En estos pueblos ‘Se vende’ pero no se compra. O, al menos, no ha sido así en la primera mitad de este 2022. Son 39 los municipios extremeños en los que, de acuerdo a los datos del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, no se ha realizado ninguna transacción inmobiliaria en los dos primeros trimestres de este año. 

Por provincias, 26 de ellos se sitúan en Cáceres y 13 en la de Badajoz. Solo uno de estos municipios, Nuñomoral, supera los 1.000 habitantes y buena parte no alcanza los 500: 21 de ellos en Cáceres y ocho en la de Badajoz. 

En este mismo informe se evidencia que las operaciones inmobiliarias son escasas en buena parte de los municipios extremeños: «No solo es cosa de los muy pequeños, también se puede ver en la mayor parte de los cascos antiguos de muchos pueblos: casas que se están cayendo y calles con viviendas vacías. Mucha gente se ha ido y la que se queda prefiere hacerse una casa nueva», confirma Manuela Caballero. 

Esta socióloga apunta a que este síntoma de la despoblación del medio rural es «una tendencia a nivel mundial». «Esto va a acentuar los problemas ambientales porque, por una parte, vamos a tener una concentración brutal de población en grandes urbes y, por otra, va a haber territorios despoblados. Unos territorios en los que había vivido el hombre, lo que genera problemas como ya hemos visto con el incremento de los incendios forestales porque ya no existe esa agricultura que mantenía la tierra. Lo deseable sería un reequilibrio», apunta. 

Dificultades

Caballero señala sin embargo las dificultades de esa redistribución de la población: «El campo no es atractivo porque no hay unos servicios mínimos. En muchos casos tienes que llevar a los niños a escuelas a kilómetros, hacer la compra en el supermercado de la ciudad más cercana... En una sociedad digitalizada como en la actual muchos pueblos tienen falta de cobertura, de internet... A pesar de los discursos de vuelta a la naturaleza, es muy difícil hacer un proyecto de vida, los jóvenes cuentan con pocas posibilidades de emprendimiento salvo que tengan un terreno o el comercio del pueblo», explica.

Concuerda con ella la economista Mercedes Vaquera: «Tras la pandemia se ha hecho mucho hincapié en el teletrabajo, en internet; está muy bien pero se necesitan unos servicios básicos, si no es en el mismo pueblo, al menos en uno cercano. Hoy eso no se mide tanto en kilómetros sino en tiempo, necesitamos mejores infraestructuras».

Municipios sin compraventa inmobiliaria en la primera mitad de 2022 EL PERIÓDICO

Desaparición

La también presidenta del Consejo Económico y Social de Extremadura remarca que el poco movimiento del mercado inmobiliario es «un síntoma económico muy negativo». «Suelen ser pueblos muy pequeñitos que a lo mejor no tienen tanto atractivo turístico como otros. A futuro son pueblos que podrían estar destinados a desaparecer. Habría que incentivar la vida allí pero es difícil», reconoce. «No es tanto que estés a tal distancia, si no que la pregunta es cuánto tardas en llegar, y qué riesgo tienes. A los niños se les pone transporte gratuito para que vayan a la escuela a otros pueblos pero la gente también tiene en cuenta el tiempo que supone y el peligro que hay en las carreteras», insiste. Coincide Caballero: «Hay pueblecitos que están aislados y con servicios prácticamente nulos, imagínate tener que desplazarte desde una alquería», señala.

Esta socióloga da un contrapunto: «Estaría bien ver la diferencia entre la compraventa de vivienda y la de terrenos, porque esta última se está revalorizando. La alimentación es fundamental y hay cinco o seis multinacionales que están acaparando tierras. Se habla mucho de soberanía alimentaria, de que nos bastemos por nosotros mismos, pero eso al final no es más que una entelequia. La pequeña agricultura, la sostenible, de autosuficiencia, está desapareciendo. Hoy la tenemos con la etiqueta de ‘eco’, de kilómetro 0, pero no se sostiene con el sistema en el que vivimos», argumenta.  

Tanto Caballero como Vaquera admiten que hay incentivos pero insisten en que es complicado que surtan un gran efecto: «Existen políticas públicas, programas de reforma y acondicionamiento de viviendas en el medio rural, otra cosa es que no te lo pagan todo y que quizás no sea suficiente», narra Caballero. «La solución es garantizar al menos un medio de vida que esté cercano», tercia Vaquera. 

Este periódico ha hablado con los alcaldes de Casas de Don Antonio y de Pedroso de Acim, dos de las localidades en la lista de ‘sin compraventa’, y ambos regidores afirman que en sus localidades sí ha habido «alguna» venta de vivienda en este año. El matiz está en que en los datos recogidos por el Ministerio aparecen todas las compraventas de viviendas que se han realizado ante notario en el trimestre correspondiente. «Actualmente tenemos los datos de los dos primeros trimestres. Puede ser que las transacciones que se han producido en los dos municipios citados correspondan con fechas del tercer trimestre o que aún no se haya materializado ante un notario, cosa bastante común en algunos pueblos», explican fuentes del Ministerio. En cualquier caso, los datos evidencian que el mercado inmobiliario está en punto muerto en estos y buena parte de los municipios de la región.

Son 39 pueblos los señalados pero no son más que una evidencia de la radiografía del progresivo despoblamiento del medio rural tanto en la región como en el resto del mundo. Solo el tiempo dirá si esta tendencia se frena o la vida en el pueblo, tarde o temprano, estará sentenciada.