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SE PUSIERON EL PASADO VERANO Y HAN ESTADO DISPONIBLES CASI UN AÑO

Ya no habrá autobús de reserva en Cáceres y Mérida por si se averían los trenes

Renfe los contrató por las incidencias del Alvia pero dice que no los necesita porque ya son «poquísimas»

Solo se han utilizado «de manera puntual» y no por retrasos sino por el cierre del servicio derivado de obras

El autobús que ha estado estacionado en Cáceres desde el pasado verano. Se retiró el 1 de junio.

El autobús que ha estado estacionado en Cáceres desde el pasado verano. Se retiró el 1 de junio. / Carla Graw

Cáceres

Renfe prescinde de los autobuses contratados en las estaciones de Mérida y Cáceres por si se averiaban sus trenes. Han estado disponibles casi un año pero la empresa del servicio ferroviario afirma que en este tiempo ha comprobado que no son necesarios porque se han utilizado «de manera puntual», ya que las incidencias registradas en los trenes con salida y destino en ambas estaciones son «poquísimas». Según indican a este diario fuentes de Renfe, solo ha sido necesario trasladar a los usuarios por carretera mientras ha permanecido suspendido parte del trayecto en tramos de la provincia de Badajoz por obras en las vías.

Por eso ha decidido no renovar el contrato, que cumplió el pasado 31 de mayo. Desde esa fecha los autobuses estacionados han desaparecido de la entrada de ambas estaciones. A partir de ahora, cuando sea necesario un transporte alternativo por carretera por incidencias o retrasos en el tren, Renfe actuará como lo hace habitualmente: contratará en el momento autobuses o taxis que trasladen a los pasajeros a su destino.

Con la contratación de estos autobuses de manera fija lo que pretendía la empresa era ahorrar tiempo pues, en lugar de tener que buscar en el momento del incidente una empresa disponible, de esta manera se aseguraba tener un vehículo siempre disponible. Así lo justificaba en el pliego: «Para cubrir posibles incidencias del tráfico ferroviario y de esta manera garantizar a los viajeros la llegada a su destino a la hora prevista o, en su defecto, evitar ocasionarle más retrasos de lo esperado». De hecho, el contrato exigía que, en el caso de que se llegara a requerir el uso del vehículo que se encontraba en la estación por la avería de alguno de los trenes, la empresa adjudicataria debía proporcionar otro, para no dejar sin este servicio a la estación en ningún momento.

Estreno tropezado

Se pusieron en un momento clave: con el recién estrenado tren rápido entre Badajoz y Madrid (el Alvia), que tuvo un comienzo bastante tropezado. Hizo su primer viaje el 19 de julio de 2022, justo un día después de que el rey, los presidentes del Gobierno y de la Junta e infinidad de autoridades, probaran el trayecto entre Cáceres y Badajoz. Este último funcionó a la perfección pero al día siguiente, su primer día oficial, arrancó en Badajoz con demora y llegó a Madrid con más de una hora de retraso porque circuló, por un error humano, por la antigua vía en un tramo de Badajoz a Mérida.

El segundo y el tercer día también se registraron retrasos de más de una hora. Y al cuarto Renfe reconoció que no podía cumplir los horarios porque el servicio presentaba anomalías que obligaban a reducir la velocidad en algunos tramos. Las incidencias se sucedieron has que en el puente de Todos los Santos (el 1 de noviembre) registró otra demora porque el maquinista que tenía que conducir el convoy no se presentó en la estación de Madrid y no había ningún sustituto. Al final los pasajeros tuvieron que ser transbordados a un tren de media distancia que, al ser además más pequeño, obligó a que muchos hicieran el trayecto de pie o sentados en los pasillos.

Para ahorrar tiempo

Fue en ese contexto en el que Renfe optó por contratar directamente un autobús para las estaciones de Cáceres y Mérida para poder ofrecer un trayecto alternativo en el menor tiempo posible ante las incidencias tan recurrentes. En cambio la situación parece que se ha estabilizado. Se siguen registrando retrasos, aunque no de forma tan continuada. La última, de hecho, ha sido este pasado sábado cuando en el tren Sevilla-Cáceres hubo un conato de incendio a la altura del municipio sevillano de Alanís. Obligó a evacuar a los 170 pasajeros, la mayoría padres con niños pequeños de Zafra que fueron de excursión a la capital hispalense. Estuvieron más de cinco horas esperando a que un nuevo tren fuera a recogerlos. Llegaron a casa de madrugada. Y este lunes el tren Badajoz-Alcázar de San Juan (Ciudad Real) arrolló a un animal, lo que provocó también retrasos tanto en este servicio como en otro tren, el que cubría el trayecto a la inversa.

Mantener estos dos autobuses en las ciudades de Cáceres y Mérida todos estos meses ha costado a Renfe 202.400 euros. Ese fue el precio por el que se adjudicó a la empresa Autocares Morcillo SL. Sin embargo la ferroviaria ha tenido que pagar otros 122.929 euros más por servicios extra que no se especifican. Por tanto, en total ha costado 327.329 euros. 

Un mes para el primer tren electrificado

Es la promesa del Gobierno: este verano Extremadura contará con el primer tren electrificado de la historia, lo que permitirá que el trayecto a Madrid se realice en un tiempo más reducido. Llega con dos décadas de retraso pues la alta velocidad en la región se lleva anunciando desde 2003. Ya está gran parte del trabajo terminado. A finales de mayo las estaciones de Plasencia y Cáceres contaban ya con electrificación y en 112 kilómetros entre la salida de la estación de Plasencia y la subestación de Carmonita la catenaria (cable aéreo) está también en tensión.

El proyecto se divide en dos tramos: el primero discurre entre Plasencia y la bifurcación de Peñas Blancas, a la altura de Carrascalejo y está al 97% de ejecución. Entre Plasencia y Cáceres (69 kilómetros de vía doble) y Cáceres y Peñas Blancas (42 kilómetros de vía doble) han finalizado los trabajos de tendido de catenaria, así como su ajuste. Asimismo, como se ha comentado al principio, las estaciones de Plasencia y Cáceres ya están listas para recibir trenes que no sean diésel. En cambio, a día de hoy, todavía no circula por estas vías el único tren que puede hacerlo, el Talgo S-730 que realiza el servicio Madrid-Badajoz-Madrid. El Alvia seguirá realizando el trayecto en modo diésel pero al hacerlo ya por vías electrificadas podrá aumentar su velocidad a los 220 kilómetros/hora, cuando ahora la tiene limitada a los 180km/h. El segundo tramo transcurre desde Peñas Blancas hasta Badajoz y la frontera portuguesa; y desde Aljucén a Mérida. De este modo, se electrifican total o parcialmente las estaciones Mérida (ahora mismo se están ejecutando las cimentaciones para los postes de catenaria), Aljucén y Badajoz (ambas actualmente en fase de izado y vestido de los postes de catenaria).

El problema está más allá de la capital del Jerte, donde el tren debe volver a la vía antigua. El proyecto de la línea de alta velocidad entre Extremadura y Madrid se divide en tres secciones: Badajoz-Plasencia, Plasencia-Talayuela y Talayuela-Madrid y esas dos últimas fases siguen a la espera. 

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