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El Periódico Extremadura

VIOLENCIA MACHISTA

Extremadura, en guardia ante los pinchazos

La Junta lanza una campaña ante la alerta por intentos de sumisión química en el ocio. Expertas apelan a que se cambie el foco y pase de las víctimas a los agresores

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«Una vez más hablamos de violencia machista», dice la directora del Instituto de la Mujer de Extremadura (Imex), Estela Contreras. La Junta acaba de lanzar una alerta sobre sumisión química a través de pinchazos tras las denuncias de varias mujeres que han alegado haber sido víctimas de esta práctica en fiestas, discotecas, zonas y eventos de ocio en distintos puntos de España a lo largo de las últimas semanas. En la región aún no se ha dado ningún caso, pero las administraciones están en guardia y trabajando tanto en prevención como en atención a las potenciales víctimas. En conversación con este periódico, Contreras recuerda además que desde el pasado junio está vigente un protocolo para la prevención y atención de la violencia sexual: «El objetivo es atender a la víctima de manera inmediata cuando llegue al centro de salud o a los cuerpos de seguridad», detalla.

Una celeridad que es esencial para lograr detectar cualquier rastro de sustancia toxicológica que pueda quedar en el cuerpo de la víctima. Así lo apunta María Ibáñez, quien además aclara: «Que el análisis dé una toxicología negativa no significa que no haya habido sumisión química». Esta médica forense subraya que este fenómeno aún es «una cosa muy imprecisa y muy complicada» y señala que, a nivel científico, hay que esperar a tener una serie de casos para poder realizar un análisis completo.

Motivaciones

Por esta falta de información más concreta es por la que, señala Ibáñez, no se puede saber aún con certeza si el pinchazo «es para inyectar algo o tiene más bien un efecto intimidatorio». Punto en el que concuerda Contreras: «Lo que se teme es que tengan como objetivo el sometimiento químico, pero tampoco sabemos si en algunos casos se trata de una broma macabra», deplora.  

En el caso de la alerta lanzada este martes, está destinada a sanitarios del SES, pero desde el Imex también se están llevando a cabo diferentes campañas para promover un mensaje de «prevención e información»: «En casi todos los municipios extremeños hay puntos violetas en fiestas y actividades de ocio, los locales están cada vez más concienciados. Queremos proporcionar herramientas para que la ciudadanía sepa cómo actuar en cualquier situación de violencia machista e incidir en que esto es una responsabilidad de todos y de todas», dice Contreras.

El foco

Y es en el foco en donde inciden cada vez más mujeres y organizaciones: «Nosotras ya estamos muy aleccionadas, ya sabemos que tenemos que tener cuidado con nuestro vaso, que tenemos que estar alerta si vamos solas. Ahora qué: ¿Salimos con un escudo? ¿Con un yelmo? Nos gustaría que se pusiera el foco en los agresores y que se eduque a los chicos», expone Pura Márquez, asesora jurídica de la Asociación de Derechos Humanos de Extremadura (Adhex). Márquez cree que se debe pasar a la acción y, de ser necesario, establecer controles de acceso y cacheos para vigilar qué entra en los locales: «También es fundamental que los protocolos que hay se pongan en funcionamiento de verdad», dice. La asesora jurídica lamenta además que las víctimas aún se sientan inseguras a la hora de denunciar porque se sienten juzgadas: «Se escrutina si iban borrachas, drogadas. Son doblemente víctimas mientras que al agresor no se le analiza». Márquez señala a la falta de una educación sexual y a la penetración del porno entre los chavales: «Se promueven relaciones con chicas sumisas, drogadas, inconscientes», expone.

Un señalamiento a la cultura de la violación que también hace Elena Rodríguez, miembro de Mujeres Abolicionista de Extremadura: «Es lo mismo de siempre. La misoginia que hay en la sociedad en la que vivimos y que impregna la cultura, la música, los videojuegos...», afirma. Para Rodríguez, los pinchazos son la última muestra de los «ritos de iniciación» en los que se involucran chicos jóvenes: «Es un ‘salir de caza’. No sé si es tanto por la sumisión como por hacernos estar siempre alerta y pasárselo bien a nuestra costa, porque pueden, porque es el privilegio que tienen», señala. «Con la sumisión química en la bebida no te da tiempo a reaccionar como sí te lo da el hecho de sentir un pinchazo. Creo que es una manera más de sembrar el terror en las mujeres, de lo que las feministas llamamos el terrorismo machista que nos obliga a estar siempre alerta», añade.

En España las denuncias de chicas que han sentido pinchazos durante su tiempo de ocio ya alcanzan el medio centenar desde el pasado mes de julio. Salir sin miedo, para las mujeres, sigue siendo un imposible. 

Medio centenar de denuncias en España

  • Fue en los últimos Sanfermines cuando se registraron los primeros casos en España de mujeres que afirmaban haber sufrido pinchazos y mareos posteriores cuando estaban de fiesta. Se denunciaron ocho.
  • Desde el 11 de julio se han reportado medio centenar de casos. En Gijón una víctima dio positivo en la sustancia MDMA.
  • Reino Unido y Francia son los primeros países europeos donde este fenómeno salió a la luz. Uno de los primeros casos que se pusieron en conocimiento de la opinión pública fue en Escocia en octubre de 2021.

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