Kiosco El Periódico Extremadura

El Periódico Extremadura

Los vendedores ambulantes, en crisis

El mercadillo, también en sequía

Las ventas han caído hasta un 70% este verano, alerta Acaex. Las continuas olas de calor, el precio de los carburantes, la competencia de las grandes superficies y las ventas ‘online’ lastran al sector

Julián Cruz, presidente de Acaex, frente a un puesto de ropa en el mercadillo de Almendralejo CarlaGraw

«¡A euro, a eeeeuro!», «¡El mejor precio, la mejor calidad!», «¡Señora, tres por cinco, tres por cinco euros!». Son las frases y sonidos inconfundibles que pasan cada semana por cada uno de los pueblos de la región. Es la música que acompaña a la compra en el mercadillo. Una melodía que, alertan desde la Asociación de Comerciantes Autónomos del Mercadillo en Extremadura (Acaex), se apaga. «Hemos salido de una pandemia, pasamos por una adaptación durísima y cuando llegó la primavera, que parecía que se podía remontar, se nos cortó. Porque como en esta tierra no hay clima intermedio, llegó el verano y este verano ha sido horrible porque hemos ido empalmando ola de calor tras ola de calor. Y con 40 grados la clientela no viene», lamenta Julián Cruz, presidente de la organización.

Es viernes y está en el mercadillo de Almendralejo. Apenas son las once de la mañana y hay concurrencia, aunque escasa: «La hora que es y las calles están vacías», lamenta Cruz, «y hoy el día está fresquito, con más calor esto es el desierto», señala.

Cruz recorre habitualmente durante la semana diferentes localidades de la provincia de Badajoz: el lunes Don Benito, el martes Badajoz, miércoles Jerez, jueves Castuera, viernes Almendralejo, sábado Villanueva de la Serena y domingo Zafra. «Los vendedores nos repartimos por distintas zonas de Extremadura. Nos movemos en un radio de unos 100-150 kilómetros», explica. «A los precios que están los carburantes, llegamos al mercado con al menos unos 20 euros que tenemos que recuperar solo en eso», incide. Cruz afirma que este pasado martes en la capital pacense había «la mitad de puestos» porque los vendedores no pueden hacer frente a los costes. «Y ahora viene la cuesta de septiembre, con todos los gastos para los niños... Hasta mediados de octubre por lo menos no remontamos», augura.

Una pareja pregunta por el precio de la miel en un puesto de comida CarlaGraw

Ayudas

«Cuando hay sequía, olas de calor o cae una granizada se lanzan ayudas para los sectores afectados. Pues nosotros pedimos lo mismo», afirma Cruz. Él lleva más de 20 años en el mundo del mercadillo y dice que no ha conocido una crisis como la presente, si bien reconoce que desde 2008, como la economía en general, la situación ha ido deteriorándose: «Debemos reconocer al Ayuntamiento de Zafra, que nos ha quitado el pago de la tasa por los puestos en este año y también al de Mérida, que nos ha dado una subvención de 1.000 euros a cada autónomo, lo que equivale a dos años de tasa». 

Tanto en Mérida como en Badajoz o Almendralejo el coste anual de la tasa es de alrededor de 500 euros, en contraste con Cáceres: «Allí pagamos el doble que en cualquier lado: 1.000 euros al año por seis metros de espacio», apunta molesto. Por esa razón una de las reclamaciones del sector es que se unifiquen tanto los costes como la normativa en la región. Este mes de septiembre Acaex, que representa a alrededor de 3.000 vendedores, se reunirá con la Junta para «dar una solución al colectivo» y para que haya una ley que se adapte «a los nuevos tiempos». Entre estas normas, solicitan que se asegure la validez de la figura del ‘suplente’ --que los vendedores puedan intercambiarse sus distintos puestos-- y también que se permita el uso de la licencia entre familiares de primer grado --padres e hijos-- para poder disponer de más flexibilidad.

Cruz subraya que, además de la crisis económica, los vendedores ambulantes tienen que enfrentar la competencia de las grandes superficies, que pueden abrir domingos y festivos, lo cual supone un golpe en ciudades como Badajoz, donde el domingo es día de mercadillo. Además, las ventas ‘online’ también les están comiendo mercado, como a otros pequeños comercios.

La Junta por su parte detalla que actualmente y hasta el 25 de octubre están abiertas las ayudas para la mejora de la competitividad del pequeño comercio minorista y que en septiembre también se podrá solicitar la financiación de proyectos de animación comercial. «Pueden ser beneficiarios además de las nuevas ayudas de fondos tecnológicos que sacaremos en el cuarto trimestre», apuntan.

Una clienta busca su talla entre las prendas de un puesto de ropa CarlaGraw

Modernizados  

‘Se aceptan pagos con tarjeta y bizum’. Cruz señala el cartel que preside uno de los puestos junto a los precios: «Nos tenemos que modernizar y adaptar. No hay más remedio que luchar», dice. Con ese objetivo se celebró este pasado 15 de agosto un mercadillo nocturno en Badajoz, que se repetirá el próximo 8 de septiembre y que, predice, es el futuro del mercadillo en la región: «¿Qué está pasando? Que cada año hace más calor y dicen que esto va a ir a más. La supervivencia del mercadillo pasa por mudarlo de horario y pasarlo a la tarde-noche», afirma. 

Otra iniciativa que tomaron hace apenas un mes, a través de la Confederación de Empresarios y Autónomos de Extremadura (Ceade), de la que Acaex forma parte, es adherirse a la plataforma ‘Badaccu Shop Online’, con la que la Cámara de Comercio de Badajoz apoya a pymes y autónomos para que puedan vender sus productos a través de internet. 

Un lugar de encuentro

Cruz pasea por el mercadillo mientras saluda a los vendedores y muestra los productos: «Aquí puedes comprar de todo: ropa, comida, sábanas, menaje del hogar... Y dos cosas que no se ponen en valor: estamos al aire libre, sin peligro de virus, y además este es un comercio para que también puedan comprar las familias más humildes», asegura. «En los últimos años hay una tendencia a sacarnos fuera de las ciudades y lo que no se ve es que en el mercadillo no solo venden los autónomos que trabajan en él, sino también todas las tiendas que se sitúan alrededor, como pasa en Zafra», añade.

Mientras Cruz habla, los compradores pasean mirando los puestos. O más bien las compradoras. Porque la concurrencia del mercadillo es sobre todo femenina. Este lugar es un punto de encuentro para ellas.

María González, en un puesto de ropa CarlaGraw

«Te echas el ‘paseíto’, te paras con unas y otras y a lo mejor compras»

decoration

Así lo ve María González, quien busca entre las prendas de ropa amontonadas junto a su hermana y una amiga. Se define como una «habitual» del mercadillo: «Suelo venir todos los viernes. Si una semana no vengo es como que me falta algo. Te echas el ‘paseíto’, te paras con unas y con otras y a lo mejor compras algo, porque hay mucha variedad de cosas», comenta.

Placi Cortés se prueba un sombrero en un puesto CarlaGraw

«Aquí hay de todo y siempre compras algo, pero hay que saber»

decoration

Concuerda con ella Placi Cortés: «Mi yerno me dice que tengo ‘el mono’ y mi hija que me iba a dar un golpe de calor porque hasta cuando ha hecho tanto he venido», dice. Ella muestra satisfecha su compra del día: un camisón rojo «por 5 euros» mientras se apresura a probarse un sombrero: «Aquí hay de todo y siempre compras algo», admite, a la vez que advierte: «Pero hay que saber comprar y tener ojo para mirar». Esta almendralejense también defiende que ir al mercadillo --situado a las afueras de la localidad, en el recinto ferial-- es una forma de hacer un poco de ejercicio: «Cuando llego a casa me dice el reloj: ‘has perdido dos kilos, has perdido tres’. Pues otra alegría», afirma feliz.

Compartir el artículo

stats