EDUCACIÓN SUPERIOR
Uno de cada cinco extremeños que inicia una carrera la abandona
El 21% de los alumnos de la UEx renuncia y la tasa supera el 30% en las facultades de Económicas, Ciencias, Politécnica e ITI
En los grados de Gestión y Administración Pública e Ingeniería Eléctrica el abandono fue superior al 60% el curso pasado

Alumnos extremeños durante la EBAU. / SANTIAGO GARCIA VILLEGAS
No es lo que esperaban, no les gusta tanto como pensaban, es más difícil o aburrida de lo que creían, están pasando una situación personal o económica inviable o simplemente querían usarla de puente para cursar otros estudios... Son algunas de las razones por las que el 21% de los estudiantes que empieza una carrera en la Universidad de Extremadura (UEx) la acaban abandonando, según los datos recogidos por la propia institución, que toma como referencia la cohorte de alumnos que iniciaron los estudios en el curso 2022-2023. «Es una decisión importante que va a marcar tu futuro, así que no pasa nada por perder un año o dos de tu vida y empezar de nuevo en una carrera que de verdad te guste», señala Hernán Álvarez, delegado del Consejo de Estudiantes de la UEx.
Son, por tanto, uno de cada cinco alumnos extremeños los que acaban dejando los estudios universitarios que inician en la Universidad de Extremadura. «La mayoría abandona en el primer año, pero también conozco estudiantes que han dejado la carrera en segundo y tercer curso», añade Álvarez.
Los últimos datos con los que cuenta la universidad extremeña reflejan que la tasa de abandono general se situó el curso pasado en el 21,01%, pero hay grandes diferencias entre las facultades y los grados. Esa tasa se dobla en el caso de los estudios que se imparten en la Escuela de Ingenierías Industriales de Badajoz, donde el 45% de los alumnos abandonaron el año pasado los estudios que comenzaron y supera el 30% también en otros centros universitarios como la Escuela Politécnica de Cáceres (con una tasa del 37,6%), la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Badajoz (33,7%) y la Facultad de Ciencias (31,7%).
Por contra, los centros extremeños con menor tasa de abandono son la Facultad de Formación del Profesorado de Cáceres (9,6), la de Educación y Psicología de Badajoz (10,6), el centro universitario de Plasencia (11,7%) y la facultad de Enfermería y Terapia Ocupacional de Cáceres (11,9%).
Entrando al detalle de las estadísticas, las diferencias también son notables entre las carreras y en concreto, hay varias ingenierías entre las más abandonadas. «Suelen ser carreras más complejas de lo que uno se espera a priori, sobre todo en los primeros años», apunta el delegado del Consejo de Estudiantes.
Los mayores porcentajes
En la Universidad de Extremadura hay una decena de titulaciones en las que renunciaron el año pasado más de la mitad de los matriculados: son Filología Clásica, con una tasa de abandono del 88,8% en el último curso, Ingeniería Civil-Hidrología (68,5%), Información y Documentación (66,6%), el doble grado de Ingeniería Telemática en Telecomunicación e Informática en Mérida (62,5%), Ingeniería Civil-Transportes (61,3%), Ciencias Ambientales (59,5%), Ingeniería Electrónica (58%), Ingeniería Hortofrutícola (56,6%), Ingeniería Informática en Ingeniería de Computadores (54,9%) e Ingeniería Eléctrica (50,7%), según los datos del curo 2022-2023 publicados por la universidad extremeña.
En el lado opuesto, las que menos renuncias presentan son Medicina, tanto solo el 5% de los alumnos deja la carrera, Podología (4,7%), Educación Infantil (5,8%), Educación Social (8,4%) y Estudios Ingleses (9,1%). El abandono también es minoritario en la mayoría de los títulos de Enfermería (entre el 7 y el 9%), excepto en la titulación que se imparte en Badajoz, donde alcanza el 20% posiblemente porque al compartir espacios con Medicina y Fisioterapia, hay más alumnos que deciden cambiar de grado y usar esta primera como puente.
En general, la tasa de abandono del 21% registrada el curso pasado (son datos aún provisionales, según especifica la UEx) es casi cinco puntos superior a la registrada el curso anterior (en el 2021-2022 se situó en un 16,3%) y también es la más elevada de los últimos cinco años: desde el curso 2016-2017, cuando se registró un 22,2% de renuncias, no había un dato superior.
De todos modos, según recuerda Álvarez, es una situación habitual que se repite en todas las universidades del país en mayor o menor medida y que seguirá ocurriendo ya que también, ante la elevada demanda de determinados títulos, hay alumnos que utilizan unas carreras como puente para acceder a otras, especialmente en las que hay opción de convalidar posteriormente varias asignaturas. «Ocurre en Enfermería y Fisioterapia (que tiene un 40% de abandonos) para pasar luego a Medicina; en Comunicación y Audiovisual para cursar posteriormente Periodismo y también en Magisterio para acabar haciendo Psicología, entre otras». Luego, además, hay otras situaciones en las que el alumno descubre una vez dentro de una titulación que no cumple sus expectativas, se encuentran con asignaturas más complejas o difíciles de lo que esperaban o en las que tampoco encuentran un ambiente en el que se sientan cómodos «y no pasa nada por darse cuenta de que no es tu lugar y cambiar, ¿qué supone perder un año de tu vida con todos los que tienes por delante?», reflexiona el delegado.
El principal inconveniente sería económico, ya que si el alumno no supera el número de créditos suficiente puede perder la beca al año siguiente o no beneficiarse de la gratuidad de los créditos aprobados en primera matrícula que ofrece la comunidad extremeña desde hace varios años.
La tasa de éxito
Las estadísticas de la UEx también reflejan el número de estudiantes que acaban con éxito una titulación y que precisamente está también relacionado con los datos de abandono. Según los datos de la institución, aquellas ramas de conocimiento con menos renuncias son las que acumulan mayores tasas de éxito (se mide por el número de créditos aprobados), como es el caso de carreras de Ciencias de la Salud como Enfermería, donde oscila entre el 95 y 98% o Medicina que alcanza el 95,8%. En los grados de Educación se supera el 95%, mientras los datos más bajos se dan en titulaciones como Estadística (63,2%), Ingeniería Informática en Ingeniería de Computadores (67,5%) o Ciencias Ambientales (72%), entre otros grados.,
En términos generales, la tasa de éxito en la UEx se sitúa en un 88% en el conjunto de las titulaciones que imparte (según los últimos datos referentes al curso 2021-22) y la tasa de graduación ( la relación entre el alumnado que termina las enseñanzas conducentes a una titulación con el total de matriculados en el primer curso) supera el 60%.
La experiencia de Antonio: «Siempre me gustó Derecho, pero tenía miedo de no ser capaz de sacarla»

Antonio Domínguez. / CEDIDA
Las expectativas que Antonio Domínguez tenía puestas en sus primeros meses de experiencia universitaria no se cumplieron y al poco tiempo de empezar el grado de Administración y Gestión Pública en la Universidad de Extremadura (UEx) se dio cuenta de que allí no estaba su futuro. «Tenía unas expectativas diferentes, pensé que la carrera sería más atractiva y habría otro ambiente, pero solo estábamos seis en clase y no me encontraba a gusto del todo».
Así que, cuando terminó el primer cuatrimestre de aquel primer curso universitario, y con todas las asignaturas aprobadas, le contó a sus padres que quería cambiarse de carrera: «lo entendieron perfectamente y me dieron total libertad para tomar la decisión que fuera mejor para mí. Había aprobado todo, así que para no estar el resto del curso parado, decidí continuar con el segundo cuatrimestre, pero ya sabía que me iba a cambiar de carrera», cuenta este cacereño de 21 años.
Lo que él realmente había soñado desde siempre no estaba muy lejos, de hecho se impartía en la misma facultad, la de Derecho de Cáceres, pero él mismo se impuso las limitaciones. «No me atreví con Derecho desde el principio porque tenía miedo de no estar a la altura y no ser capaz de aprobar y sacar la carrera, no lo tenía muy claro y en el instituto creo que no me dieron la orientación correcta que esperaba o al menos yo no supe verla». También cree que el sistema educativo está muy «sistematizado», que no está bien visto que un alumno se pueda tomar una año de reflexión tras el instituto para conocer realmente sus gustos e intereses laborales. «A lo mejor necesitas estar un tiempo haciendo distintas cosas para saber realmente lo que uno quiere en el futuro. Al fin y al cabo es tu vida, hay una fecha de inicio pero no de fin, y si te gusta lo que haces lo vas a sacar sí o sí».
Antonio fue valiente cuando se dio cuenta de su error, porque «hay gente que se mantiene en esa carrera aunque no le guste por no salir otra vez de esa zona de confort o porque realmente no sabe lo que le gusta si no tiene una vocación clara». Y cuenta, además, que la universidad se portó muy bien con él y no tuvo problemas para hacer el cambio de grado al curso siguiente. De hecho, le convalidaron todas las asignaturas que ya tenía aprobadas del primer año de Administración y Gestión Pública (lo que le sirvió además para mantener la gratuidad en las materias al curso siguiente) y por eso ahora que va a empezar el cuarto y último curso de Derecho su matrícula es un poco a la carta: «tengo alguna asignatura de primero que todavía no me había cogido y la voy a hacer este año».
Aunque al principio le costó dar el paso «porque siempre intentas darte una segunda oportunidad», reconoce que está muy contento con el cambio que le dio a su vida universitaria. «Tengo mucha suerte de haberme podido cambiar, el ambiente en clase es muy agradable y ahora estoy estudiando algo que realmente sí me gusta. Y eso se nota tanto a nivel lectivo como personal».
Ahora está feliz y siente que ha tomado la decisión correcta. «Soy muy ‘friki’ del Derecho, me encanta», reconoce Antonio, a quien en el futuro le gustaría dedicarse tanto a la abogacía como a ser profesor universitario de Derecho.
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