«Ayudas ágiles». Así calificó este viernes la ministra de Hacienda y Función Pública, María Jesús Montero, el apoyo que va a recibir Extremadura para hacer frente a las consecuencias de las inundaciones ocasionadas por las intensas lluvias de los últimos días. La borrasca Efraín ha dejado serias huellas en la región. No ha habido que lamentar ningún herido, pero cientos de familias han perdido gran parte de sus pertenencias; o todo en algunos casos.

«Hay que acelerar toda la evaluación de daños que acompaña a este tipo de cuestiones», subrayó. También abogó por agilizar la puesta en marcha de los seguros, «sobre todo los seguros agrarios, que se tienen que gestionar de una manera muy rápida porque estamos en una etapa muy crítica para el conjunto de las instituciones», indicó.

Fernández Vara y Montero, este viernes en Cáceres. JORGE ARMESTAR

Montero hizo estas declaraciones en su visita a Cáceres, para presentar junto a la comisaria de Cohesión y Reformas de la UE, Elisa Ferreira, el Acuerdo de Asociación de España 2021-2027 para la llegada de fondos europeos; a la cita, en el museo Helga de Alvear, también acudió el presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara.

«La colaboración entre el Gobierno de España y la Junta es absoluta y también con las entidades locales que están afectadas por este terrible drama», insistió la ministra. Por ello, trasladó a Fernández Vara «todo el apoyo» para «intentar paliar las consecuencias de ese grave sufrimiento para las familias y empresas afectadas por el agua».

«A disposición»

«La lluvia la reclamamos con mucha insistencia desde el sur porque estamos viviendo periodos de sequía muy preocupantes, pero, como todo, en su dosis necesaria, y cuando llegan estas inundaciones lo que tenemos que hacer las administraciones es ponernos a disposición de los ciudadanos», concluyó.

Hasta ahí las intenciones del Gobierno. No hubo detalles de cómo seran esas «ayudas ágiles» ni de qué manera ni cuándo llegarán.

Hasta el momento tres municipios de la región, los tres en la provincia de Cáceres, han solicitado ya ser declarados ‘zona catastrófica’. Son Madrigalejo, Valdefuentes y Montánchez. Son los propios ayuntamientos los que deben reunir la documentación necesaria para enviar esta petición al Gobierno, aunque también lo puede gestionar la Junta con el ministerio correspondiente.

Además de las tres localidades citadas, otras dos sufrieron las grandes consecuencias de la borrasca Efraín: La Roca de la Sierra, que vivió una fuerte riada y se considera la ‘zona cero’ del temporal en Extremadura; y Gévora, donde muchos vecinos también han perdido sus viviendas y parte de su ganado por la intensidad del agua.

Petición de podemos

Precisamente desde La Roca, la portavoz de Unidas por Extremadura, Irene de Miguel, pidió este viernes al Gobierno que adopte cuanto antes la declaración de zona catastrófica para los municipios extremeños afectados por las inundaciones. «Que se aproveche el trámite parlamentario de los presupuestos para hacer las modificaciones necesarias para que haya ayudas directas para todos los damnificados», manifestó.

Critican la lentitud de la CHG a la hora de aliviar los embalses

El presidente de Apag Extremadura Asaja, Juan Metidieri, denunció este viernes «la ineptitud y lentitud» de la Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG) a la hora de aliviar los embalses. Afirmó que «si se hubiesen aliviado al 70 u 80%, se podrían haber evitado las correntías y destrozos como el de Gargáligas, en la presa de Azud de Ruecas de Logrosán o en el embalse de Sierra Brava».

El socavón entre Cáceres y Badajoz

La imagen es impactante. El tamaño del socavón en la carretera que une Cáceres y Badajoz evidencia que el arreglo tardará aún en llegar. El agua provocó que la carretera se hundiera justo entre las localidades de La Roca de la Sierra y Puebla de Obando. La zona está vallada para impedir el paso.

De momento, no hay fecha para volver a recuperar una vía por la que circulaban, hasta ahora, unos 5.000 vehículos cada jornada laboral, entre ellos, camioneros portugueses.

Las alternativas ahora mismo para ir de una capital de provincia a otra son o bien usar la autovía, que llega hasta Mérida y supone recorrer 35 kilómetros más; o esquivar el socavón a través de Villar del Rey, que implica igualmente más tiempo y kilómetros; además de la obligación de circular por vías menos seguras.

Esas opciones serán utilizadas por tiempo indeterminado: ni el hundimiento de la carretera ni la futura autovía Cáceres-Badajoz tienen fecha concreta.

De momento solo hay propuesta de adjudicación del primer tramo de esta vía rápida. Son unos 13 kilómetros a la salida de la ciudad cacereña.