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El Periódico Extremadura

A LAS PUERTAS DEL NUEVO CURSO ACADÉMICO

Tsunami de universitarios en las residencias

La demanda supera con creces la oferta en este tipo de alojamientos, hasta un 400% más. El mercado inmobiliario por su parte también se mueve con estudiantes desde hace más de un mes y medio

Dos estudiantes consultan un tablón de anuncios. EL PERIÓDICO

«Un éxito total». Es el calificativo que ofrecen desde las residencias universitarias de la región. Basta comprobar las cifras de los alojamientos gestionados por la Junta de Extremadura para confirmarlo. Son 303 las plazas ofertadas en total: 44 en la Residencia Universitaria de Plasencia, con una lista de espera de 87; 80 plazas en la Juan XXIII de Badajoz, con 260 estudiantes en lista de espera; 84 en la Mario Roso de Luna, con 292 en espera; y 95 en la Muñoz Torrero, con una lista de 290 universitarios en espera. Pero si se pone el foco en las solicitudes de las dos últimas, ambas cacereñas, la primera recibió más de 420 mientras que la segunda alrededor de 460, lo que significa que ambas tienen alrededor de un 400% más de demanda que la oferta disponible.

«Que no desesperen porque la lista de espera se mueve muchísimo, todos los años en más de la mitad al menos. Al haber dos residencias en Cáceres, mucha gente ha solicitado ambas y se mueven de una a otra», afirma Javier Cristiano, auxiliar administrativo de la residencia Mario Roso de Luna. Este centro ha recibido este 2022 cien solicitudes más que el año anterior e incluso supera en número los datos previos a la pandemia: «Las residencias universitarias son muy populares porque tienen un precio asequible, ofrecen la comida, dan muchas comodidades...», explica Cristiano. El precio de una habitación en esta residencia cacereña es de 405,26 euros al mes.

Comodidades

La comodidad y la tranquilidad son adjetivos que también nombra Carmen Rodríguez, coordinadora de la Residencia Universitaria de la Fundación Caja de Badajoz, conocida como RUCAB

En la región hay trece alojamientos de este tipo además de las cuatro oficiales de la Junta. En el caso de la RUCAB, también han sobrepasado la demanda de sus 205 plazas repartidas en 36 habitaciones dobles, 132 habitaciones individuales y una habitación adaptada: «Creo que seguimos la línea de años anteriores. Puedo decir que ya no hay tantas reticencias por la pandemia como antes, ya no hay tanto miedo a volver a compartir habitación. Aunque al final todos los años hemos llenado igualmente», reflexiona.

Rodríguez cuenta que la residencia universitaria supone en buena parte de los casos «un punto intermedio» entre dejar el hogar familiar y empezar a vivir solo: «Los padres se quedan más tranquilos porque hay unas personas responsables de sus hijos y ellos solo tienen que preocuparse de estudiar porque no tienen que hacer la compra, cocinar... Y para los estudiantes también tiene la ventaja de que es un modo de conocer gente al llegar a una ciudad nueva. Aquí tienen atención médica, psicológica, un gimnasio...», expone. El precio de la RUCAB es de 710 euros en una habitación doble y de 810 en una individual, con las tres comidas del día incluidas.

En las residencias la mayor parte de los universitarios son de origen extremeño, si bien también hay un buen número de estudiantes procedentes de otras regiones --en Cáceres hay carreras como Ciencias del Deporte o Veterinaria que son polos de atracción de otras comunidades-- y también extranjeros, ya sean Erasmus o de otros programas de estudio en colaboración con universidades latinoamericanas.

Los pisos compartidos

Si las residencias universitarias han recibido un tsunami de solicitudes, la avalancha habitual de estas fechas en las inmobiliarias se ha repetido: «Llevamos con movimiento de estudiantes desde hace más de un mes y medio. Tenemos una cartera consolidada, un listado generado de inmuebles que es entrar y alquilar», dice Antonio Correa, gerente de la inmobiliaria García y Márquez de Badajoz.

Correa detalla que hace unos años se redujo la participación de las inmobiliarias en este ámbito por «la evolución de las redes sociales y los portales en internet» pero que una vez superado esto, su negocio ha seguido una senda «bastante estable» y vuelve a aludir a esa «cartera fiel»: «En muchas ocasiones los pisos se pasan de unos estudiantes a otros, que se conocen», expresa. Confirma además el habitual paso de las residencias universitaria a los pisos de alquiler: «Hay de todo pero la mayoría de estudiantes son de segundo año para adelante».

La cifra

303: Son las plazas ofertadas en las cuatro residencias universitarias pertenecientes a la Junta. La región tiene además otras 13.

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