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Alba, Jesús, Martín y Miguel: los cuatro fantásticos de la EBAU extremeña

Estos cuatro estudiantes han logrado la máxima calificación en la selectividad de Extremadura, un 14. Todos han estudiado en centros públicos de Badajoz, Cáceres, Villanueva de la Serena y Jaraíz de la Vera y seguirán caminos distintos: tres son de Ciencias y estudiarán Medicina, Biomedicina y el doble grado de Física y Matemáticas; y uno de Letras y duda entre estudiar Estudios Transculturales Europeos o Filología Clásica

Alba Monforte Jiménez, Jesús Pineda Guisado, Miguel Gregorio Campos y Martín Rojo López.

Alba Monforte Jiménez, Jesús Pineda Guisado, Miguel Gregorio Campos y Martín Rojo López. / El Periódico | Carlos Gil

No son cuatro astronautas a los que una tormenta les acaba de dotar de superpoderes, como la famosa película basada en los cómics de Marvel, pero también son cuatro fantásticos que tienen el poder de abrir las puertas de cualquier universidad del país porque han alcanzado la máxima nota posible en la última Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad (EBAU): un 14.

Se llaman Alba Monforte Jiménez, Jesús Pineda Guisado, Martín Rojo López y Miguel Gregorio Campos y aunque cada uno seguirá un camino distinto en la nueva etapa universitaria que tienen por delante, los cuatro tienen en común que son alumnos de centros públicos de Extremadura: del IES Maestro Gonzalo Korreas de Jaraíz de la Vera, del IES Puerta de la Serena de Villanueva de la Serena, del IES Universidad Laboral de Cáceres y del IES Maestro Domingo Cáceres de Badajoz, respectivamente.  

En total, son 4.908 estudiantes extremeños de los 5.125 matriculados en selectividad los que han superado la prueba realizada a principios de junio, el 95,8% del total, pero entre todos ellos destacan especialmente estos cuatro alumnos que han logrado la perfección absoluta. Sacar un 14 solo es posible si el alumno tiene también la máxima puntuación en Bachillerato, ya que supone el 60% de la nota final (el 40% son las pruebas de la EBAU). Y a pesar de que ese era el caso de estos cuatro extremeños, ver un 14 en sus actas finales ha sido una sorpresa para todos ellos que incluso les ha costado asimilar.

Miguel: "Salí muy contento de la EBAU, pero sigo en una nube"

“Salí muy contento de la EBAU y esperaba buena nota, pero es tan difícil no fallar en algo, que no imaginaba un 14. Cuando lo vi fue un shock que voy asimilando poco a poco, pero sigo todavía en una nube”, cuenta Miguel Gregorio Campos, estudiante del Maestro Domingo Cáceres de la ciudad de Badajoz. Tanto es así que aunque tenía claro que quería estudiar un doble grado de Física y Matemáticas (el más exigente ahora mismo en España con una nota de corte de casi 13,8), se buscó un plan B por si la nota no le daba. “Había mirado también el doble grado de ingeniería mecánica y eléctrica por si acaso, pero tengo claro que hará Física y Matemáticas en la Universidad de Sevilla”, apunta Miguel, que todavía tiene 17 años y hace dos cursos ganó el premio regional de Ortografía. Dice que él siempre ha sido un chico de Ciencias, “de cálculos y operaciones; las Letras me costaban y no me llamaban la atención”. Y aprovechó las últimas navidades para pensar en serio en su futuro y estrechar el cerco. “Me di cuenta de que me gustan mucho las asignaturas que tiene ese doble grado y aunque no tengo un trabajo soñado, es lo que más me cuadra”. Mientras llega la hora de poner rumbo a Sevilla para empezar la nueva etapa universitaria “ilusionante”, Miguel quiere descansar y disfrutar de la familia y los amigos, jugar mucho al pádel y al fútbol, dos de sus pasiones, y dormir, “esa es otra de mis aficiones y salí con sueño de la EBAU”. El cine y los videojuegos también le gustan.

Alba: "He trabajado mucho y ahora veo la recompensa"

Lo de Alba Monforte Jiménez con la Medicina es vocación desde hace tiempo. “De pequeña ya me recuerdo diciendo que quería ser médico, pero fue en 1º de la ESO cuando empecé a tenerlo mucho más claro”. Por eso cuando la tarde del jueves en el grupo de clase del WhatsApp saltó la noticia de que ya estaban colgadas las notas de la EBAU se echó a llorar de los nervios. “Las vieron mis padres primero porque yo no podía y cuando me lo dijeron me puse muy contenta porque he trabajado mucho, pero ahora veo recompensado todo el esfuerzo”, cuenta esta joven de Torremenga que estudia en el IES Maestro Gonzalo Korreas de Jaraíz de la Vera. Tenía mucha presión porque necesitaba una nota muy alta para entrar en Medicina y ha tenido que sacrificar durante el curso algunas de sus aficiones, como la guitarra y el voleibol, para estudiar mucho. “El mes antes de la EBAU solo salí de casa para ir al concierto de Taylor Swift”, reconoce. Pero le ha merecido tanto la pena que incluso podrá irse a la Universidad Autónoma de Madrid, “donde están los mejores”. Lo tiene claro, aunque dice que echará la preinscripción en otros sitios. No tiene tan definido todavía la especialidad por la que se decantará en el futuro, pero avanza que “me gusta mucho coger agujas, así que cirugía es la que más me llama la atención ahora, pero iré descubriendo más durante la carrera”. De momento, ahora piensa en disfrutar de su graduación (fue ayer viernes) y del verano que tiene por delante en el que quiere descansar, salir con sus amigos, pisará la playa y disfrutar de su perro y también en el pueblo de su padre, Candeleda, donde pasa parte de sus vacaciones.

Martín: "Siempre me han motivado más las Letras"

Mucho menos claro tiene su futuro a partir de septiembre Martín Rojo López, estudiante del IES Universidad Laboral de Cáceres. Tenía en mente estudiar el nuevo grado de Estudios Transculturales Europeos que ofrece la Universidad de Málaga, que mezcla idiomas y viajes por Europa, dos de sus pasiones, “pero ahora no estoy seguro; también me gusta mucho Filología Clásica o he visto algún doble grado con Periodismo y tengo que reflexionar”. Dudar es normal porque con un 14 tiene abiertas de par en par las puertas de cualquier carrera y universidad del país. Lo que sí tiene claro es que él es de Letras, a pesar de que lleven años diciéndole que con esas notas debería haberse decantado por Ciencias. “Desde cuarto de la ESO, antes de elegir el Bachillerato, me lo han dicho, pero siempre me han motivado más la Letras. Creo que sigue existiendo el estereotipo de que son estudios son más fáciles y se trabaja menos, pero eso no es real. Es un campo tan digno y difícil como las Ciencias, pero lamentablemente no tiene el reconocimiento que se merece”, subraya este cacereño que desde hace años estudia en el conservatorio. Toca el clarinete y aunque le ha costado un mayor esfuerzo, no ha dejado la música en este curso más complicado. “Ha sido duro porque me pasaba las mañanas en el instituto, las tardes en el conservatorio y tenía que ponerme a estudiar por las noches”. Por eso también, él no pensaba ni por asomo sacar un 14 en la EBAU. “Salí de algún examen con la sensación de haber fallado, en Lengua me hice un lío con un ejercicio, tuve que rehacerlo y perdí tiempo”. De hecho cuando vio la nota lo primero que pensó es que era un error. “Me ha costado asimilarlo, porque además siempre me pongo muy nervioso, no gestiono bien el estrés, pero me he esforzado mucho”. Ahora solo tiene que pensar bien sobre qué carrera estudiará a partir de septiembre y disfrutar del verano que ya tiene preparado: primero se va a la playa, luego de intercambio a la República Checa y de allí a Cracovia a trabajar en un voluntariado. “Soy muy inquieto, no me gusta aburrirme”.

Jesús: "Si te organizas bien, consigues lo que te propongas"

A Jesús Pineda Guisado, estudiante del IES Puerta de la Serena de Villanueva de la Serena la noticia le llegaba el último día de su excursión de fin de curso en Praga. “Estaba en el hotel para ducharme antes de salir y el grupo de WhatsApp de clase no paraba, me metí a mirar las notas y me llevé la gran sorpresa. La EBAU fue fácil, salí muy contento de los exámenes, pero no esperaba el 14”. Lo primero que hizo fue mandarle la nota a su madre, “me dijo que no esperaba menos”. Y con esa calificación podrá cumplir su meta: estudiar el grado de Biomedicina en Sevilla, que tiene una nota de corte de 13,2. “La investigación y el trabajo de laboratorio orientado al ser humano es lo que siempre me ha llamado la atención”, cuenta Jesús, que ahora, ya de vuelta en España, aprovechará el verano para sacarse el carné de conducir, estudiar algo de inglés para el C2 de inglés, descansar y disfrutar con los amigos. “Si te organizas bien y tiene claro tus objetivos, consigues lo que te propongas aunque sea difícil”, dice este joven villanovense de 18 años curioso y al que le gusta aprender, además del deporte, la lectura y salir con los amigos.