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El Periódico Extremadura

Sanidad intensifica los controles en el agua para vigilar la calidad

En Salud Pública ya preocupa que se llegue a casos en los que no sea apta para consumir y apela a priorizar el abastecimiento. La situación más problemática está en los pozos del norte y la cuenca del Guadiana

Una persona coge con las manos agua del grifo. BERNABE/LUISMY

«La calidad del agua para el consumo humano comienza a preocupar». Lo decía este viernes en sus redes sociales el vicepresidente segundo y Consejero de Sanidad, José María Vergeles, que advertía a continuación de que «los pantanos están al límite», y apelaba a «priorizar el consumo humano de agua de calidad». Extremadura tiene únicamente un 33% de agua embalsada (43% en el Tajo y 24,7% los del Guadiana) y muchos pozos, embalses municipales y riachuelos que se usan para los sistemas de abastecimiento están al límite. Por esa razón desde el Dirección General de Salud Pública de la Junta de Extremadura están estrechando los controles para evitar que la situación que ahora es «preocupante» pueda llegar a originar «un cataclismo», resume Soledad Acedo, responsable de Salud Ambiental de la Dirección General de Salud Pública. Eso sucedería si la calidad comienza a empeorar de forma generalizada hasta el punto de que haya que declararla «no apta» para el consumo humano. Esa decisión la toma Salud Pública, responsable de la vigilancia en la calidad del agua de consumo humano en Extremadura.

Hasta el momento ese umbral de agua «no apta» se ha alcanzado en la región de forma transitoria este verano en algún pueblo del norte de Cáceres, de los que han recurrido en las dos últimas semanas a cisternas (en Peraleda de San Román la concentración de minerales ante el bajo nivel de su pantano desaconsejaba el consumo); pero cunde la sensación de que el problema se pueda acentuar y extender en las próximas semanas si sigue el calor, y las reservas no paran de mermar como parece que sucederá. 

«Hay preocupación; porque cuanto menos cantidad de agua hay, mayor es la concentración de sustancias contaminantes y es más difícil su tratamiento. Eso es lo que pasa ahora, y al final la falta de agua va a provocar antes o después falta de calidad en el agua», señala la experta. «Cada vez va a ser más difícil tratarla», subraya Acedo. Es la fase que tratan de evitar con los controles impuestos ahora. 

Vigilancia extraordinaria

Es habitual que durante la primavera se empiece a planificar en en el área de Salud Pública un control más estrecho en los meses de verano, en los que es habitual que bajen las reservas y aumente el consumo con le calor y la llegada de visitantes. Pero la vigilancia este verano está siendo «extraordinaria» y «más exhaustiva»; y también se inició antes porque el calor anticipado en la primavera y las escasas lluvias ya hacían presagiar un verano mucho más complicado. La prioridad es en todo momento mantener la calidad del agua dentro de parámetros salubres, y anticiparse posibles problemas con «medidas correctoras» en el momento en el que se detectan algunos valores alterados. 

«De momento el agua es apta. Pero la falta de cantidad causará alta de calidad antes o después»

Soledad Acedo - Responsable de Salud Ambiental de la Dirección General de Salud Pública

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«No podemos quedarnos sin agua y estamos trabajando con todos los encargados de la gestión de la calidad y la cantidad del agua (además de Salud Pública, las confederaciones, los ayuntamientos y la empresas concesionarias de los servicios de abastecimiento) para corregir valores anormales que aparecen, con medidas correctoras como equipos de ozonización nuevos, recursos de mezcla de agua… Estamos en esa fase de estar muy alertas», insiste la responsable de salud ambiental. 

La vigilancia la llevan a cabo de forma coordinada a través de los farmacéuticos de los centros de salud, que realizan una supervisión de los análisis que hacen en cada municipio y también auditorías propias. Todos esos controles se han intensificado este verano.

Y junto a la vigilancia para detectar posibles problemas, también se trabaja también en anticiparse a ellos con medidas para buscar suministros alternativos; ya sean captaciones de emergencia o camiones cisterna para complementar el abastecimiento humano si es deficiente o insuficiente. 

Zonas más críticas

La situación es mala, pero también muy específica en cada localidad, porque las circunstancias varían mucho en función de los sistemas que tengan de tratamiento del agua; la dependencia en mayor o menor medida de embalses, pozos o riachuelos; y las circunstancias de cada uno de ellos... Pero de forma general, hay dos situaciones que preocupan en mayo medida: en la provincia de Cáceres, los municipios pequeños que se abastecen de pozos que no han podido reponer agua ese año; y en el caso de la provincia de Badajoz, la cuenca del Guadiana, por el bajo nivel que tienen sus embalses

«De momento hay aptitud para el consumo, pero nos preocupa que puede llegar el momento en el que Salud Pública tenga que ejercer esa faceta más fea, que es buena porque protegemos la salud, de avisar que no se puede beber el agua; aunque siempre intentaremos no cerrar el grifo y permitir los otros usos humanos (ducharse, lavar…) si no es posible el consumo», apunta. H

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