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El Periódico Extremadura

‘Vacaciones en Paz’: Un programa que ya roza casi cinco décadas de funcionamiento

Una acogida por generaciones

Casi 80 niños saharauis disfrutan del verano en Extremadura, alejados del exilio en el desierto. El largo conflicto en la colonia española hace que esta experiencia ya pase de padres a hijos

Mohamed junto a Toni, su madre de acogida, y la nuera de esta, María José SANTIAGO GARCIA VILLEGAS

«Aisha llegó muy flaquita, chiquitita, con las piernas torcidas, muy raras. Venía vomitando, muy malita», recuerda Toni Tena. De ese momento han pasado ya más de 20 años. Hoy en casa de Tena, en Badajoz, pasa el verano Mohamed, el hijo de aquella primera niña saharaui que acogió. 

Son casi 50 los años que el Sáhara Occidental lleva ocupado por Marruecos y otras cinco décadas desde que naciera el programa ‘Vacaciones en Paz’, que se encarga de aliviar el verano de los niños saharauis exiliados en los campamentos del desierto trayéndolos a España y otros países europeos. Un conflicto tan dilatado en el tiempo que hace que ya sean varias las generaciones acogidas. El Periódico Extremadura conoce sus historias.

«Mi primer niño era también un Mohamed», cuenta Tena. Corría el inicio de la década de los 2000 y esta pacense escuchó por la radio que el crío necesitaba una familia de acogida. «Si tú escuchas que un niño está solo y tiene necesidad, ayudas», dice. Al año siguiente le tocó el turno a Aisha, la madre de su actual niño de acogida. «Tenía 9 años, me acuerdo que la recogimos y se tumbó en el coche atrás. Luego era una niña muy bonita, muy alegre, preciosa», rememora con una sonrisa en la cara. Y lo que era una estancia de un verano se prolongó tres años. Aisha padecía la enfermedad de Blount y tuvo que pasar por quirófano varias veces. «La operaron dos veces de la pierna y otras dos para quitarle todos los tornillos. Aquí la escolarizamos. Yo tengo tres hijos y ella es la cuarta», narra. «Si no hubiera venido a España se habría quedado allí tirada en una jaima. Son un pueblo que está en una situación de ser pobres entre los pobres. Ahora entre la pandemia, la crisis, la guerra, no les llega apenas ayuda humanitaria», señala. Por eso está feliz de haber encontrado una tienda ‘on-line’ en la que puede comprar comida y que le llegue a Aisha y su familia «al día siguiente» a los campamentos, ya que ahora «con todo el lío de Argelia» no les pueden mandar paquetes. «Ellos son nuestra familia y nosotros somos la suya. Allí necesitan de todo: leche, huevos, fruta, verdura, arroz, todo lo básico», dice. La que fue su niña de acogida hoy es madre de cuatro hijos. Salim, el mayor, no ha podido disfrutar de ‘Vacaciones en Paz’ por la crisis del coronavirus –el programa ha estado suspendido durante dos años-- pero el segundo de ellos, Mohamed, sí. «Él sabía que venía a casa de su familia. Aunque traía un poco de miedo, según Aisha, le preguntaba todo el tiempo ‘¿y si llego y no están allí?’», cuenta con ternura. «Cuando llegó a Zafra y se bajó del autobús le llamamos ‘¡Mohamed, Mohamed!’. Es una alegría muy grande», sostiene.

Mohamed juega en un parque de Badajoz SANTIAGO GARCIA VILLEGAS

En palabras de Tena, Mohamed es un niño «muy simpático y extrovertido». «Tiene los ojos grandes y negros de su madre, es muy expresivo, y siempre la sonrisa en la cara. Aquí venimos siempre por la noche y se pone a jugar al fútbol con otros niños», explica. Se refiere al parque de la Plaza de las Américas, en el pacense barrio de Valdepasillas, donde viven. «En casa tenemos montada una piscina, y se da algún baño, pero no es como otros niños que no se mueven de ahí, tampoco le sorprende el grifo de agua. Nada le extraña, ni unas escaleras mecánicas. Sí le gusta lo que le decimos ‘el lavaíto’, está todo el día duchándose», narra esta madre de acogida. Mohamed es un poco «dormilón» y tiene «buena boca»: «En la cocina señala ‘Toni esto, Toni lo otro’ y yo ‘tranquilo, hijo, poco a poco’», dice. «Ahora a Aisha le enseño el frigorífico –dice señalando el móvil, ya que se comunican a través de Whatsapp diariamente—y me responde: 'Aquí también tenemos'». «Es que son un pueblo muy orgulloso… Por eso están donde están, resistiendo», sentencia resignada.   

Aisha, la madre de Mohamed, en la escuela CEDIDA

Entre hermanos

Un pueblo en una situación de supervivencia que corrobora Marisa Sánchez, una dombenitense que es familia de acogida desde el año 2000. «Sacamos a los niños de estar en un desierto a más de 50º. Ellos disfrutan muchísimo y nos aportan a nosotros más de lo que nosotros les damos», afirma. 

Marisa Sánchez con sus dos niños, Said y Hussein SAMUEL SÁNCHEZ

Este verano tiene en su casa a Said, de 12 años, y Hussein, de 11. Sánchez ha llegado a acoger a lo largo de este tiempo a cuatro hermanos de una misma familia: «Eran un hermano y tres hermanas. Hoy viven en el País Vasco, están casados y con niños y mantenemos el contacto», cuenta. Un vínculo que conserva con la docena de niños saharauis que ha acogido a lo largo de estos años y también con el pueblo del que proceden. A diferencia de Tena, que afirma que nunca ha ido a los campamentos saharauis porque no tiene «ni valor ni corazón», Sánchez sí lo ha hecho. Fue hace cuatro años a través del Proyecto Madrasa, del que también forma parte: «La situación en los campamentos va de mal a peor, cada vez tienen más carencias. Aún así los saharauis conservan la esperanza de recuperar su tierra injustamente quitada», afirma. 

Sánchez es también presidenta de la Asociación Amal Amigos del Pueblo Saharaui de Don Benito, localidad que acoge 25 niños este verano. «Una parte muy importante del programa son las revisiones médicas y que puedan volver a los campamentos con un tratamiento médico», apunta. En el caso de sus dos críos, uno de ellos tiene una insuficiencia renal y el otro algunos problemas en la vista y en la garganta. «Vienen muy delgaditos y aquí van probando sabores, se van recomponiendo y les ayuda a pasar el invierno, que también es duro», cuenta satisfecha Sánchez. 

Said y Hussein juegan al fútbol con otros niños, en Don Benito SAMUEL SÁNCHEZ

Said y Hussein se lo pasan «fenomenal» todas las mañanas en los campamentos de verano Minerva de la localidad: «Comemos al mediodía, un poquito de siesta y por la tarde nos vamos a la piscina que tenemos en un campo. En el momento que ven el agua es la vida. Les gusta ver los dibujos animados también. Y por la noche salimos a dar un paseíto y nos comemos un helado», describe feliz. «Algunos días también hacemos encuentro con otras familias de la asociación», añade. «Son niños que aportan muchísimo y te quedas con una satisfacción muy grande», insiste Sánchez. Aunque reconoce que, una vez que se marchan, te dejan «como la canción, con el ‘Corazón partío’»: «No pasa ni un solo día en el que mi pensamiento no vaya a los campamentos: pienso en los niños, en los ancianos, en las deficiencias que tienen… Es muy duro lo que ocurre allí», lamenta. 

Sánchez recuerda que España es aún potencia administradora del territorio y que Marruecos no respeta los Derechos Humanos: «Yo política no soy, mi trabajo lo hago desde el corazón. Pero desde mi punto de vista si el pueblo saharaui estuviera en su tierra y tuviera su Estado, España saldría geopolíticamente ganando, serían nuestros aliados», argumenta. Por esa razón, reconoce que le sorprendió «muchísimo» la decisión de Pedro Sánchez de apoyar un Sáhara Occidental como una autonomía dentro de Marruecos: «No se están respetando las resoluciones de la ONU. No se puede apoyar a un régimen que no solo tiene exiliado a buena parte de los saharauis, sino que maltrata a los que se quedaron en las zonas ocupadas», critica.

Sánchez y Tena son solo dos de las más de 70 familias extremeñas que han acogido a unos 80 niños saharauis este verano. Una muestra de que el pueblo español sigue siendo solidario y no olvida la deuda que el país tiene con su antigua colonia. Al margen de los intereses económicos y de la alta política, a pie de calle el apoyo continúa. Para que el pueblo saharaui pase no solo unas vacaciones, sino una vida, en paz.

Cronología de un largo conflicto

1958: España declara el Sáhara Occidental provincia española.

1960: La ONU aprueba la resolución 1514 (XV) para la concesión de la independencia a todos los pueblos colonizados.

1965: La Asamblea de las Naciones Unidas pide a España iniciar el proceso de descolonización.

1973: I Congreso del Frente Polisario. Ese mismo año el grupo lleva a cabo su primera acción armada contra el Ejército español, lo que marca el nacimiento del Ejército de Liberación Popular Saharaui.

1975: El rey marroquí Hassan II impulsa la Marcha Verde. España entrega el territorio a Marruecos y Mauritania. Miles de saharauis son expulsados. Los ocupantes emplean la fuerza y llegan a usar fósforo blanco y napalm. Comienza la Guerra del Sáhara Occidental.

1979: Mauritania se retira del territorio.

1991: Alto al fuego. La ONU establece la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO). La disputa está entre quiénes se consideran aptos para participar en el mismo: Marruecos quiere que también vote la población marroquí que ocupa el territorio.

2000: Marruecos propone una autonomía para el Sáhara. El Frente Polisario lo rechaza.

2020: Marruecos invade el Guerguerat, una zona controlada por el Frente Polisario, que declara el fin del alto al fuego de 1991.

2022: Pedro Sánchez envía una carta al rey Mohamed VI en la que respalda la propuesta de una autonomía saharaui dentro del Estado marroquí. 

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