Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

ARRANCA LA XI LEGISLATURA

María Guardiola, la primera presidenta de Extremadura gracias a los ‘síes’ de Vox

Garantiza un gobierno «leal y estable» y tiende la mano a los grupos. Pelayo augura una relación «duradera»

Fernández Vara se despide de la tribuna de la Asamblea e Irene de Miguel se erige líder de una oposición fuerte

El Partido Popular pide a la oposición 100 días de cortesía para poner en marchas sus políticas

Guillermo Fernández Vara felicita a la nueva presidenta, María Guardiola, tras ser investida.

Guillermo Fernández Vara felicita a la nueva presidenta, María Guardiola, tras ser investida. / jorge armestar

Mérida

No hubo sorpresas. Nadie se salió del último guion escrito y María Guardiola (Cáceres, 1978) ya es presidenta de Extremadura. Se pone al frente de la Junta con el primer gobierno de coalición en la historia de la región gracias a los ‘síes’ de los cinco diputados de Vox que, sumados a los 28 escaños del PP, fueron suficientes para alcanzar la mayoría absoluta de la Asamblea extremeña en la primera vuelta de la votación de su sesión de investidura. La ya presidenta obtuvo 33 votos a favor y 32 en contra (28 de PSOE y cuatro de Unidas por Extremadura). Ninguna abstención.

La votación fue esta mañana de viva voz y llegó después de más de cuatro horas de intenso debate en el que los cuatro grupos parlamentarios (PSOE, PP, Vox y Unidas por Extremadura) pudieron replicar el discurso de investidura que pronunció Guardiola la tarde del jueves. Durante las intervenciones hubo sorna, ataques a uno y otro bando y tensión (la presidenta de la Asamblea tuvo que llamar al orden en más de una ocasión), pero también se vivieron momentos conciliadores e instantes de emoción.

Gobernar "para todos"

La protagonista del día ha sido la nueva presidenta de la Junta, quien en su turno de réplica tras escuchar a los cuatro grupos parlamentarios puso el feminismo por bandera al ser la primera mujer en ocupar este cargo y por ello quiere convertir a Extremadura en referente en igualdad, un área que asumirá ella misma desde la Presidencia. Garantizó que habrá un gobierno «para todos y todas» y «estable y leal» en la región los próximos cuatro años y que el acuerdo firmado con Vox, porque este viernes sí ha hablado del pacto a diferencia del jueves, «no supone ninguna amenaza a los derechos de los extremeños» y se «circunscribe a materias concretas», aseguró. Incluso deseó a los diputados del partido de Abascal «suerte» en sus competencias de gobierno. 

La presidenta tuvo reproches para los socialistas, pero volvió a insistir en que «a pesar del coste personal» que le ha supuesto aceptar que no gobernará en solitario, como ha repetido durante la campaña electoral, el cambio es «mucho más importante para todos los extremeños». Y tendió la mano a todos los grupos. «Quiero dialogar, buscar acuerdos y centrarme en los demás. El objetivo no es otro que el progreso de esta tierra» .

Guardiola junto a su madre y la pareja de esta, tras ser investida presidenta.

Guardiola junto a su madre y la pareja de esta, tras ser investida presidenta. / jorge armestar

Quien también acaparó esta mañana los focos del debate fue el líder regional del PSOE, Guillermo Fernández Vara, que se despidió del Parlamento, cerrando oficialmente así una etapa en la política regional. «Es mi última intervención en esta Cámara», confirmó en el turno de réplica tras las especulaciones sobre su futuro. Deseó suerte a Guardiola en el nuevo gobierno y llegó a expresarle su afecto y cariño tras un primer encuentro hace solo un año en el que le reconoció que admiraba su valentía de dar un paso al frente. «Fue desde el afecto, no desde el machismo».

Un inicio conciliador

Pero hubo también un tercer protagonista en el hemiciclo. Fue el portavoz del grupo parlamentario Vox, Ángel Pelayo Gordillo, ya que tras el discurso de investidura del jueves evitó valorarlo. La coalición de gobierno echa andar con un tono muy conciliador que se dejó entrever en la primera intervención. El líder regional de Vox tan solo tuvo un reproche para Guardiola, que «apenas» citara en el discurso de investidura el acuerdo que firmaron hace 14 días. Pero ya lo hizo él esta mañana recordando algunas de las 60 medidas programáticas pactadas con el PP, con quien auguró que habrá «una relación duradera, leal y eficaz». «Damos un voto de confianza».

De hecho, Gordillo apeló durante su discurso principalmente al ya expresidente Fernández Vara, como si de otro debate de investidura diferente se tratara: «Sus políticas no funcionan». Le afeó que Extremadura tenga más de un 33% de trabajadores en el sector público, a lo que Vara le replicó que es por la alta penetración que tiene la sanidad y la educación pública en la región frente a otras autonomías. 

Gordillo también sacó a la palestra organismos que considera innecesarios en el nuevo gobierno y que, asegura, detraen 55 millones a la sanidad y la educación. Habló del Instituto de Consumo de Extremadura, de la Agencia de Cooperación Internacional, del Instituto de la Mujer, del Consejo de la Juventud, del Consejo Economía y Social y de la Cexma, así como de las subvenciones a sindicatos y a la Creex, que se recortarán como marca el pacto firmado. Sin embargo, no hubo ninguna alusión al futuro de estos organismos por parte de la presidenta Guardiola, que le recogió el guante en contadas ocasiones. 

El líder de Vox, Ángel Pelayo Gordillo, felicita a la nueva presidenta.

El líder de Vox, Ángel Pelayo Gordillo, felicita a la nueva presidenta. / jorge armestar

La segunda sesión del debate de investidura la abrió el líder socialista Guillermo Fernández Vara, que fue la lista más votada en las pasadas elecciones (logró unos 6.700 votos más que el PP), aunque no tenía mayoría suficiente para conformar gobierno. Y esa fue una crítica constante para Guardiola: «No va a ser presidenta porque lo quiera una mayoría de extremeños, sino porque lo quieren esos cinco señores», dijo en alusión a los diputados de Vox, al tiempo que recordó que ahora va a gobernar gracias «gracias a la extrema derecha» y que Monago ya lo hizo en 2011, pero con Izquierda Unida, «los comunistas que quieren echar». 

Fernández Vara defendió su gestión en los últimos ocho años al frente del gobierno y la herencia que deja: más docentes, más sanitarios, más trabajadores en el Sepad, mejores pensiones, salarios, comedores y aulas matinales gratuitos, concertación social, la mejora planificación eléctrica de España, con 420 kilómetros de conexiones de hidrógeno, 3.500 millones de programas operativos y las leyes más avanzadas en materia de ordenación del territorio, entre otros. Y aprovechó el foro para pedir a Ecologistas en Acción «generosidad» para abandonar los pleitos para evitar el derribo de Valdecañas. Única alusión a esta polémica.

Pactos sin respuesta

Las llamadas de la presidenta popular a los pactos por la sanidad, la educación y la financiación autonómica que ofreció el jueves, tuvieron como respuesta la propuesta de Vara de un gran acuerdo en las infraestructuras que la región necesita y otro por la inversión: «Todo el mundo sabe las recetas, lo que hay que hacer es poner dinero sobre la mesa y Extremadura necesita dedicar el 11% del PIB al sistema sanitario». 

La líder de Unidas por Extremadura, Irene de Miguel, con su contundencia e ironía se erigió esta mañana, sin lugar a dudas, como la líder de una oposición fuerte: «hoy no es un día alegre para esta tierra, nos tendrá enfrente», espetó. Empezó criticando el cambio de actitud de Guardiola respecto a la entrada de Vox en su gobierno, al que llama «del retroceso», siguió afeando que el 69% de la superficie de monte arbolado de la región «esté en manos de quien niega el cambio climático» (en alusión a que Vox se encargará de Gestión Forestal) y acabó avisando a Guardiola de lo que le espera: «Va a tener que tragarse un sapo de enormes dimensiones al pasar a la historia como la primera mujer presidenta que abrió la puerta a los negacionistas de la violencia machista, que es el primer paso para justificarla». Y duda de que vaya a ser un gobierno estable y de que vaya a durar cuatro años. 

La violencia de género, el feminismo y la igualdad generaron los debates más acalorados de la jornada. Guardiola criticó a De Miguel que alentara «el relato del miedo» y le replicó insistiendo en que «no se va a dar un paso atrás en la defensa de las mujeres, en la libertad y en el respeto a la diversidad». Mientras, Vara dudó de la insistencia de Guardiola de gestionar ella misma el área de igualdad: «lo justifica demasiado, como si tuviera miedo de que pasara algo si no estuviera bajo su paraguas». 

Por su parte, Gordillo no habló de violencia machista: «la violencia es violencia y toda debe ser castigada y sus autores cumplir íntegramente sus penas». En referencia al colectivo LGTBI dijo que rechaza colectivizar y «cada uno haga con su vida lo que quiera dentro de la ley».

Las discrepancias también quedaron patentes en la ley de memoria histórica que PP y Vox piensan derogar y por lo que Vara siente «un profundo dolor» por el hecho de que no se pongan en el lugar de las víctimas. «Me gustaría que conocieran lo que significa que sepas que tu padre está enterrado en algún sitio, pero no puedas nunca averiguar dónde está, que hablaran con esa gente y descubrieran que no hay rencor, ni venganza sino reparación», espetó. «Aquí el disfraz de moderada se le va de un plumazo», reprochó De Miguel a Guardiola, que no aludió al asunto. Sí lo hizo Gordillo para asegurar que esa ley «impone un relato uniforme que busca enfrentar a los españoles, cuando el anhelo no es la revancha sino la convivencia pacífica». 

Rebaja fiscal con polémica

Los números salieron a relucir cuando se habló de la rebaja fiscal que propone el nuevo gobierno y que los grupos de la izquierda rechazan y temen que se traduzca en recortes. Vara estimó que supondrá una merma de más de 200 millones: «¿qué gastos va a recortar para ajustar los presupuestos?», le preguntó. De Miguel, por su parte, recordó que el impuesto de Patrimonio que quieren eliminar solo lo pagan 1.200 personas en Extremadura que se ahorrarán 4.000 euros frente a los 25 euros que supone la rebaja del IRPF propuesta. «Su política fiscal además de insolidaria es imprudente, nos aboca al suicidio social y a la quiebra. Su proyecto para Extremadura es para los más privilegiados y va a generar desigualdad y mayor injusticia social».

Ambos líderes de la izquierda también reprocharon a Guardiola que no hablara de preocupaciones importantes de los extremeños como el paro, la inflación, la vivienda, la energía, la gestión del agua, de la crisis climática, de la ley LGTBI, de la cooperación o de Europa y las relaciones con Portugal, como tampoco lo hiciera de colectivos concretos como los mayores y las personas dependientes y con discapacidad. 

Por su parte, el portavoz del Grupo Parlamentario del PP, Abel Bautista, en su única intervención aseguró que tenderán puentes con los grupos de la oposición, a los que pidió 100 días de cortesía para que el nuevo gobierno ponga sus políticas en marcha en una legislatura que auguró «fructífera y próspera». Bautista subrayó que el PP rompe techos de cristal con la investidura «histórica» de Guardiola y agradeció a Vox su apoyo. «Tenemos presidenta para muchos años. Hoy se abre un nuevo tiempo en Extremadura y el 23J se abrirá un nuevo tiempo en España».

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents