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EL 2023 ESTÁ SIENDO UN AÑO NEGRO EN LAS CARRETERAS EXTREMEÑAS

La Fiscalía exige más controles de tráfico para prevenir los accidentes mortales

Extremadura es la región donde más han crecido en la tasa interanual, un 60%. Van 15 muertos este año. El fiscal de tráfico dice que la Guardia Civil no vigila las vías secundarias, con más siniestros, por falta de medios

Estado en el que quedó uno de los camiones siniestrados este pasado lunes en el accidente en la EX-A1.

Estado en el que quedó uno de los camiones siniestrados este pasado lunes en el accidente en la EX-A1. / EL PERIÓDICO

Cáceres

El choque entre dos camiones en la EX-A1, a la altura del término municipal de Toril (Cáceres), se cobró la vida este pasado lunes de un hombre de 61 años y de una mujer de 59, ambos ocupantes de uno de los vehículos siniestrados. En el otro camión viajaba otro varón de 50 años que resultó herido leve con un esguince cervical, que recibió el alta in situ. Según las primeras hipótesis el siniestro se ha producido por alcance de uno de los vehículos en la trasera del primero, aunque aún está pendiente el atestado de la Guardia Civil.

Días antes perdió la vida también un joven de 30 años al salirse de la vía el vehículo en el que circulaba a la altura de Azuaga (Badajoz). En el accidente resultaron heridos también otros cuatro varones de entre 21 y 31 años, que viajaban con el fallecido. El conductor no llevaba puesto el cinturón de seguridad. Y con anterioridad falleció también otro joven de 32 años tras salirse de la vía con la motocicleta en la que viajaba en la carretera que une Abadía y La Granja (Cáceres). Es el tercer motorista que muere este año y tampoco llevaba puesto el casco.

Este 2023 está siendo negro en las carreteras extremeñas. Según los datos de la Dirección General de Tráfico, que actualiza cada día, en lo que va de año han perdido la vida al volante 15 personas, un 60% más que en el mismo periodo que el año anterior, cuando por estas fechas se registraban seis fallecidos. Extremadura es además la comunidad en la que más ha crecido la cifra de accidentes mortales de todo el conjunto nacional. En el resto de las comunidades autónomas esa cifra se ha reducido o se mantiene en los mismos niveles, salvo en Asturias, Canarias, Castilla La Mancha, Castilla y León, Galicia y Navarra. Pero en todas ellas el número de fallecidos ha subido entre una y cuatro personas, mientras que Extremadura suma ya nueve muertos más que en 2022.

El conductor no respeta

El fiscal delegado de tráfico en Extremadura, Diego Yebra, cree que una de las causas de este incremento es la reducción de controles de la Guardia Civil que, debido a la falta de medios, no da abasto para vigilar sobre todo las carreteras secundarias. Y es aquí donde se producen la mayor parte de los accidentes mortales, al menos en Extremadura. «Hay menos control porque han bajado mucho las dotaciones de la Guardia Civil, hay un enorme número de vacantes y no dan, con esas bajas, para cubrir todas las carreteras de la comunidad extremeña», apunta Yebra. El conductor, sabedor de esta situación, escoge estas vías para circular y poder así incumplir las normas: exceder la velocidad, no ponerse en cinturón o conducir bajo los efectos del alcohol y las drogas. «La recomendación es bien sencilla. Que se respete la norma de los límites de velocidad, que el conductor que haya ingerido alcohol o drogas no se ponga al mando de un vehículo y algo fundamental, no podemos consentir que siga habiendo fallecidos porque no tengan casco en la motocicleta o no se pongan el cinturón», advierte el fiscal.

Ya ha solicitado a la Delegación del Gobierno que incremente los medios en la Guardia Civil. «Tuvimos una reunión con la delegación del gobierno y se puso de manifiesto por parte de la Fiscalía que ese menor número de horas de vigilancia en carreteras repercute negativamente en el control. Es evidente que una patrulla de la Guardia Civil paseando por la autovía o por las nacionales alerta y los conductores van más despacio, pero si no llegan a las carreteras secundarias es más complicado que la gente respete porque el conductor no quiere respetar», argumenta. 

El fiscal delegado de tráfico, Diego Yebra.

El fiscal delegado de tráfico, Diego Yebra. / CEDIDA

Diego Yebra: «El año pasado la mitad de los muertos dieron positivo en alcohol y drogas»

«Tenemos un incremento de vehículos circulando tras la pandemia, van mucho más deprisa y se consumen muchos más ansiolíticos y drogas y la gente conduce bebida». Es la lectura que hace el fiscal delegado de tráfico en Extremadura, Diego Yebra, sobre el aumento de accidentes mortales en la región. A lo que se suma, incide, que la mayoría ocurren en carreteras secundarias, que no controla la Guardia Civil por falta de medios humanos.

«El covid lo ha cambiado todo. Hay ganas de salir, de volver a vivir y la gente se ha relajado en el cumplimiento de las normas. Entonces voy a una velocidad superior. No es que haya muchos más accidentes pero sí son mucho más graves», afirma. En ese incumplimiento de las normas se encuentra también el consumo de alcohol o drogas, que ha crecido también de forma importante: «Según el último informe anual de este organismo la mitad de los fallecidos dieron positivo en alcohol o en drogas», apunta Yebra.

La Guardia Civil tiene la obligación de dar traslado a la Fiscalía de los atestados de todos los accidentes mortales, para investigarlos. «Cuando hay fallecidos la Guardia Civil elabora, en el plazo de 30 días, un segundo atestado más complejo analizando todas las causas que han producido el accidente. En función de ello estudiamos si hay posibilidad de imputar al conductor o si no hay responsabilidad y se acaba archivando el asunto en la vía penal», explica Diego Yebra.

A todos se les somete a la prueba de alcohol y drogas, que se envía después al Instituto Nacional de Toxicología, para conocer si circulaban bajo los efectos de estas sustancias. Aunque lo cierto es que la mayoría de las veces esta investigación termina archivándose. De hecho este año solo tienen por el momento esa repercusión penal dos de los accidentes. «Una iba a una velocidad inadecuada y colisionó contra una motocicleta y el otro porque falleció el acompañante pero el conductor iba bebido y con presencia de drogas. Al haber ingerido estas sustancias es responsable del fallecimiento del acompañante», apunta. Esto no significa que el caso no tenga repercusión civil, pero el Ministerio Público solo se encarga de investigar en el caso de que haya algún tipo de responsabilidad penal. 

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