Inflación en la educación
De nuevo, la vuelta al cole más cara
El gasto medio en libros de texto será este curso de 200 euros en Secundaria, 184 en Primaria y 103 en Infantil
Las familias extremeñas se enfrentan a otra subida de precios de un 1,39% por niño con respecto al pasado año

María Vaquero, dueña de la librería Todolibros en Cáceres mostrando los libros de texto de la vuelta al cole / Carlos Gil
En un contexto de inflación de precios genaralizada, el coste de los libros de texto y material escolar exigidos por los centros para el regreso a las aulas en septiembre no se queda atrás. La Federación Extremeña de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos/as de Centros Públicos (Freampa) advierte de que las familias extremeñas se enfrentan a otra subida de precios del 1,39% por niño. La vuelta al cole supone uno de los mayores gastos en los hogares de la región.
Según los portales financieros, este inicio de curso se prevé como el más elevado de la historia, superando al curso pasado, que también fue el más alto. La causa, la inflación. Maribel Rengel, presidenta de Freampa, enumera el gasto estimado en libros de texto en las diferentes etapas educativas: «Sabemos que la más cara es la de Secundaria, con un gasto estimado de más de 200 euros solo para libros; la de Primaria ronda un gasto de 184 euros y la de Infantil supera ya los 103 euros». En esta última los libros de texto han subido un 1,5% y eso que normalmente estos no se pueden reciclar debido a que son autorellenables, imposibilitando adquirirlos a través de los bancos de libros de los centros educativos.
«Negociar con la educación»
María Vaquero, dueña de la librería Todolibros de Cáceres, piensa que «el libro de texto gratuito es imprescindible en una educación obligatoria». Algo que a priori puede parecer perjudicial para las propias librerías pero que según la dueña de Todolibros «no tendría por qué serlo». Esto se debe a que «los padres pueden ir con su beca a la librería que quieran y luego la libraría facturaría la compra a los centros», explica.
Lo que le preocupa es el gran negocio que hay detrás. «Pronto vamos a poder comprar los libros del colegio en un bazar o en tiendas de alimentación», comenta la dueña con resignación. Cierto es que no siempre es más económico comprar el material o los libros en las grandes superficies. El engaño suele ser que al comprar más unidades, el producto cuesta más barato. «El comercio de proximidad intenta ajustar el precio por unidad al máximo al cliente. Para qué quieres 27 lápices si este año vas a utilizar solo cuatro», explica Vaquero.
Desde la liberalización del precio fijo del libro de texto en 2006, las editoriales juegan un papel fundamental durante la vuelta al cole. «Lo último es que a través de redes sociales hacen campañas para que los padres le compren directamente a ellos», señala la librera. Además, añade que esto «deja en muy mal lugar a las librerías» que no pueden permitirse competir con estos precios. «Personalmente yo comercializo libros de texto pero no los publicito porque me da vergüenza entrar en un negocio en el que tan solo un libro al que se le va a dar uso durante un año cueste 50 euros».
Las becas no cubren todos los gastos que supone la vuelta al colegio de un alumno . «Esta semana una chica me ha encargado el lote de libros para su hijo de tres años y el centro le pedía ocho libros, de usar y tirar», cuenta Vaquero. Como librera y como madre añade que «ni teniendo beca puedes permitirte esto, porque hay que recordar que las becas no son ni para todos ni para todo».
Desde Freampa, Rengel pide que los centros sean coherentes y tengan en cuenta la situación en la que todas las familias están inmersas con la subida de precios. «Es la única forma de paliar que sean las familias las que asuman el precio total de las decisiones que se toman desde los centros educativos», asegura. Hay que recordar que los centros además de tener autonomía para elegir los materiales que han de llevar los estudiantes a clase, también pueden seleccionar los libros de texto o incluso decidir no utilizar ninguno si es lo que más se adapta a su proyecto educativo. Por ello Freampa apela a la responsabilidad de los centros para que «las exigencias tanto de los libros como del material sean las estrictamente necesarias». Utilizar mochilas de cursos anteriores, aprovechar los cuadernos que no estén acabados o buscar los lápices que no se han agotado, es la clave para poder asumir los gastos del arranque del curso escolar.
Por otra parte, cabe recordar que los centros no pueden obligar a los padres a comprar los libros en un establecimiento determinado. Desde la Unión de Consumidores de Extremdura (UCE), advierten de que «muchos colegios tienen convenios con editoriales y les dicen a los padres que compren los libros en una librería porque solo los tienen allí, pero no pueden imponerlo, sea un colegio público o privado». El restringir a los padres la libertad de elección de compra es completamente ilegal e incluso podría intervenir la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).
Becas y ayudas
Extremadura es de las comunidades autónomas con los precios más bajos. Actualmente la región más cara es la Comunidad Valenciana. El problema de la subida de precios de la vuelta al cole como la más cara de la historia es que los umbrales de renta de los extremeños cada vez son más bajos y las becas no llegan a todas las familias.
El sistema de ayudas existente funciona y cuenta con presupuesto. Y si las familias no consiguen ser beneficiarias directas, la UCE recuerda que «también existen los bancos de préstamos». En los últimos años los colegios se han ido dotando de un fondo de libros de ayudas públicas y de donaciones de padres, para que ninguna familia tenga que comprar los libros en septiembre.
Pero este sistema se ve perjudicado en muchas ocasiones por el cambio de leyes en Educación. Desde Freampa no quieren dejar pasar por alto que el año pasado se pidiera «un cambio de libros en los cursos impares» y este año se pida en los pares, por lo cual, «son los mismos padres los que asumen el precio de los cambios en los libros de texto».
Posibles soluciones
Una solución que llevan años reivindicando desde Frempa para que los extremeños noten un ahorro es que «se desgrave la compra de libros en la renta» como sucede en otras comunidades autónomas como Asturias, Aragón, Baleares, Castilla La Mancha y Murcia. La presidenta de Freampa asegura que «sería la solución más factible para que los padres no beneficiarios de becas, que son la gran mayoría, pudieran notar un ahorro en la compra de libros». Actualmente, en la región se aplica una deducción de 15 euros, pasando totalmente desapercibidos para los ciudadanos. Desde la UCE creen que la desgravación puede ser interesante siempre y cuando «se estudie por rentas, ya que no todo el mundo tiene por qué acceder a una ayuda si no le hace falta».
Y en esto insisten: «Las administraciones públicas están dando posibilidades de hacer que la vuelta al cole sea gratuita para quienes lo necesitan». Y añaden que no comparten que una familia con el umbral de la renta alto pueda disfrutar de unos libros gratuitos. «Las ayudas hay que darlas siempre a quienes de verdad lo necesitan». La pregunta a día de hoy es: ¿qué familia no lo necesita?
La cuesta de enero se ha quedado lejos de ser tan inclinada como lo es la de septiembre. La educación obligatoria gratuita no tiene nada que ver con el material obligatorio pagado a precio de oro durante las subidas de precio de los últimos años. Los padres no pagan nada para que sus hijos vayan al colegio, pero los libros y el material escolar tienen un coste que, ahora mismo, resulta inasumible para la mayoría de las familias.
Rengel, como presidenta de Freampa, apela al entendimiento entre los partidos políticos para «evitar modificaciones legislativas cada vez que se produzca un cambio en el gobierno». Esto beneficiaría no solo a la economía, sino a los alumnos, ya que se le daría continuidad a los proyectos educativos. «Sinceramente pienso que con tanto cambio de leyes educativas, los niños no aprenden», opina. Por ello Freampa exige que los partidos políticos «asienten como pilares inamovibles aquello con lo que estén de acuerdo». De esta manera, las familias no sufrirían el peso económico de estos cambios no escalonados que interrumpen el proceso educativo.
La Junta de Extremadura
Todavía no hay respuestas por parte del Gobierno regional, que parece estar ultimando los datos sobre la vuelta a las aulas. A 3 de septiembre, las familias no saben si son beneficiarias de becas o por el contrario, tendrán que buscar otras alternativas para asumir el precio de los libros de textos de sus hijos. Tampoco hay datos en cuanto a números de alumnos matriculados en las diferentes etapas educativas. Además, los padres tampoco saben si sus hijos están admitidos en los comedores de sus centros escolares. «Necesitamos saber dónde van a comer nuestros hijos si no hay posibilidades de dejarlos en el comedor, y esto no se puede decir dos días antes», lamenta Rangel. Por conciliación, las familias deben saber si sus hijos están aceptados en el comedor o no, pagando o sin pagar.
Ahora que ha habido un cambio de gobierno en la Junta de Extremadura, la presidenta de Freampa espera que se escuchen todas las reivindicaciones que llevan haciendo desde hace años. Sobre todo quieren «hacer realidad» los beneficios fiscales en las desgravaciones por compra de libros, ya que supondría un desembolso importantísimo para aquellas familias que no son beneficiarias de ninguna beca.
Actualmente se puede preveer cuánto van a costar los libros de textos de los niños o cuánto ha subido el material escolar, pero deducir el gasto de la vuelta al cole es algo practicamente indeducible. Así lo dice la UCE, que dejó de calcular el gasto medio porque la cifra dependía de muchos factores: «No puedes decir que la vuelta al cole va costar 600 euros por niño cuando depende de si es becado, de si puede conseguir los libros en un banco de préstamo de libros, de si reutilizará material escolar...» explican. Tampoco es acertado fiarse de una cifra u otra debido a que son muchas las diferencias que puede haber entre las necesidades de los niños para volver a las aulas. Algunos se desplazan en vehículos privados (con notable subida también en el carburante), otros sin embargo, pueden ir andando. Muchos niños necesitan comedor escolar, algunos pagando y otros becados, y otros pueden comer con sus familias. Es decir, el precio de la vuelta al cole puede variar mucho según el gasto y las necesidades.
En cualquier caso, en este contexto de subida, los extremeños harán un desembolso importante. Desde la UCE insisten en que entre reutilizar y comprar, escojan la primera opción.
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