El Periódico Extremadura

«He tenido que pagar más de 400 euros por una sola asignatura»

La UEx tiene una de las tasas más baratas, pero está entre las regiones que más penaliza suspender

Seis alumnos de distintas carreras, entre ellas varias ingenierías, cuentan su experiencia

Guadalupe Moral

«Suspender es muy caro. Demasiado. Este año he tenido que matricularme por tercera vez de una asignatura por la que he pagado 437 euros. Me parece excesivo para una sola asignatura. Y esto solo añade mucha más presión a los estudios. Es que si no apruebo y tengo que matricularme de nuevo el próximo curso, me va a costar 800 o 900 euros la asignatura». Es el caso real de César Vázquez, un alumno extremeño que estudia ingeniería informática en la Universidad de Extremadura (UEx). «Se olvidan de que es una carrera difícil y por mucho que uno intente hacer todo lo posible siempre por aprobar hay veces que cualquier cosa puede llevarte a un suspenso. Y eso implica mucho dinero y más sin tener beca. Mis padres me ayudan todo lo posible, pero no puedo permitirme una cuarta matrícula», cuenta este joven de Almendralejo.

A otro compañero también de la Escuela Politécnica de Cáceres (la que de media requiere a los alumnos de la UEx más convocatorias para aprobar, junto a la Escuela de Ingenierías Industriales), la situación le hizo incluso replantearse seguir con los estudios este curso. «El primer año no me fue bien del todo, no me iban a dar la beca este curso y cuando tenía que echar la matrícula me planteé si continuar o no porque el desembolso era grande. Al final mis padres me convencieron de que siguiera, que ya buscarían el modo de pagarlo todo, no solo la matrícula sino también el coste de vivir fuera de casa (alquiler, transportes, luz, agua, alimentación...) y me matriculé solo de seis asignaturas, todas ellas en segunda matrícula, que me han costado más de 900 euros. En mi opinión es demasiado caro tratándose de una universidad pública y hay mucha gente que no se lo puede permitir. Entiendo que a lo mejor la tercera o cuarta convocatoria pueda incrementar un poco el precio, pero no para una segunda matrícula porque es muy normal que en alguna asignatura se suspenda. Son materias difíciles que no tienen nada que ver con lo que estábamos acostumbrados a estudiar hasta ahora en el instituto», cuenta Pedro Fernández, de Montijo.

Lo que narran estos alumnos es la realidad de muchos estudiantes que viven bajo la presión del suspenso para no ser penalizados el siguiente curso. Porque Extremadura es una de las comunidades del país que más castiga a los repetidores universitarios. Así lo pone en evidencia el último informe del Observatorio del Sistema Universitario (OSU), titulado Precios Públicos de matrícula: ¿Ya está?, que critica además la disparidad de los precios de las universidades públicas de España. 

Máximo y mínimo

Los costes están fijados por unas horquillas mínimas y máximas que establece la Conferencia de Política Universitaria y cada gobierno autonómico decide qué nivel implanta en su comunidad. En el caso de Extremadura, el informe también destaca que en las primeras matrículas la UEx tiene uno de los precios más baratos del país. Actualmente matricularse en un curso completo de una carrera cuesta entre 593 y 1.064 euros, según la experimentalidad de la titulación, que hace referencia al coste que tiene impartir esa enseñanza (las que tienen más prácticas son más costosas). Luego a estos precios se añaden una recompensa que no tienen todas las regiones: Extremadura aplica una bonificación del 99% de los créditos aprobados a la primera el año anterior. Es decir, que si un alumno aprueba todo a la primera, solo tendría que abonar el primer año que accede a la UEx y si no recibe beca del ministerio.

Javier Florido, Adrián Izquierdo, Pedro Fernández y Lucas Méndez, en la Politécnica.

Javier Florido, Adrián Izquierdo, Pedro Fernández y Lucas Méndez, en la Politécnica.

Sin embargo, la situación es bien distinta cuando hay algún suspenso y el alumno se matricula por segunda, tercera o cuarta vez de una misma asignatura, entonces tiene que pagar hasta seis veces más en Extremadura, una de las comunidades del país que más penaliza a los estudiantes de grado. 

Según la experimentalidad de la carrera, cada crédito en primera matrícula se sitúa entre los 17,74 y los 9,88 euros. Pero a partir de ahí, el precio empieza a dispararse, también de una forma diferente en cada comunidad. Así, en la Uex en segunda matrícula cada crédito oscila entre 37,02 y 20,62 euros; en tercera entre los 80,21 y los 44,67 euros; y en cuartas y sucesivas matrículas el coste de cada crédito está entre 111,06 y 61,86 euros. Hay que tener en cuenta que las asignaturas suelen tener seis créditos, por lo que una sola materia puede llegar a costar más de 600 euros si se repite tres veces en el grado más caro.  

Pocos recursos

Y es así donde pone el foco el informe del OSU. «Todas las comunidades aplican coeficientes multiplicadores del precio de las segundas y posteriores matrículas, pero lo hacen de forma muy desigual, no sólo en importes, sino también en criterios. Este castigo económico a la repetición de asignaturas, que es totalmente atípico en el conjunto de Espacio Europeo de Enseñanza Superior, configura un panorama poco o nada consistente, en el que el estudiantado con pocos recursos puede verse atrapado en situaciones económicamente complicadas según el nivel de estudios y la comunidad autónoma y resulta un condicionante disuasorio a la hora de elegir los estudios a cursar», se advierte en el estudio. 

De hecho, Adrián Izquierdo, otro alumno de la Escuela Politécnica, tuvo que ponerse a trabajar durante el verano tras su primer año en la universidad «si no, no habría podido seguir estudiando». Cursa Ingeniería de Computadores, está en tercer curso pero es su cuarto año en la Politécnica. «El año pasado conseguí quitarme todo lo que arrastraba y este año todas mis asignaturas son en primera convocatoria. Pero el curso pasado tuve seis segundas matrículas y dos terceras que me costaban cerca de 2.000 euros, pero por la bonificación de la Junta en las primeras matrículas se me quedó en unos 1.600 euros, que ya era bastante». Y todo ello sin beca, porque no se permite más de tres suspensos al año y si se superan los siete suspensos hay que devolver la beca del año anterior.

Recuerda Adrián que en este sentido no se ha tenido para nada en cuenta el año complicado que se vivió con la pandemia de covid. «Fue un curso malo, veníamos de una época de clases online, sin poder salir de casa, sin vida social, todo el día delante de una pantalla y todo eso me quitó la motivación e hizo que me costase más». Por eso, cree que en el capítulo económico no se tienen en cuenta las múltiples circunstancias puntuales que puede haber tras un suspenso.

Y los altos precios que supone repetir alguna asignatura solo añade más angustia a los estudios. «Son muchas las exigencias y se olvidan de que sobre todo los dos primeros cursos es muy complicado que no te quede ninguna, al menos en una ingeniería». 

Suspender es normal

«Suspender alguna en mi carrera es algo súper corriente y es normal estar en alguna clase con alumnos de segundo curso, de tercero o de cuarto», dice Lucas Méndez, alumno de Ingeniería del Software. Este curso tiene dos materias en segunda matrícula, al mantener la beca solo ha pagado unos 100 euros, pero admite que el riesgo y la presión siempre están ahí. «Hay gente que no se puede permitir suspender o que incluso tiene que dejar los estudios y es necesario que eso cambie».

Es lo que pide también Javier Florido, el delegado del Consejo de Alumnos de la Escuela Politécnica. «Es muy normal encontrarte con algún suspenso en estas carreras, sobre todo los primeros años porque son materias muy trasversales. Tener que pagar mucho por suspender es muy elitista y clasista porque además los precios se disparan tanto que llegan a duplicarse de una convocatoria a otra. Está bien recompensar a quien aprueba, pero no hay que castigar tanto a los que no lo hacen», opina Javier, que también tiene una asignatura en segunda matrícula.

Componente humano

Los suspensos no son solo cosa de las ingenierías. Iván es otro alumno de la UEx al que también se le ha atragantado alguna materia y se ha visto perjudicado económicamente por ello. «Creo que he pagado más de 200 euros por cada una de las tres asignaturas que tengo de cursos anteriores. Es una barbaridad porque además, no sé por qué, nunca he recibido beca y en mi casa solo trabaja mi padre». Este estudiante de Comunicación Audiovisual lamenta que al final solo eres un número para el sistema universitario y no se tienen en cuenta circunstancias personales, como en su caso, que sufre de depresión y ansiedad. «Todo esto hace que sientas que no vales nada. Al final son asignaturas, créditos y hay poco componente humano».

Desde el Consejo de Estudiantes de la UEx, el máximo órgano de representación estudiantil, este asunto es una demanda recurrente. «Nosotros lo venimos diciendo desde hace mucho tiempo, porque subir tanto las segundas, terceras y cuartas matrículas es una forma de castigar a la gente que quiere sacarse una carrera. Detrás de un suspenso puede haber mucho factores y al final, el componente social acaba condicionando las notas», concluye Hernán Álvarez, el delegado del Consejo , que advierte que suspender alguna asignatura durante la carrera «es muy común».

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