldes que llevan años de retraso.

Son competencia de los ayuntamientos y la Junta los aprueba. Aun así, sabemos que Las Hurdes y Sierra de Gata son municipios pequeños y que hacer una ejecución de un plan periurbano cuesta mucho dinero, porque no es solo limpieza sino cortar pinos y dejar todo lo que hay alrededor de tu pueblo limpio para dotarlo de seguridad; por eso con los fondos de reactivación y resiliencia tenemos cuatro millones de euros y los proyectos preparados para hacerlo. Pero no de ahora y no por el incendio, que parece que todo es por el incendio. Además hemos invertido 1,3 millones en los planes periurbanos de los montes públicos de Gata y Las Hurdes. ¿Es suficiente? Nunca. Nunca es suficiente. Nunca vamos a llegar a todo, pero nunca se ha invertido en prevención, en selvicultura y en infraestructuras como ahora. 

¿Y no sería bueno simplificar trámites para que la gente haga su parte de prevención de forma ágil?

La UE nos marca políticas medioambientales, que no forestales, y eso supone que tanto particulares como administraciones pasamos por los informes de afección o de impacto ambiental. Y lo tenemos que hacer. Frente a eso solo queda ser ágiles y la ley de reto demográfico va en esa línea de flexibilización para el mundo rural, pero se acaba de aprobar y hay que desarrollarla.

¿Cuál ha sido el momento más crítico de estos dos últimos grandes incendios?

La evacuación de la residencia de Romangordo. Porque es una residencia con muchas personas asistidas y muy asistidas; y porque no estaba previsto evacuar Romangordo. ¡Había una autovía en medio, que es el mayor cortafuego que hay, y el incendio la saltó por dos puntos! Pero conseguimos evacuarlos en dos horas con 16 ambulancias y un autobús. Fue un ejemplo de coordinación.

En el incendio de Casas de Miravete, los vecinos dicen haberse sentido abandonados; que los esfuerzos parecían centrados en que el fuego no llegara al Parque Nacional de Monfragüe.

Son sensaciones que no son correctas. En este caso concreto estaban, además de todos los medios de extinción de incendios forestales, los bomberos de la diputación de Cáceres y de Badajoz, que subieron a defender Casas de Miravete y Jaraicejo. No es cierto que se priorizara Monfragüe; y no es justo. En la extinción de un gran incendio puede haber errores y hay que estar allí para tomar las decisiones, pero en los incendios se prioriza la vida. Ahora bien, resulta que ahora todos sabemos de extinción de incendios. 

¿Se temió que el fuego causara un daño más grave en Monfragüe?

Sí. Igual que tuvimos miedo de que el incendio de Las Hurdes pasara del Valle de Ladrillar al de Casares de Hurdes. En estos incendios ha habido momentos muy difíciles; también para los que estaban interviniendo. Lo contaremos cuando termine el verano, porque queda mucho verano por delante.  

El incendio de Las Hurdes fue por un rayo; el de la Garganta de los infiernos se cree intencionado ¿Y el de Casas de Miravete?

R: Se sigue investigando. Se busca la causa, aunque aparentemente no es intencionado; pero vamos a ver qué dice la investigación.

Cuando son intencionados, tampoco se localiza al autor en la mayoría de los casos.

No es fácil. De hecho es muy difícil y en eso se amparan; aunque la gente de los pueblos lo sabe, y lo que tienen que hacer en esos casos es denunciar.

El presidente de La Junta de Extremadura ya dijo en su visita a la zona de Casas de Miravete que habría que revisar qué cosas se están haciendo mal. Entiendo que hablaba de las tareas preventivas.

Cuando se acabe la temporada de alto riesgo de incendios habrá que sentarse con los alcaldes, con los agricultores, los ganaderos y ver qué hay que mejorar.

¿La extinción tendrá que cambiar también teniendo en cuenta incendios que empiezan a estar fuera de la capacidad de extinción en algunos momentos?

Tanto el de Casas de Miravete como el de Las Hurdes han estado así en momentos puntuales; pero ahí están ambos, no extinguidos, pero sí controlados. 

El ejército se ha incorporado ya a las labores de vigilancia ¿Es algo puntual o se podría mantener en el futuro?

Vamos a ver cómo transcurre todo porque se acaban de incorporar. Se trata de que tengan un efecto disuasorio; porque nosotros tenemos ya nuestras casetas de vigilancia y sabemos a través de ellos cuando hay un incendio. La función del ejército ahora es que, además, se vea que alguien está vigilando.

Al margen de los incendios, la subida de costes y la sequía están poniendo al campo en una situación muy complicada.

La subida de costes tiene a todo el mundo en una situación complicada, no solo al campo; y en cuanto a la sequía, hemos aprobado el paquete de ayudas de 19 millones para los regantes de los sectores que este año no han podido regar. Seguro que a alguien le parece insuficiente, pero es más de lo que se había previsto inicialmente.

La incorporación y la visibilidad de la mujer en el campo sigue siendo un reto ¿Qué balance hace de medidas como el registro de titularidad compartida?

Estoy muy contenta. Hay 92 explotaciones en titularidad compartida. Son pocas, pero seguimos siendo la tercera comunidad que más tiene y veníamos además de cero, de no poder ni registrarse. Eso demuestra a los que no creen en el feminismo, que hacía falta un decreto de titularidad compartida para que al menos se pueda elegir. Pero hay que seguir, porque el 33% de los jóvenes que se están incorporando al campo son mujeres y son ellas las que fijan la población al territorio. 

La ley de reto demográfico pide celeridad en su desarrollo, porque el medio rural sigue perdiendo población.

Pero también están llegando más proyectos industriales a zonas rurales. Y no hablo de la gigafactoría de Navalmoral de la Mata, sino de proyectos como el regadío de Valdecañas, que se acaba de licitar el sector IV, y ha pasado de 150 hectáreas de frutales en 2015 a 1.500 ahora; o el regadío de montaña, que se va a modernizar con sistemas de utilización eficiente del agua, en pueblos como Valdastillas, Tornavacas, Navaconcejo… Eso genera puestos de trabajo y es fijación de población. Y eso es también reto demográfico, igual que lo es la modificación de suelos industriales que se ha aprobado en la Comisión Regional de Urbanismo para que la empresa El Encinar de Humienta se instale en Almaraz con una inversión de 23 millones y 150 puestos de trabajo. Va a ser la segunda empresa más importante allí después de la nuclear y se va a poner en 500 puestos en unos años, en un pueblo de 1.100 habitantes.

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