EL AÑO PASADO 89 PROFESIONALES DE LA SANIDAD FUERON AGREDIDOS POR USUARIOS

Extremadura avanza en el botón del pánico para proteger a los sanitarios

La región registra dos ataques a médicos en menos de un mes, en Montijo y Navalmoral

Los facultativos piden también el observatorio de agresiones, parado desde el verano

Colas de pacientes en la sala de espera de un centro de salud en una fotografía de archivo.

Colas de pacientes en la sala de espera de un centro de salud en una fotografía de archivo. / EL PERIÓDICO

Un atentado con gas pimienta obligó a desalojar hace unos días el centro de salud de Montijo (Badajoz). Ocurrió pasadas las nueve y media de la noche y los pacientes tuvieron que ser atendidos en una ambulancia hasta que se pudo recuperar la normalidad en el edificio, después de una hora y media. El colegio de médicos de Badajoz mostró su repulsa ante este «ataque irracional» y afirmó que luchará para que ningún acto violento contra los profesionales médicos quede impune.

Fue la segunda agresión que se registraba en Extremadura en menos de un mes, después de que el 22 de septiembre un paciente increpara a un médico en Navalmoral de la Mata al considerar que había tardado mucho en atenderle. «No debemos permitir que, debido a la sobrecarga que existe actualmente en los centros de salud, que no es culpa de los profesionales, se estén produciendo este tipo de situaciones», manifestó entonces el presidente del Consejo Autonómico de Colegios Profesionales de Médicos de Extremadura, Carlos Arjona, que preside además el órgano colegial de Cáceres.

En 2022 se notificaron en la región 89 agresiones a sanitarios, de los que 33 eran médicos. 71 de estos ataques afectaron a mujeres y 18 a hombres. Y la mayoría fueron en Atención Primaria (53). Según los datos del Observatorio contra las agresiones del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos la región es además de las tres que mayor incidencia de agresiones a médicos presenta en el conjunto nacional, con 3,6 por cada 1.000 colegiados, por detrás de Cataluña (5,3) y Cantabria (4,1); la media española está en 2,2.

En todos los despachos

Para paliar este tipo de situaciones ha salido a licitación la dotación de un botón del pánico en las consultas, un proyecto del anterior equipo de gobierno y cuya contratación se gestiona ahora por la Junta de Extremadura de María Guardiola. Se instalará en todos los ordenadores del Servicio Extremeño de Salud (SES) de tal manera que pulsando una combinación de teclas se activará un aviso de socorro de una forma discreta. La alerta generará una alarma en los terminales más cercanos y en la centralita del centro. Les mostrará un mensaje que advertirá de que se está produciendo una agresión e informará, mediante un plano, de la consulta en la que esté ocurriendo.

Costará 100.296 euros y se instalará en todos los ordenadores de los centros de salud y de los hospitales

Se instalará tanto en los centros de Atención Primaria como en los hospitales, aunque funcionará de manera distinta dependiendo de si cuentan con vigilancia de seguridad o no. En el primer caso, en el mensaje de alerta que se mostrará en los dispositivos cercanos después de que un sanitario haya pulsado el botón, se incluirá el número de teléfono del vigilante, que será informado de la situación y el encargado de actuar. Si no hay seguridad, junto a ese mensaje se acompañará un texto que indicará que se debe activar el pulsador del pánico, que está a su vez conectado directamente con la central receptora de alarma que alertará a los cuerpos y fuerzas de seguridad. El sistema es parecido a cómo funcionan las alarmas de seguridad en las viviendas, que cuando detectan algún movimiento extraño cuando los inquilinos están fuera activa la alarma y se llama a la policía. Los bancos también lo utilizan para proteger de atracos, pero en este caso el botón del pánico, una vez que se pulsa, se llama directamente a la policía.

La decisión de contar con esta herramienta, explica el Servicio Extremeño de Salud (SES), se lleva a cabo porque se ha observado que las relaciones entre usuarios y sanitarios, que habitualmente se basaban en el respeto y en la colaboración, se ha visto alterada en los últimos años «con la proliferación de incidentes de violencia, tanto física como verbal, contra los profesionales sanitarios, generando en este colectivo desmotivación, actitudes defensivas, temor e irritación». Su instalación costará 100.296 euros pero de momento no se sabe cuándo se pondrá en marcha. Ya se han presentado las ofertas, aunque dos de las tres empresas que han pujado se encuentran en «presunción de anormalidad» por baja temeraria por lo que se les ha pedido más información.

El observatorio

Paralelamente a este concurso para poner en marcha el botón del pánico el anterior Ejecutivo autonómico inició los trámites para aprobar el decreto de prevención de agresiones a sanitarios. El borrador salió a exposición pública a principios del mes de julio, poco antes de que se produjera el cambio de gobierno, pero a día de hoy su tramitación está parada. El diputado socialista y exconsejero de Sanidad, José María Vergeles, ya lo ha criticado en varias ocasiones en las redes sociales y el presidente del Consejo Autonómico de Colegios Profesionales de Médicos de Extremadura, Carlos Arjona, pide también que se desarrolle. «Es una herramienta a disposición de los médicos que sean agredidos, es una de las cosas que le vamos a reclamar al nuevo Gobierno», subraya.

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