28M | Irene de Miguel Candidata de Unidas por Extremadura a la Junta

«Para cambiar las cosas hay que estar en el Consejo de Gobierno»

Irene de Miguel a orillas del Guadiana en Mérida.

Irene de Miguel a orillas del Guadiana en Mérida. / JORGE ARMESTAR

Rocío Sánchez Rodríguez

Rocío Sánchez Rodríguez

Las encuestas dicen que mantendrá sus cuatro escaños y que puede ser clave en el nuevo gobierno. Su programa defiende una empresa pública de energía, la bajada de ratios en Educación, priorizar la salud mental o mejorar la Atención Primaria. «Son temas que también lleva el PSOE, no entiendo por qué no los ha puesto en marcha». Irene de Miguel (Madrid, 1981), es la candidata de Unidas por Extremadura --la suma de Podemos, IU y Alianza Verde-- a la Junta. Como arma, que en la comunidad la izquierda no está dividida en varias siglas, como ocurre en otros territorios. Su campaña la apoyarán tanto la vicepresidenta Yolanda Díaz como la ministra de Igualdad, Irene Montero.

Ha dejado claro que esta vez quiere entrar en el gobierno. 

La cultura del gobierno de coalición se ha asentado en España y ha tenido muy buenos resultados. Nadie puede negar que la salida de la crisis con la pandemia ha sido más social y justa que en la anterior crisis que gestionó la derecha. Y tenemos cinco gobiernos de colación (Canarias, Baleares, Valencia, Aragón y Navarra) que han avanzado mucho en competencias de energía, vivienda o derechos sociales. Los únicos gobiernos de coalición que se han roto han sido los de la derecha:Murcia, Andalucía y Castilla y León, que han tenido que hacer elecciones anticipadas. Creo que Extremadura necesita un gobierno de coalición; la mayoría absoluta al PSOE le ha sentado muy mal. Hemos visto cosas muy graves.

¿Por ejemplo?

La ley de Valdecañas, con muchas similitudes a la de regadíos de Moreno Bonilla en Andalucía. Pretender hacer pasar por legal lo que es ilegal y que los tribunales ya han dicho que es ilegal... No se pueden hacer leyes que son ilegales.

¿Hay que tirar Valdecañas?

Hay que cumplir las sentencias. Derribando Valdecañas no se va a volver al estado de conservación ecológica, no es eso. Es que Valdecañas es el paradigma del pelotazo urbanístico de la corrupción, y que se mantenga es un peligroso ejemplo.

¿Y el empleo que genera?

Yo me he ido a los datos, me he estudiado el tema, y realmente empleos directos genera muy pocos. Los datos de paro en El Gordo y Berrocalejo, los más cercanos, son iguales que los del resto de municipios. Tampoco son pueblos con muchísimos niños... Es empleo temporal y de servicios. No estamos hablando de tirar la Díter en Zafra. Es una urbanización de ricos.

El derribo supondría un alto coste para las arcas públicas.

O no... No entendemos por qué el alcalde de Alburquerque tiene que dimitir porque se le hacía pagar de su propio bolsillo la demolición de una vivienda porque llevaba 20 años sin cumplirse una sentencia judicial y resulta que en Valdecañas no hay ningún responsable político.

Entonces, tiene claro que va a pedir ser parte del Gobierno.

Para cambiar las cosas hay que estar dentro del Consejo de Gobierno, hay que poder firmar el DOE.

¿Su partido está en contra de la energía fotovoltaica?

No, cómo vamos a estarlo si las renovables son el futuro. De lo que estamos en contra es del modelo en manos de las grandes eléctricas que lo único que hacen es generar de nuevo una oligarquía.

¿Ocurre en Extremadura?

Totalmente. Se está alicatando Extremadura con las fotovoltaicas. Se han cortado olivos y encinas centenarias para poner placas en manos de Iberdrola, Endesa, Naturgy. El futuro pasa por las renovables, pero con planificación. No se pueden poner en tierras fértiles, porque esas tierras han de producir alimentos. El modelo debe estar distribuido: con pequeñas y medianas empresas, comunidades energéticas locales, los propios usuarios con autoconsumo.... Si no, habrá desigualdad. Somos una de las comunidades con mayor pobreza energética y a la vez un paraíso energético. No quiero ser una colonia.

¿Qué opina de los grandes proyectos sobre la mesa?

La azucarera de Mérida es un castillo en el aire, no va a llegar nunca. Elysium City será Valdecañas II. Valdecañas iba a ser una ciudad terapéutica, iba a tener hospitales... Se ha quedado en urbanización de lujo con hoteles de lujo. Nuestra apuesta es que ni un euro público vaya a ese tipo de proyectos.

¿La gigafactoría?

Tiene más posibilidades que el resto. Pero con el litio aún hay muchas incertidumbres. Si vamos a basar nuestra movilidad en el coche eléctrico, ya podemos estar sacando litio de Marte.

¿Extremadura ha mejorado en estos cuatro años del PSOE?

Ha sido una legislatura muy compleja. Asumo que Fernández Vara no lo ha tenido fácil con la gestión de la pandemia, la crisis energética, la inflación... Pero gracias a las decisiones del Gobierno de coalición no hemos sufrido tanto la consecuencias. Aunque también creo que los fondos europeos se tenían que haber invertido mucho mejor y lo que estamos viendo es la baja ejecución de los mismos. Se va a tener que devolver dinero y va a ser un grave fracaso de gestión.

Destaca la labor del gobierno de coalición, pero volvemos a tener trabajadores pobres.

Es una terrible realidad y no es por echar balones fuera, pero es que estamos viviendo un coyuntura muy compleja. Salimos de la pandemia y nos golpea de nuevo una guerra a las puertas de Europa. Fruto de las sanciones y de una errática política europea de no apostar por la mediación y el diálogo, como ahora muchos dirigentes están pidiendo, pues sufrimos los efectos colaterales. Se le suma una crisis energética donde las eléctricas se han estado haciendo de oro con los recursos de Extremadura. Y todo esto atravesado por la emergencia climática. Y esto no de va de poner parches, va de cambiar nuestro de modelo de producción.

¿Ha estado en desacuerdo con algunas de las medidas estatales?

Muchas veces desde la periferia se ven las cosas de otra manera. Por ejemplo, cuando se habla del impuesto a los carburantes. Es una manera de desincentivar el transporte privado, pero en una región como la nuestra sin transporte público, pues se golpea a las clases trabajadoras que necesitan el coche para desplazarse.

Hablemos de la Ley del sí es sí.

La campaña de acoso y derribo desde la derecha ha sido bestial. Esta ley lo que planteaba era poner el consentimiento en el centro. Una mujer cuando tiene un cuchillo en la garganta, difícilmente va a poner oposición. Y el PSOE, en vez de aguantar como hizo Zapatero con la ley de violencia de género, que tuvo más de 200 recusaciones al Constitucional, pues ha decidido modificarla con el PP.

¿Yla reducción de condenas?

Es la consecuencia de la aplicación errónea de la ley.

¿El problema es la aplicación?

Lo está diciendo la Fiscalía, que ya está echando para atrás muchas de esas sentencias reductoras de condenas.

¿Qué opina de la Ley Trans?

Estoy de acuerdo. Es uno de los colectivos que más ha sufrido.

¿Esta ley permite que se invadan espacios de mujeres?

Para mí una mujer trans es una mujer. Un hombre machista no necesita ser una mujer trans para agredir, violar, matar...

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