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LOS ENTRESIJOS DEL PROYECTO EMPRESARIAL ANUNCIADO HACE DOS AÑOS

Una primera piedra de oro para la fábrica de diamantes

El inicio de las obras en Trujillo fue un día tan histórico para la localidad que incluso una de sus vecinas, Sisi, quiso enterrar bajo la industria una esclava grabada que le regaló su marido antes de fallecer: «Me pareció una manera bonita de tenerlo siempre aquí»

La portavoz del Gobierno ayuda a Visitación Rojo a quitarse la esclava de oro que introduciría después en el cofre durante el acto de coloación de la primera piedra de la fábrica de diamantes de Trujillo. YOLANDA JIMÉNEZ

La colocación de la primera piedra de la fábrica de diamantes, anunciada hace dos años, fue un día histórico para Trujillo. Todo estaba atado el pasado 3 de marzo para celebrar un acto simbólico con el que se daba el pistoletazo de salida a las obras de un proyecto importante para la comarca y para toda la región, pero hubo también un poco de improvisación. Los focos los acapararon Isabel Rodríguez, la ministra y portavoz del Gobierno, y Martin Roland Roscheisen, el consejero delegado de Diamond Foundry, empresa que ha puesto a Trujillo en el mapa, pero Visitación Rojo, vecina de la localidad, se convirtió sin quererlo en otra de las protagonistas de ese histórico día. Y no fue premeditado. 

«La noche de antes, estando ya en la cama, me vino de repente un palpito y me dije, qué bonito sería que mi marido estuviera presente este día de alguna manera y me acordé de una esclava pequeña de oro que me regaló en uno de mis cumpleaños», cuenta Visitación Rojo, conocida como Sisi. Así que, a la mañana siguiente, se levantó para ir el acto al que estaba invitada como antigua concelaja del ayuntamiento, se cololó la joya y cuando llegó el momento de introducir en el cofre que se iba a enterrar en el terreno de la fábrica los objetos habituales (los periódicos del día, monedas de curso legal y un pergamino firmado por los asistentes), Sisi se levantó de su asiento, se dirigió al centro de la mesa e introdujo en la caja la esclava de su marido, aunque la ministra tuvo que ayudarle primero a desabrocharla de su muñeca: «Para que mi marido siga estando en Trujillo para siempre». 

Su marido, Francisco Cáceres, conocido como Paco, falleció a los 79 años el pasado 18 de septiembre. Pasó cerca de 20 años trabajando como ordenanza del ayuntamiento «y le quería todo el mundo porque se ha desvivido por Trujillo y por toda la comarca. No sé, fue de esas cosas que te dan y las haces sin pensar. Todos me miraron». Su gesto, totalmente imprevisible porque no se lo había dicho a nadie antes, causó sorpresa, pero también emocionó a los empresarios y las autoridades. «El americano que es el jefe de la empresa, el alcalde, Vara... todos me dieron un abrazo enseguida y me felicitaron por lo que hice. Nadie se lo imaginaba ni se lo esperaba».

La portavoz del Gobierno ayuda a Visitación Rojo a quitarse la esclava de oro que introduciría después en el cofre durante el acto de coloación de la primera piedra de la fábrica de diamantes de Trujillo. YOLANDA JIMÉNEZ

Tanto es así que el propio Martin Roscheisen se interesó por conocer más detalles de su historia personal y le dijo, «en español pero con mucho acento americano», que le había encantado su gesto y que le mandaría un detalle en agradecimiento: «a ver si va a ser un diamante», ironiza. Y hasta se hicieron un selfie juntos para el recuerdo. «Le he dicho a mi hijo que me saque la foto en grande para ponerla en casa», confiesa.

Un proyecto para deslumbrar

A ella esa imagen le recordará siempre la bella persona que era su marido, al que no le dio tiempo a ver cómo ese proyecto que tenía su querido Trujillo se iba a convertir en una realidad. «Esto es algo muy importante no solo para nosotros, sino para todos los extremeños. Aquí el proyecto se aceptó enseguida, todos sabíamos que saldría adelante. Va a ser una obra de gran envergadura y va a generar empleo a punta de pala. A ver si de una vez tiramos todos del carro y no seguimos poniendo palos en las ruedas, porque ahora sí va a haber oportunidades para que los jóvenes se queden. Vamos a brillar tanto que vamos a deslumbrar a las estrellas», señala Sisi. 

Además de la esclava de oro, la primera piedra de la fábrica de diamantes cuenta también para la posteridad con un crucifijo que fue bendecido durante el acto por el cura local y un pergamino firmado por los dos empresarios del proyecto y las autoridades allí presentes con un mensaje muy directo: «Los sueños son los que nos hacen diferentes y libres. Diamond Foundry es un gran sueño que ha traído a nuestra tierra extremeña un vendaval de aire fresco y de esperanza», reza el documento. 

Todo quedó completamente sepultado aquel histórico 3 de marzo. «Fue un día ilusionate para el futuro de Trujillo y de Extremadura. Se ha trabajado mucho para que llegara este momento, se han tardado más de dos años en que el proyecto viera la luz, ha habido que mover muchos palos para llegar a este punto, pero ya está aquí», señala Manuela Ortega, la concejala de Industria del municipio trujillano. De momento, tras aquel acto simbólico de colocación de la primera piedra, ha comenzado la fase de movimientos de tierra que se prevé que dure alrededor de tres meses. Posteriormente, empezará la construcción de una fábrica que hará brillar mucho más a una de las joyas de Extremadura.

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