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El Periódico Extremadura

últimos coletazos de la cuarta campaña

¿Cómo fue el edificio del Turuñuelo?

El yacimiento no deja de sorprender a los investigadores, que vuelven este mes a excavar el conjunto tartésico que atrae miradas de todo el mundo. Los trabajos de primavera arrojaron nuevas hipótesis en la configuración del espacio

Trabajos de limpieza en el interior del edificio, con un nuevo cerramiento que permite la ventilación y deja pasar la luz natural. CONSTRUYENDO TARTESO

Donde parecía que podría haber una puerta de acceso al exterior, resulta que no está; y lo que aparentemente podría ser un patio delantero, empieza a conformarse como un patio interior a medida que avanza la excavación en el conjunto tartésico de Casas del Turuñuelo, cerca de Guareña. Nada (o poco) es allí lo que parece y eso está llevando a los investigadores a ir modificando las previsiones sobre los espacios que se supone que integran el edificio, que se esconde aún en gran medida bajo un túmulo. El 70% del montículo permanece aún oculto y desconocen cuál es la superficie que ocupa en total el edificio en el que trabajan. 

«La idea va cambiando a medida que avanzamos y la arquitectura se está haciendo muy compleja. No encontramos espacios simétricos que faciliten la composición del edificio, sino más bien todo lo contrario; y eso al final dificulta la lectura que se va haciendo de él. A eso se une además que falta mucho edificio aún por excavar», explica Esther Rodríguez, codirectora del equipo investigador Construyendo Tarteso, junto a Sebastián Celestino. 

Por ejemplo, el hallazgo del gran patio con la escalera en el que se encontró el sacrificio de animales, les llevó a pensar que la configuración del edificio sería similar a la de Cancho Roano (otro yacimiento tartésico ya excavado en Zalamea de la Serena), y por tanto que ese sería el patio delantero y el acceso al edificio. «Pero eso en este caso no se cumple y por eso ahora se plantea la hipótesis de que eso fuera un patio interior y que hubiera otro patio fuera», dice la investigadora. «Son especulaciones; y queda tanto por excavar, que el edificio puede cambiar muchas veces aún», subraya. Esa complejidad arquitectónica es, precisamente, uno de los grandes misterios y uno de los puntos de interés para los investigadores, que tienen aún todas las hipótesis abiertas sobre los usos que tuvo. 

Hasta final de septiembre

Desde principios de septiembre, el equipo de Construyento Tarteso está excavando de nuevo. Los trabajos forman parte de la cuarta campaña, que tuvieron que suspender el pasado mes de junio por las altas temperaturas (se rebasaron ya entonces los 42 grados que eran aún más elevados bajo la chapa que protege el yacimiento). La previsión es permanecer allí ahora hasta finales de septiembre. 

Restos carbonizados de parte de las techumbres que cubrían estos espacios, hallados en estas semanas. CONSTRUYENDO TARTESO

Están trabajando por un lado en la parte norte, buscando el pasillo paralelo al que está en el sur y en el que han documentado una parte de un corredor nuevo y una habitación que es la que están excavando en estos momentos. Además, en el lado sur siguen vaciando la habitación que abrieron en la primera parte de la excavación, y en la que apareció una nueva bañera igual que la de la habitación 100, con la cenefa decorada. 

El yacimiento no deja así de arrojar restos de piezas que, más allá de su valor, ayudan a desentrañar la historia que guarda. En estos últimos días han sido nuevos fragmentos de ánforas, parte de lo que parece que fue el tejido de un cesto, semillas o cerámica. «No ha habido ningún hallazgo relevante por el momento en estos días, pero aquí nunca se sabe», advierte la investigadora.

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